*Capítulo 2: La habitación donde no pasó nada y pasó todo*
No me dijo la dirección exacta por WhatsApp. Me mandó la ubicación cuando ya estaba a dos cuadras.
"Si te arrepientes, te devuelves. Sin explicaciones. Si llegas, es porque quieres estar."
Llegué.
No era un hotel. Era su apartamento en Envigado. Luz cálida. Una vela prendida. Música bajita que no dejaba que el silencio se volviera incómodo. Olía a ella
Me abrió la puerta con el mismo vestido negro del bar, pero descalza. Ese detalle me desarmó más que cualquier otra cosa. Lo descalzo es íntimo. Es real.
"No tenemos que hacer nada que no queramos hacer. Pero tampoco tenemos que esconder lo que sí queremos sentir", me dijo.
Nos sentamos en el sofá. Lejos. Como dos personas que se respetan. Cerca. Como dos personas que se desean.
Hablamos. Nos reímos. Ella me contó que le gustaba tener el control, pero que estaba cansada de tener que controlarlo todo. Que quería por una noche no decidir. Que alguien la mirara y supiera qué hacer sin tener que pedirlo todo.
Yo no la toqué. Todavía no.
Le serví vino. Mi mano rozó la suya. Un roce de un segundo. Ella cerró los ojos.
"¿Sabes qué es lo que más me prende?", me susurró. "Que no te lances como los demás. Que me mires como si supieras que si me tocas la mente, mi cuerpo ya es tuyo."
Y ahí entendí el juego. No era de cuerpos. Era de poder suave. De quién se atreve a esperar.
Me acerqué. Le acomodé el pelo detrás de la oreja. Mi boca quedó a centímetros de su cuello, sin tocarla. Solo mi respiración. Ella se estremeció entera.
"Si te quedas, te quedas de verdad. Presente. Sin celular. Sin miedo. Solo tú y yo", le dije.
Ella asintió. No con la cabeza. Con todo el cuerpo.
Esa noche no necesitamos desnudar mucho. Nos desnudamos las historias. Las ganas guardadas. El "por fin alguien que no me hace rogar por atención".
Y cuando por fin nos tocamos, no fue un arrebato. Fue un permiso. Lento. Consensuado. Deseado por los dos.
Al final, acostados, me dijo: "La mayoría quiere mi cuerpo una noche. Tú quisiste mi mente primero. Por eso mañana vas a seguir en mi






Comentarios
0 comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrar