No todos saben tocar sin tocar.
Yo empiezo por la mente.
Una palabra. Un silencio. Una mirada que se queda.
No busco cuerpos vacíos.
Busco esa piel que piensa,
esa mente que se estremece
antes de que la mano llegue.
Si tu placer empieza en la cabeza
y termina donde tú quieras,
hablemos.
Yo no corro.
Yo espero.
Yo provoco.
Y cuando hay química,
ni tú ni yo jugamos.
Nos encontramos.
¿Te atreves a sentir
sin miedo a desear?






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