Cómo siempre la noche, testigo de nuestros deseos.
Esa noche tan oscura como nuestras perversiones, sintiendo cada parte de tu cuerpo desnudo sin atreverme aún a comerlo por completo.
Sintiendo tus suaves manos recorriendo cada parte de el, mis senos, mi vientre, llegas a mi sexo y te sumerges en el cómo si fuera la última vez.
Nuestras respiraciones se aceleran y los gemidos se hacen un poco más fuerte, y tratas de callarme suavemente con mano, pero eso es en vano por qué le excitas aún más.
"Callate perra que te van a escuchar", me susurras suave y amorosamente en el oído.
Y que si nos escuchan, y que si nos ven, y que?
Acaso eso importa?
Somos dos personas disfrutando el sexo como nos gusta, de manera loca, perversa, apasionada....
Que ahí de malo en eso, si cada vez que entras en mi produces una loca sensación en mi cuerpo y hace que me estremezca de placer y pasión.
Esa noche testigo de nuestros miedos y pasiones juntas disfrutando de nuestros cuerpos sin límite alguno.
Tus embestidas de hombre fuerte son lo mejor que me ha pasado hace mucho y me encanta que podrás cada uno de los deseos perversos de mi cuerpo y ser esa puta que te encanta montar y hacer totalmente tuya.
Y la noche fue testigo de cada uno de nuestros locos deseos.
Jecoly






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