Esta vez el motivo de la reunión era el viejo Salda que acababa de llegar de Ámsterdam. El hombre no se puso con chiquitas y fue al grano:
- A ver pues, como es la vuelta swinger en Cali, papáaa
Nos dimos cuenta que 12 años de vivir en la tierra que vio morir a Rembrandt, y vio nacer a Cruyff, no lo cambiaron para nada. El man seguía siendo el mismo perverso que construyó un motelito en la universidad y que se dio el lujo de cobrar por su uso.
- Tengo a las hembras – dijo con esa autosuficiencia que exhibió desde jovencito.
Nos miramos perplejos. Este hombre estuvo media vida en Holanda, llegó ayer y nos va a traer 8 mujeres así como así, como quien manda a traer una pizza exprés?
Una hora después llegaron las viejas y de una para el chuzo. El Club anunciaba reinauguración por remodelación. Nuevo nivel, nuevas luces. Llegamos cuando era papàaa- gritaba el Holandés errante.
Nos acomodamos estrenando mezzanine . Desde allí teníamos la panorámica perfecta como quien se ubica en palco. Saldarriaga se lanzó a la pista a demostrar cómo se baila salsa en Holanda: una combinación rarísima de influencia cubana revuelta con emigrantes flamencos y africanos. Pero reiteraba a los gritos que: “No hay como la salsa caleña, mi pana. En Cali hasta las piedras bailan, papito”
Yo le pedí al hombre de las mezclas que me pusiera tales y tales temas. El hombre pregunto al barman si estábamos consumiendo como Dios manda. El barman, más flaco y más feo que Di María, asintió con la cabeza y Al Capone la música me despachó con un “no se preocupe, papi”.
Saldarriaga pidió la tercera de Buchanans y ahora si se putió la taberna- gritaba .La caída de la hoja, el salto de la rana, la vuelta al mundo en 80 segundos. Daba más vueltas que el carro de la basura, el man. Las hembras le hacían ruedo y por un momento se me pareció a Marcello Mastroianni en “La Ciudad de las mujeres”.
Yo agarré lo mío a demostrarle que en el barrio Atanasio Girardot también le jalamos, mijo. Y, ahora lo pienso, entre más fino es el trago más bellas se ven las mujeres. De repente me vi en medio de Scarlett Johansson, de Rebecca Hall, Melanie Laurent.
Ya borracho, me sacó a bailar Charlize Theron y como se le niega uno a la mona. Me ponían a Roena y yo azotando, hombre. Y sonaba La Ponceña y hágale mamita. De manera que cuando todo el mundo estaba culiando yo seguía solo con Charlize en la pista. Creo que fue Di María quien nos hizo la segunda al bajar las luces hasta quedar en una penumbra sabrosa, tipo neón de las películas de Wong Kar-wai. Mientras bajaban las luces Charlize me bajaba la bragueta y se fajaba la mamada del año.
Imagínate la escena: solo con tu pareja en la pista, ella arrodillada agarrada del iluminado, este pobre mortal de pie sobándole el cabello recién alisado a la estrella de Hollywood. De vez en cuando las güevas pedían entrar al baile de la lengua. La dama era la complacencia en pasta. Pura succión, puro lame-lame, puro chupe . Una lengua más brava que narco negociando cana. Y para completar el cuadro de la vida, de los bafles salía la voz de Rubén Blades “Tendré el privilegio de poder llevarte/ para que seas parte de lo que soy yo”.
Espere la segunda parte.
Mientras tanto disfrute al Gran Rubén :

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38 seguidores ·Soy hombre heterosexual
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