Mientras caminábamos, el viento le movía el vestido y se le transparentaba todavía más el pecho. Varias veces se acomodaba el escote tirándolo un poco hacia abajo, como si no se diera cuenta, pero yo sí. Cada vez que pasaba alguien, ella seguía derecho, sin esconderse. Me apretó la mano y me dijo bajito:
“¿Viste cómo me miraron? Me late que se me note todo.”
Nos sentamos en una banca frente al mar. El viento le levantaba un poco el vestido y ella no se lo bajaba de inmediato. Dejaba que se subiera unos segundos, lo suficiente para que se le vieran los muslos y que la tela se le pegara entre las piernas. Después se acomodaba despacio, mirándome de reojo para ver si yo me había dado cuenta.
Más tarde entramos a un restaurante. Pidió mesa cerca de la ventana. Se sentó frente a mí y, mientras hablábamos, se recargó hacia adelante. El vestido se le estiró y las tetas se le marcaron casi por completo bajo la tela transparente. No se corrigió. Solo me miró y sonrió.
“¿Te late cómo se me ven así?”
Le dije que sí. Ella se acomodó un poco más y dejó que se le notaran todavía más.
Cuando salimos ya estaba oscuro. Caminamos por una zona con menos gente. En un momento se detuvo, me jaló hacia un rincón medio oscuro y se bajó el vestido hasta la cintura. Se quedó así unos segundos, dejándome verla completa, con el viento dándole en la piel.
“Quiero que me veas aquí afuera… aunque sea un ratito.”
Después se subió el vestido como si nada y seguimos caminando. Como si no hubiera pasado. Pero yo seguía sintiendo esa misma emoción de siempre: a ella le gusta mostrarse. No solo en fotos ni en la casa. También afuera, con un vestido que casi no tapa nada.
Esa noche, ya en el carro, me pidió que le tomara fotos antes de irnos. Se bajó un poco el vestido otra vez, abrió las piernas y se tocó mientras yo le tomaba las fotos con la luz del celular.
“Guárdalas… quiero verlas después.”
Desde esa salida quedó claro otra vez: a ella no solo le gusta que la fotografíe. Le gusta que la vean. Aunque sea un momento. Aunque sea a escondidas. Aunque sea en medio de la calle, con un vestido blanco que deja ver casi todo.








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