Perversiones I: Primeras Trasgresiones
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 12 min de lectura calendar_today Mayo de 2010

Perversiones I: Primeras Trasgresiones

Todos tenemos fantasías sexuales. Poco a poco los hombres y ya también algunas mujeres se han decidido a cumplirlas, a ser mas abiertos/as. Pero incluso hoy, tenemos fantasías muy ocultas, que no nos atrevemos a reconocer. Yo las llamo “Perversiones”. Me considero una persona de bien, por....

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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Todos tenemos fantasías sexuales. Poco a poco los hombres y ya también algunas mujeres se han decidido a cumplirlas, a ser mas abiertos/as. Pero incluso hoy, tenemos fantasías muy ocultas, que no nos atrevemos a reconocer. Yo las llamo “Perversiones”. Me considero una persona de bien, por supuesto, pero hace tiempo que decidí aceptar mis propias perversiones. Decidir cuales perversiones se pueden llevar a cabo y cuales no, ya es un asunto de responsabilidad y sensatez.

Mi deseo es escribir una serie de relatos que expresen mis perversiones. No se si todas. No se si las más oscuras provoquen rechazo aquí. Lo evaluaré poco a poco.

La mas general de mis perversiones consiste en la conciencia de hacer algo incorrecto (o socialmente incorrecto). Esto me ha llevado a experiencias muy sutiles. También, a experiencias algo más fuertes. Comenzaré por las sutiles.

**********************

Diana y yo nos conocimos en el primer día de trabajo. Es ella el tipo de mujer que causa deseo en todos los hombres. No muy alta, blanca, cabello negro, largo y muy brillante. Ojos oscuros y cuerpo de excelentes curvas. Senos medianos, firmes y un trasero perfecto. Con un par de piernas hermosas. Para colmo, unos labios gruesos, rosados y muy deseables. Curiosamente, no es ese mi tipo de mujer, pues no suelo fijarme en las mujeres que se ajustan a ese patrón “prediseñado y estándar” de mujer deseable. Sin embargo, teniendo que trabajar en equipo, pasamos mucho tiempo juntos y me di cuenta que, contrario a lo que yo suponía, no era la típica chica vacía y superficial. Pasamos momentos muy agradables charlando.

En muchas ocasiones el trabajo nos desbordaba y terminábamos llevándolo a la casa. Como se había demostrado que formábamos un gran equipo, pasaba por la noche largas horas en su apartamento, donde vivía con su madre. Muchas veces coincidí con su novio en el apartamento. Adolfo era un tipo muy agradable con quien Diana charlaba un rato y a continuación regresaba conmigo al cuarto de trabajo, mientras el se quedaba en la sala a ver televisión con la madre de Diana.

Este cuarto de trabajo tenía un par de computadores y un sofá. Carecía de puerta y, por la distribución del apartamento, podíamos ver el televisor de la sala con solo asomarnos a la puerta. Diana, sentada en el sofá muy cerquita mío, me dictaba cifras mientras yo las trasladaba al computador. En determinado momento, note que estaba tardando algunos segundos en dictar la siguiente serie de cifras. De modo que la busque con la vista para instarla a continuar y me encuentro con que tiene su mirada fija y un poco sorprendida en mi entrepierna.

Al mirar mi entrepierna me doy cuenta de que mi miembro se nota por encima del pantalón, apoyado a lo largo de mi pierna. Por algún movimiento involuntario que hice, la tela del pantalón se ha tensado, dejando mi sexo en evidencia. Regreso a mirarla y entonces levanta los ojos a mi altura (El sofá la mantenía a un nivel bajo, la silla mía era mucho mas alta) y me mira profundamente, aunque con su rostro inexpresivo. Siempre me pareció una chica muy decente y seria, que ponía en su lugar al enjambre de hombres que la acosaban con insinuaciones atrevidas (Situaciones incomodas por las que muchas mujeres pasan, desgraciadamente).

Pero al posar su mirada sobre mis ojos, pude leer de inmediato sus pensamientos. Lo mas excitante era que no intentaba ocultarlos. Esa expresión de deseo franco en el rostro de una mujer me excita mas que cualquier desnudes y mi miembro reacciono de inmediato debajo del pantalón, endureciéndose. Cuando ella bajo nuevamente su mirada, acaricio mi erección suavemente (casi por “accidente”) con un par de dedos. Y suena el teléfono. Dando un salto, se levanta a contestar y tarda unos minutos en la sala. La escucho hablar por el teléfono y a continuación con su novio. Se escucha el sonido de un beso.

Al regresar, había yo recuperado mi compostura y mantuve mis ojos en el monitor. Ella era una chica con novio y no estaba dispuesto a dar pasos en la búsqueda de algo claramente incorrecto. Al sentarse ella y retomar el dictado, fui concentrándome de nuevo poco a poco y trabajamos sin contratiempos por media hora hasta que una de las cifras que me dictaba, me pareció incongruente.

-Tienes que estar equivocada en ese porcentaje. – Le dije.

-No, es un 25%, mira – Me dice mientras descruza las piernas y se inclina adelante para mostrarme las hojas.

Cuando giro para ver el dato, no puedo evitar notar que su falda, ya cortica de por si, se ha subido bastante al adoptar esa posición. Puedo ver su pequeñísima ropa interior de color blanco.

-Diana!!!! Tienes que ver esto!!!! – Grita su novio desde la sala, en donde ve televisión con la madre.

Y las palabras de Alfredo logran desviar mi mirada de la vagina de su novia, para pasar a mirarla a la cara…tal ves un poco avergonzado de que ella se diera cuenta de mis pensamientos.

-Ves como yo tenia razón?? – Me dice Diana lentamente, mientras sus ojos me dicen otra cosa.

Ahora veo sus labios entre abiertos, y veo como sus pechos suben y bajan dentro de la blusa, revelando una respiración un poco mas agitada de lo normal. No puedo quitar mi vista de sus ojos, es como si habláramos, es como si nos hubiéramos conocido desde siempre, es como si compartiéramos los pensamientos.

-Diana!!! – Vuelve a llamar Alfredo.

Y casi sin ser consiente de lo que hacia, me inclino hasta su oído y le digo:

-Diana, quiero que me hagas sexo oral.

Su mirada no cambia, no muestra sorpresa, no muestra rechazo.

-“Diana!!! Ven rápido” – Ahora es su madre quien la llama.

No se que es tan importante en el televisor, pero Diana se levanta sin decir una palabra y sale. Luego de unos minutos, vuelve apresuradamente y me dice:

-Vale! Ahora cambiemos, déjame digitar a mi!!!

Yo la miro un poco extrañado. Sus palabras me sorprenden y además las dijo en un volumen mucho más alto del necesario. Con seguridad la escucharon hasta en la sala. Pero cuando me dispongo a cederle el puesto frente al monitor, me detiene con una mano sobre mi hombro y con un gesto de su cabeza, me dice claramente “No”. De modo que me quedo sentado. Y ante mi sorpresa, se arrodilla entre el escritorio y mi silla y comienza a acariciar mi miembro...suave al principio, pero una vez se pone rígido, comienza a presionarlo con más fuerza.

-Vamos, comienza a dictar!!! – Dice en voz alta.

No se realmente que es lo que pretende. Me quedo en silencio, mientras sus dedos abren mi cremallera e intentan, con bastante dificultad, liberar mi verga ya totalmente dura. Una vez logrado su cometido, se acerca a mi oído y susurra:

-Vamos, dicta y escribe….

Y a reglón seguido, introduce mi pene en su boca. Un escalofrió recorre mi columna cuando esos gruesos labios empiezan a subir y bajar a todo lo largo de mi miembro. Y entonces entiendo.

-“Periodo comprendido entre las semanas 1 y 3, 75 llamadas de asistencia técnica” – Digo en voz alta

Y después de decir estas palabras, digito teclas al azar en el computador, haciendo el sonido característico de alguien que esta usando el teclado. Mi pene se pone mas duro por momentos, disfrutando no solo de esa espectacular mamada, si no también de la forma como su mano oprime con toda fuerza la base de mi pene. Moviendo la cabeza a un lado, me asomo por la puerta del cuarto y veo claramente a Alfredo y la madre de Diana frente al televisor, en la sala….los observo durante varios segundos, mientras siento la lengua de Diana jugar con mi glande. Sigo el juego por varios minutos, dictando y escribiendo por momentos. Apoyo mi mano izquierda sobre sus cabellos y sigo el movimiento de subida y bajada.

-“Manual de procedimientos actualizado por ultima vez el dia….”

Ahora, mientras acaricio sus nalgas desnudas (ella recogió su falda totalmente), se levanta y se arrodilla sobre el sofá. Su cara queda orientada al computador, cerca mío. Me mira, incitándome a que le proporcione lo que desea, mientras su mano izquierda baja hasta la delgada tira de su interior y la aparta a un lado, dejando su vagina desnuda del todo, aunque no la puedo ver desde mi posición. Sin dudarlo un segundo, me levanto y asomo a la puerta. Los televidentes siguen igual de absortos en la pantalla. De modo que me dirijo al sofá, apretando mi miembro con la mano y me ubico detrás de Diana. Acerco con cuidado mi pene en la entrada de su vagina y empujo.

Y comienzo a penetrarla firmemente, pero con cuidado de no emitir algún sonido con el choque de nuestros cuerpos. Veo como araña el brazo del sofá con ambas manos. Luego de unos segundos, toma la hoja de datos y comienza a dictar. A dictar y oprimir las teclas. Mientras me aferro a sus nalgas y la penetro cada vez más fuerte, deja pasar largos segundos entre dato y dato. Yo me excito cada vez más. Ver a esa mujer, con la falda recogida, a cuatro pies, mostrándome su vagina sin el menor pudor. Ver la tira de su tanga totalmente tensa sobre su nalga, me hacen desear seguirla penetrando hasta el final, sin importar las consecuencias ni los riesgos. Y entonces, nuevamente la voz de Alfredo:

-Amor!!! Quiero que veas este video!!!!

Instantáneamente, detengo mis embestidas. Pero con la misma velocidad con que me detuve, Diana comienza a empujar sus caderas contra mi verga, clavándose mi pene en lo profundo. Con una mano me agarra de los pantalones obligándome con ansias a seguir la marcha.

-Dame un minuto mi vida que estoy ocupadita!!!! – Responde Diana con una voz tiernísima que me excita aun más.

-Es solo un momento!!! – Insiste Alfredo

-Ven amor!!! – Llama también su mama.

En esta ocasión no me detuve, ni Diana tampoco. Seguí penetrándola con fuerza y ella siguió aferrada a mi pantalón. Estruje sus nalgas con más fuerza aun. Por varios minutos continuamos fuera de control, diría yo. Ella y la situación me proporcionaban un placer enorme que al parecer ella también sentía. De pronto escucho pasos cerca a la puerta:

-Dianita, ven solo un minuto……. – Es la voz de doña Carla.

Y se queda perpleja en el marco de la puerta…viéndonos con la boca abierta. Yo me detengo, pero decidido a no perder mi autocontrol, evito dar un salto y solo me quedo inmóvil, mirándola fijamente, con la mitad de mi verga aun dentro de su hija.

-“a…a…ay, mami…….”.- susurra Diana muy despacito, en tono de reproche. Es casi un gemido y siento como muy suavemente, al mismo tiempo que pronuncia estas palabras, se recuesta hacia atrás haciéndome penetrarla completamente. Yo me retiro también suave hacia atrás, pensando en dejar de penetrarla y subirme la cremallera, y Diana nuevamente, muy suavecito, empuja hacia mi pene, mientras su madre nos mira absorta.

No puedo evitarlo, esa sensación de placer tan grande me obliga a empujar mis caderas adelante, penetrándola de nuevo, aunque muy lento, mientras la señora me mira aterrorizada. Tiene sus ojos fijos en mi pene, que se pierde por momentos entre el sexo de Dianita. La penetro profundo y una vez bien adentro, presiono con mucha fuerza. Doña Carla se tapa la boca con la mano.

-“ahora.……voy…….. mami……” nuevamente susurra Diana, mientras voltea la cara contra el espaldar del sofá, para no ver a su madre, pero sin dejar de mover sus caderas.

La señora, pálida, da media vuelta y se va sin decir una palabra. Entonces, continúo con mis embestidas, mas fuerte, mientras siento deseos de gemir, siento que mi pene se endurece, que palpita y siento también como la vagina de Diana se va poniendo mucho mas húmeda. Sus jugos provocan un suave sonido durante la penetración. Veo su cara y su piel se ha tornado roja, tiene los ojos cerrados y muerde por momentos el brazo del mueble, tratando de evitar que sus suspiros se conviertan en gemidos. Mientras yo continuo, no puedo evitar la imagen del rostro de doña Carla, al ver a su hija siendo follada….

Entonces, Diana empieza a embestir más fuerte hacia mí y acelera el ritmo. Tengo que detenerla un poco para evitar que su madre y su novio Alfredo nos escuchen en la sala. Ella sigue empujando hacia atrás, contra mi pene con toda fuerza hasta que la siento ponerse rígida, por momentos, curvar su espalda en un espasmo largo de placer….. cuando llega al clímax su cuerpo se estremece una, dos, tres veces…….las uñas de la mano con la que se aferraba a mi pantalón, se entierran en mi pierna y muerde profundamente el sofá.

Finalmente, su cuerpo se relaja totalmente y su mirada me busca….como animándome a conseguir mi propio placer. Su respiración es agitada y sus ojos parecen estar desenfocados. Decido no postergar más esa arriesgada situación. Me inclino sobre su espalda y apoyo una mano en el brazo del sofá y, con la otra, estrujo su seno derecho, con fuerza, mientras comienzo de nuevo a embestir contra ella….la penetro de un solo golpe, fuerte, totalmente inclinado sobre ella, con un solo impulso de cadera, profundo. Dos segundos dentro de ella y nueva embestida, rápida, y fuerte….sigo embistiéndola así, con movimientos espasmódicos , sintiendo como mi pene la llena toda, hasta que la ultima de esas embestidas trae consigo un orgasmo……largo, fuertísimo, que me arranca un gemido que es rápidamente sofocado por la mano de Diana tapándome la boca…..

Me quedé varios segundos dentro de ella, sintiendo con los ojos cerrados cómo mi semen la inunda.

Finalmente, abro los ojos y Diana me esta mirando….con esa mirada calmada, llena de paz, satisfecha. Nos recreamos varios segundos en mirarnos a los ojos. Yo me recreo también en su sonrisa feliz. Con toda calma, nos separamos y, mientras ella extrae algunos pañuelos húmedos de su bolso para asearse, yo subo mi cremallera y tomando la hoja de datos reinicio el trabajo.

-Diana!!! Ya puedes venir??? – grita Alfredo

Ella acomoda su falda y su cabello.

-Si amor, ya voy – grita Diana y sale de la habitación, mientras me guiña un ojo….

**********************

Y bien, desde ese día descubrí una de mis perversiones preferidas: Tener sexo con mujeres comprometidas. Me excita sobremanera tener a una mujer que, aun teniendo pareja, me exprese un deseo profundamente sexual…. Por supuesto que conozco las objeciones morales que existen al respecto. Debo decir también, que no hace parte de mi satisfacción expresar algún tipo de burla hacia el hombre engañado. Tampoco mancillar el nombre de la mujer. Para mi, ambos son respetables. Es simplemente la intima maldad que involucra hacerlo…es lo emocionante de ver a una mujer entregándome toda su moral a cambio de placer puro.

¿Tiene usted perversiones? Piénselo bien. ¿Alguna vez atravesó su cabeza una imagen que lo asustó? ¿Mantiene oculto algún deseo, por miedo a la reacción de su pareja? ¿Por miedo a la ley? Yo supongo que algunos hombres sienten lo mismo que yo. Y continuamente me pregunto por las mujeres….. ¿ compartirán algunas este tipo de perversión? ¿Les excita tomar al hombre de otra mujer? ¿O les excita entregarse a un hombre distinto a su pareja?

Como siempre, agradezco que dejen sus opiniones aquí, o a mi correo 📧 .

Los invito a leer otros relatos míos:

🔗 .

— leo-cort

28 de mayo de 2010

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leo-cort

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • rufino
    rufino · 28 de may de 2010

    Exelente y exitante relato. Felicitaciones

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