Ya terminando su universidad Carla estaba muy ocupada preparando tesis y su trabajo de grado, su mejor amiga Matilde era su compañera de tesis.
Matilde una mujer casada, con un matrimonio de 15 años y 2 hijos, vivía en Fontibón y nosotros en el centro, por comodidad su esposo comenzó a permitir que ella se quedara una que otra noche en nuestro apartamento, para adelantar el trabajo de grado. Carla era de la entera confianza del marido y se las arreglaba para que Matilde estuviera cómoda.
Un sábado que trabajaron toda la tarde y que coincidió con mi descanso, las atendí con pasabocas, vino y cerveza, ya entrada la noche pararon su trabajo y nos relajamos un poco, entre risas iniciamos charlas intimas, aproveché para investigar su vida marital y como estaba sexualmente, nos enteramos que en todo ese tiempo no había conocido otro que no fuera su marido, Matilde evitaba nombrar la verga, la chocha, el culo o cualquier otra palabra que consideraba injuriosa para referirse al sexo, le comentamos algunas cosas muy someras de nuestra aventuras y de lo especial que es un trio de 2 mujeres y un hombre.
Cuando se acabó el licor me fui a buscar más para seguir la conversación y algo de picar, ellas continuaron el tema, salí con la idea de no demorar para aprovechar y buscar disfrutar de esa vagina que se mostraba húmeda por encima del pantalón.
Mi sorpresa al regresar cuando abrí la puerta suavemente y las vi tocándose las tetas y Carla con la mano dentro del pantalón de Matilde masajeando su clitoris al ve me ella se apeno y se quitó del lado de mi esposa, segui sin fijarme y fui directo a la cocina, llegué con las copas llenas y algo de pasabocas, la charla continuó y con un gesto de aprobación me acomode en otro sillón, quedando ellas en el sofá.
Carla con su picardía me hizo un gesto indicando que primero se la gozaría y después podía seguir si quería, las vi comenzar a besarse, los senos de Matilde saltaron por encima del brasier y Carla se embeleso lamiendo sus pezones cafés, le tomo la mano y se la arrimo a la entrepierna, Matilde sin dudar le sobaba la vagina y pude ver cómo le puso a un lado el calzón y metió un dedo es la jugosa vagina de mi esposa, la respuesta no se hizo esperar y el cierre del pantalón de Matilde cedió bajando hasta quedar a media pierna.
Carla bajo y sus labios y su lengua empezaron un vaivén lamiendo los labios y quedándose en el clitoris para succionar hasta que sacaba gemidos, ahí Carla se quitó la ropa y dejó ese cuerpo que me gusta a disposición de su amiga, se le sentó en el pecho y le llevo la cabeza para que disfrutará de su chochita, Matilde siguió el ejemplo se quitó la blusa, se terminó de bajar el pantalón y se n un 69 especial se vinieron, al levantarse Carla me invitó y me ofreció a su amiga que estaba de piernas abiertas, ya estaba sin pantalón y con la verga lista para aprovechar esa hermosura y con ansiedad la penetre, estuve ahí hasta que Matilde volvió a venirse, intenté voltearla para degustar ese ojete que parecía virgen, pero no lo logré, le metí la verga en la boca y le hice un facial que según había dicho nunca tuvo semen en la cara ni en la boca.
Fue especial poder iniciar a esta mujer en la infidelidad y por lo que supe después, con Carla se habían comido dos compañeros de universidad.







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