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Relatos y Experiencias

Hacía un par de años conocía a Santi (llamémosle así para no dar su nombre real), tenía un novio con el cual llevaba varios años también, la típica pareja linda, pero introvertida, que no se mostraban mucho, que sabíamos quienes los conocíamos que eran pareja, pero que nunca sabíamos de ellos en su vida privada. Santi es un man no muy alto, tal vez 170cms, un año mayor que yo,de cabello rubio y ojos azules, piel blanca, sin casi lunares, tersa y suave, labios rosados, no muy grandes, no muy pequeños y una sonrisa dulce y tierna. Durante varios años nos escrbíamos por redes, casi no pasábamos tiempo juntos debido a que su novio, según él, era muy celoso, sabía que estaban juntos, y aunque me gustaba el man, no buscaba tener contacto con él más allá de la amistad.

Un domingo por la tarde me escribió, me dijo que nos viéramos en la unidad de la abuela de él, que ella no estaba en la ciudad y quería pasar tiempo conmigo, me pareció raro y sospeché, creí que podía ser el novio, le dije pregunté que si no había problema con él, cuando me contó que en realidad llevaban varias semanas de haber terminado pero que no me quería decir ni a mí ni a nadie, efectivamente, al revisarle las redes a ambos, ninguno tenía una foto de los dos; le dije que de una y me dio la dirección, al norte de la ciudad, nos encontramos en un punto en común, el man se me lanzó a darme un abrazo y brincó para que lo cargara en el aire, lo cual hice, lo abracé fuertemente, aunque sabía que me gustaba pensaba que no podía darle más que un abrazo, terminar una relación no es fácil y menos si llevas poco tiempo, no quería ser de esos amigos buitres que siempre he criticado, y no quería tampoco perder su amistad.

Caminamos y conversamos hasta la casa de la abuela, al entrar sentí que estaba raro el lugar, él lo notó porque me dijo que en realidad, la abuela se iba a ir a vivir a otra ciudad y que no quedaban cosas en esa casa, solo un par de sillas, una cama, y un cuadro familiar.

--Hacía rato te quería besar, pero no era capaz de serle infiel a mi novio--, dijo mientras acercaba su cara a la mía, sus labios se encontraron con los míos y nos besamos, me tomó de las manos y las apretó --Gracias por dejarme verte, ese beso fue mejor de lo que esperaba--, Santi era muy lindo, hasta en su forma de actuar, quería devorarme su boca, pero quien demuestra el hambre no come, o es algo que siempre he pensado, seguí a su ritmo y nos sentamos en las sillas, conversamos un poco y en cada pausa los besos iban y venían.

--Ven, vamos a la habitación, quiero tener sexo contigo--, dudé, una parte de mí creyó que estaba tanteando terreno y luego me iba a decir que era una broma o algo parecido, seguido de un beso su lengua quería entrar a mi boca y sus manos buscaron el botón de mi jean para desabrocharlo, el man sabía lo que quería. Le hice caso y fuimos hasta la habitación, pues bueno, resulta que vi mal y la cama no estaba ni armada, tiramos el colchón al piso y le desabroché la camisa, me sorprende que alguien tan joven disfrute usar camisas, él me bajó el pantalón y se arrodilló, empezó a besarme por encima del bóxer y lo dejó babeado, su lengua y labios jugueteaban con mi pene erecto mientras que la tela hacía de barrera entre ambos.

No soporté más y me saqué la verga y de una se la metí hasta la garganta, tosío y dejó un monton de baba en mi glande, una vista que me excita mucho, lo tomé por la cabeza y la nuca y comencé a follarle la boca, el man se sostenía de mis piernas y dejaba caer baba al suelo, su piel se empezaba a poner rosada, ese rosado del calor o de la fuerza en la piel, uno muy lindo y excitante, luego de un rato saqué mi pene de su boca y levanté su cara, le chorreaba saliva por las comisuras de la boca, tenía los ojos rojos y parecía que tenía algo de moco en la nariz, suena raro, pero verle así  me puso a mil, lo levanté y le bajé el pantalón, no traía ropa interior, le tomé las nalgas y lo abrí, un ano rosado y cerrado, nalgas blancas con un poco de acné, pero no mucho, mera chimba de vista, a lo bien, mi cara se perdió entre la blancura de su culo y comencé a chuparle el ano como si no buiera mañana, el man se retorcía y gemía--Dame más, dame lengua--, sus palabras eran órdenes para mí porque más le daba, quería que mi lengua entrara hasta el fondo de su recto. 

Luego de ver que ya estaba un poco dilatado, me dio un condón y me lo puse (la verdad, siento que ese día no me comí  a Santi, Santi me comió a mí, tenía todo preprado para que me lo culiara), antes de meterle la verga le di dedo, fue fácil encontrar su próstata y la estimulé, se estremecía y quejaba mientras estaba en pollo asado, su pene estaba erecto y su piel, ya toda su piel, tenía un color rojo. Le metí mi verga con cuidado, despacio, sintiendo como su recto abrazaba mi pene lentamente, tuve que irlo metiendo por momentos, esperando a que se acostumbrara, al final mi pelvis quedó contra su culo, y al abrirle más las nalgas más pude meterlo.

Lo penetré en pollo asado un rato, mis güevas chocaban contra sus nalgas y su verga brincaba sobre su vientre, el man puso sus manos tras la cabeza y me dejaba hacer las cosas a mi manera, tenía algo de vello en sus axilas, eran un poco más oscuras que el resto de su piel, pero se veía muy rico. lo traté de poner en 4 sin sacarle la verga, fue una proeza, pero se logró, le di un rato mientras le arañaba la espalda, tomé su cabello y lo jalé, aunque estaba en 4 su torso estaba casi recto y su nuca quedaba delante de mi cara, le besé el cuello mientras le seguía dando y le lamía el interior de las orejas, santi solo gemía y respitaba fuerte--Por favor, paremos-- de una paré y le saqué el pene con cuidado para no lastimarlo, cuando alguien te dice que pares, debes parar; ya que el man estaba en 4 vi como su ano quedó un poco abierto y lentamente se iba cerrando, esa imagen valía hora, una imagen que solo queda en mi mente.

--Te quiero penetrar ¿me dejas?-- lo dejé, sacó un condón  y en pollo asado me lo metió despacio, no duró mucho, fueron unos cuantos minutos--Me quiero venir ya ¿te molesta?-- esa actitud toda cordial, toda sumisa me encantaba de él, le dije que nos viniéramos, nos maturbamos y besamos, así fue un rato cuando empezó a gemir de manera delicada, la cara se le puso roja brillante y su glande se puso más rosado de lo que era, sus chorror volaron hasta su cara y se escurrían por sus mejillas--vente mi cara-- dijo, me levanté y me vine de una, le dejé bien estucada la cara, mientras él con sus manos se restregaba el semen de ambos por el cuerpo; me hizo sentar y nos besamos, nos acostamos en el colchón y recostó su cabeza en mi pecho, se quedó dormido, estuvimos allí una hora más o menos, cuando despetó me dio un beso, se limpió un poco con papel y nos fuimos.

A los días me di cuenta que volvió con el novio, lo raro fue que cortó de tajo todo contacto conmigo, si me lo encontraba en la calle era amable y tierno como siempre, pero ya no era tan expresivo como antes, lo último que supe es que se fueron del país. 


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