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Relatos y Experiencias

Con Ana, mi compañera la tímida y reservada. Tercera parte (FINAL)

Continuacion de la primera parte, en donde "Ana" manifiesta sus deseos y lo atractiva que puede ser: https://guiacereza.com/experiencias/post/65159/con-ana-mi-companera-la-timida-y-reservada-primera-par

Continuacion de la segunda parte, en donde estos personajes, "Ana" y "Yo", empiezan a explorar sus cuerpos: https://guiacereza.com/experiencias/post/65168/con-ana-mi-companera-la-timida-y-reservada-segunda-parte

Fui a mi maleta y saque un condón, lo abrí, me lo puse y al girarme, estaba Ana indicándome que mi sitio era boca arriba en la cama, que ella iba a controlar todo hasta sentir que su himen perdía su flexibilidad natural.

Una vez estábamos en la cama, empezó a rozar su vulva contra mi pene, de arriba a abajo, de izquierda a derecha y haciendo “ochos”, mientras apoyaba sus manos sobre mi pecho, mientras yo seguía embobado con sus senos y cara de placer, esperando ver esa expresión única en el rostro de una mujer, de sentir como va siendo penetrada, ese gemido tan especial y característico de cada una.

Por fin se apoyo en una sola mano y con la otra dirigió mi pene hacia la entrada de su vagina, poco a poco mi carne fue desapareciendo en su interior, iba subiendo y bajando, hasta donde ella quería, así estuvo unos minutos, literalmente tentando mi paciencia, cuando se sintió totalmente lista, volvió a ubicar ambas manos sobre mi pecho, pero esta vez haciendo diez puntos de contacto, cuando por fin aplico más presión, su virginidad cedió, al tiempo que mi piel cedía a la presión de sus uñas, lo cual hizo que mi cuerpo reaccionara subiendo las caderas y por ende haciendo la penetración más profunda de lo que mi dulce compañera de estudios esperaba.

Ana, tomo aire, una respiración profunda, para comenzar a cabalgar, primero suave, calmado, lento, entre mayor a gusto se sentía, más rápido y fuerte eran el movimiento de su cuerpo. Poco a poco me fui incorporando sobre la cama, hasta quedar lo más cercano a la posición de sentado, ahora su puntos de apoyo era la cama, mi cadera y sus brazos alrededor de mi cuello. Empecé a jugar con sus senos, a besar su boca, su cuello y el lóbulo de sus orejas.

Pasamos a otra posición, ahora ella estaba boca arriba, al principio me dejo tener cierto grado de control sobre mi ritmo, pero poco a poco fue buscando mi trasero, agarrándolo me indicaba cuando quería que la penetración fuese profunda, ahora sus ojos azules, pasaron de estar en un rostro angelical, a ser la ventana del alma de una mujer desafiante y con poder.

Para ese momento, no estaba seguro, sobre si había tenido uno o varios orgasmos, pues cada tanto su cuerpo reaccionaba como si un gran impulso bajara desde su cuello hasta la punta de sus pies, sus gemidos subían, la yema de sus dedos hacían presión en mi cuerpo, ahora era yo el que tenia marcas, y cuando hablaba solo era para decir: ni se te ocurra detenerte ahora o bajar la intensidad.

Las posiciones de quien marcaba el ritmo cuando estaba arriba o abajo, cambiaron un par de ocasiones; para cuando ella estaba en cuatro, estábamos usando el segundo condón de la tarde y era mi turno para poder desquitarme, no solo buscaría llegar profundo, sino sacarle un buen gemido, pero sobre todo dejar sus nalgas bastante rojas.

La penetración fue sin preámbulos, directa, buscando un ritmo lento pero profundo, uno que me permitiera entre cada ciclo, nalguearla, alternando entre derecha e izquierda, también le cambiaba el ritmo, agarrando firmemente sus caderas, los ciclos se hacían rápido, aunque no profundo, al parecer esta situación le empezó a gustar, pues al poco rato empezó a morder la almohada y excitar su clítoris de forma frenética, hasta que por fin salió un grito, que pensé se escucho en todo el edificio, pero que la dejo rendida, para ese punto sus nalgas estaban rojas como sus mejillas, mis dedos se habían marcado en su cadera y nos faltaba aire y líquidos por recuperar.

Este nuevo descanso, fue un cambio total en su rostro, ya no era la niña tímida, ni la mujer desafiante, así como estaba sudando, con el maquillaje casi desvanecido, el cabello totalmente revuelto y los pómulos rojos, era una mujer que deseaba ser consentida, abrazada y besada tiernamente en la frente.

La burbuja se rompió cuando sonó el teléfono de la casa, la primera vez y la segunda no conteste, pensando que era algún error, pero al notar una tercera llamada seguida, me arriesgue, reconocí la voz de mi primo Juan, diciéndome que ya tenía que salir del apartamento, pues mis tíos estaban por aterrizar en el aeropuerto y se iban a quedar con él por un par de semanas.

Claro que esto me corto totalmente el rollo, y cuando se lo conté a Ana, procedimos a ducharnos rápido, mientras uno se duchaba, el otro iba tratando de recoger, organizar y limpiar, en fin no dejar rastros; trabajamos rápido y dejamos el apartamento casi igual de cómo lo encontramos, hasta la basura sacamos; terminamos de organizarnos, Ana busco quedar lo mejor maquillada posible para regresar a su casa, al salir, deje la llave en donde me había indicado mi primo.

Salimos tan rápido como lo habíamos hecho del colegio, cuando estábamos lejos del departamento, fuimos a un centro comercial, dimos un par de vueltas, comimos algo, no hablamos, solo nos mirábamos y teníamos alguna que otra sonrisa picara. Ya iban a ser casi las 7 de la noche, cuando Ana llamo a su papá, para que la recogiera, explicándole que después de haber estado estudiando, se había ido conmigo a ver una película, y al finalizar la función se sentía agotada. Su padre no tardó mucho en recogerla, la acompañe hasta el carro y ahí nos despedimos.

- Ana: mañana seguimos con el análisis del libro y los puntos pendientes.

-Yo: claro como gustes, espero descanseis, y que tengan buena noche, bye.

Lo que paso al día siguiente, es para otra historia.

FIN

Espero os gustase, esta historia de fantasía, que el ritmo y la forma de escritura, no hubiese sido pesado. Agradezco todos sus comentarios, buenos o malos.


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