"No Te Dejes Llevar Por Extraños… Y Menos Si Estás Borracha En Una Discoteca"…. “Gordita Ganosa… Pierde La Cosa Y Le Toca Sentar
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 6 min de lectura calendar_today Abril de 2012

"No Te Dejes Llevar Por Extraños… Y Menos Si Estás Borracha En Una Discoteca"…. “Gordita Ganosa… Pierde La Cosa Y Le Toca Sentar

Lizeth, tenía ganas de salir de marcha y foforro, aquella noche en mi amada Kukaramanga. Yo había comprado una botella de whisky 12 años, y en la soledad de mi apartamento, como todos los viernes cuando no sale nada y, mientras me bajo la nueva temporada de Spartacus Vengeance Online y viendo....

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Lizeth, tenía ganas de salir de marcha y foforro, aquella noche en mi amada Kukaramanga. Yo había comprado una botella de whisky 12 años, y en la soledad de mi apartamento, como todos los viernes cuando no sale nada y, mientras me bajo la nueva temporada de Spartacus Vengeance Online y viendo que el tiempo pasaba y ninguna amiga me llamaba, opté por jugar al Celestino y seguirle a Lizz, la iniciativa, mientras dejé a mi PC, programada, para descargar mi nuevo capítulo de Spartacus Vengeance. Los que han visto la nueva temporada de la serie, me entienden y sobre todo por "Seppia", mamacita, que nena más hermosa, sublime…. La niña ideal, hermosa; uff!!! para los que se ven la serie.

Una tras otra, las nenas amigas de Lizeth, por alguna u otra razón, le respondían con negativas a su propuesta; algunas ya estaban comprometidas esa misma noche, otras no respondieron al teléfono, tal vez porque estaban ya de marcha y foforro; o bien porque sus móviles estaban desconectados. En Kukaramanga, es mejor cuadrar algo temprano cuando vengais por estas tierras amigos y amigas…

Tendré que llamar a Mechas. Me dijo Lizeth. Mechas, era la "amiga pesada", una gorda mojigata y antipática, que caía mal por su simpleza y por su soberbia, pues la montaba de plata y otras boberías.

My Lizz, tenía ganas de salir de marcha aquella noche… y antes que decidirse por hacerlo sola, llamó a Mechas, no porque le diera pena salir conmigo… sinó, porque no quedaba nadie más a quien llamar y la gorda cuando se prendía gastaba y hasta pagaba la cuenta. Era el último recurso. Total, daba igual...

La Mechas, era una persona egoísta, vanidosa; y mi Lizz, quería responderle con la misma moneda egoísta, con la que solía pagar la gorda Mechas a las demás amigas. En fin, estaremos en Chabela, la discoteca de moda en Kukaramanga, toda la noche y no tendré que aguantarme, su voz fastidiosa y chillona, pensé….

Estaba claro que, a pesar de ser muy tarde, alrededor de las 10:30 pm, un viernes; la Mechas iba a aceptar la oferta de mi Lizz. Y Así fue. Pasaron 35 minutos y yá estábamos en la puerta de la discoteca cancelando el Cover.

Prácticamente, el único diálogo que hubo entre nosotros, luego de un beso en la mejilla, algo andeniado por parte de la Mechas, fue el saludo antes de entrar en la disco de moda y amanecedero bueno de mi Kukaramanga “Chabela”.

Musiquita, Vodka, carreta y Wisky a tope, y mucho ambiente cargado de feromonas y sudor. Andaban como secas las niñas, pues a la media hora, llamamos de nuevo al mesero, para que nos actualizara la carta de bebidas.

Después a la pista y a darle gusto al esqueleto. Todo esto sin dirigirse la palabra la una a la otra y yo, jugando de Celestino…jejeje.

En la pista de baile, lo de siempre como en toda disco de fin de semana en Kukarananga. Los típicos "buitres" y “chulos”, que se acercan, que rozan sus paquetes con el cuerpo de las chicas que ven algo “prendas”, que meten mano, intentando acariciar algún culo o alguna teta… A Lizz, le gustaba provocar a los hombres con movimientos sensuales, incluso llegaba a pegar su hermoso trasero en la bragueta de alguno que otro pendejo.

Mechas, sólo miraba de un lado a otro, algo espantada, ganosa y dudosa, a los que se acercaban a ella, creyendo la muy ilusa, que una discoteca; es el lugar idóneo para enamorarse. Esa era la Mechas, toda una pendeja, con una gran cartera, lista para pagar la cuenta.

Pasamos, casi una media hora, en la pista de baile, cuando se nos acercaron un par de tipos, rondando a la Mechas y, sobre todo, a mi Lizz. Bailaron muy pegados. A mi Lizz, lo que provocaba el malestar y la encendía, era la envidia de la Mechas. Al poco rato, ambos nenés, les ofrecieron invitar unas bebidas a las dos y hasta a mí, me invitaron una Corona, si no era mucha molestia, pues yo andaba de lo mas de bonito, paladeándome un rico Sello Negro y saliendo al balcón del segundo piso en Chabela, para fumarme un cigarrillo de vez en cuando.

Los nenés muy contentos, salieron de la pista de baile y se dirigieron a la barra de la discoteca, allí donde se sirven esos mejurjes cargados de alcohol, azúcar y mezclas raras, que aflojan los calzones de las nenas en Kukaramanga.

Tras la primera ronda pagada por aquellos dos hombres,Mechas, explotó de celos al ver que ninguno le hacía caso y le dijo a mi Lizz, que se iba porque "estaba cansada". Mi Lizz, no accedió a la cara de pena que le puso Mechas y le respondió que ella se quedaba, que ya la vería otro día. La verdad me dio pesar con la Mechas, pues ella toda correcta y vanidosa, llamó al mesero y canceló la cuenta, hasta ese momento.

Antes de irse la Mechas, uno de los chicos le dijo: Espera Mechitas. No te puedes ir sin probar la especialidad de esta discoteca, que todavía es temprano.

Mechas aceptó de mala manera aquella última invitación. Y para darle ánimos a la noche, mientras me despedía, le dí un besito andeniado, agradeciéndole su compañía y animándola a quedarse. (Quien dijo, que las gorditas no follan rico??? Hmmm).

Uno de los tipos, le hizo una señal al mesero que servía las bebidas y éste, sonriendo, asintió con malévola conformidad, como si aquello de la "especialidad" fuera algo ya tramado con anterioridad por ellos, y se marchó a la barra, sin que Mechas, que ya me estaba haciendo cambio de luces, se diese cuenta.

En esas el mesero llegó con una de Tequila y con una copita en la mano. Se dirigió, a donde estaba Mechas y le sirvió el primero. Allí completó el "elixir" con whisky y una pequeña dosis de leche condensada. Lo mezcló, lo mejor que pudo con un mezclador y se lo ofreció a Mechas. Ella, confiada y muy feliz, por sentirse alagada, se tomó eltraguito de un sorbo, en medio de los aplausos y sonrisas.

Al ver que todos reíamos en la mesa, mi Lizz, algo celosa, como toda buena Capricorniana, que le gusta ser el centro de atención, preguntó qué era lo que pasaba. Uno de los tipos, le dijo, que como la Mechas, se quería ir, decidieron hacerla quedar un poco más, pues a ellos, la que los tenía fascinados era mi Lizz. Lejos de escandalizarse, mi Lizz (vanidosa y guarra, como siempre), comenzó a reir fuertemente a carcajadas, animando a la Mechas a repetir el trago.

La noche pasaba lentamente, bailecito y mas traguito, y Yo, que ya andaba algo prendo y animoso, me puse algo serio en la mesa, y en un descuido de los tipos, mientras iban al baño y a pendejear en la barra, pagué la cuenta y me saqué a mi Lizz y a la Mechas, que andaba lo más de prenda y feliz, las subí al carro de la gordis y Voilá, rumbo al matadero… Matanga, dijo la Changa… Nos vemos pendejos. Jejejé. Me hubiere gustado, verles la cara, cuando volvieron a la mesa.

Arrancamos de una, y me las llevé para los Faraones a las dos, y bueno, para no alargarles la historia, terminamos en un trió súper loco, con mi Lizz y la Mechas, claro que le hicimos muchas maldades a la Mechas esa amanecida, pero bueno, quien la manda a ser tan orgullosa. Gordita pretenciosa y ganosa… entre juegos locos, unas cervecitas de amanecida y con jugueteos a lo pirulo y animado por mi Lizz… a la Mechas le rompimos el culo… Y mientras la gordis dormía, con mi Lizz, disfrutábamos de un bonito amanecer en el jacuzzy. Saludos y un buen fin de semana.

La moraleja para todas las “Mechas”: "No te dejes llevar por extraños…y menos si estás borracha en una discoteca"…. “Gordita ganosa… pierde la cosa y le toca sentarse de lado el sábado”…jejeje. Saludos...

— cassanova

19 de abril de 2012

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