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Hoy te escribí que te recuerdo a raticos, por pedacitos, y entonces pensé en la colcha de retazos. Podría recrearte a punta de recuerdos, como una colcha en mi cama. Tu cuerpo fragmentado, dibujado allí… Una parte de tu sonrisa o de tu mirada ardiente. La contundencia de tus manos fuertes… El grosor de tus piernas… El brillo de tus ojos que tanto me gustan, combinado con el óvalo de tu rostro… Tu piel algo oscura, tu pelo negro y brillante. Tu vida en otra parte. Estoy aquí y tu allá. Estaré acá físicamente. Pero también vuelo alto. Mi mente se expande y viaja muy alto y lejos también. Mis sueños a veces tocan las estrellas.