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Relatos y Experiencias

Una deliciosa lolita de masajista.

Como mencioné en relatos anteriores, en las salas de masajes encontraba un vicio y adicción al sólo hecho de entrar y ver desfilar una bellas niñas presentándose, nenas coquetas a veces, otras muy secas y no faltaban las mala clases.

Este relato no tiene orden cronológico, pues está no fue mi tercer visita a las salas, la verdad no se cual número era, pero ya había trajinado por un montón de salas y por otro par de chicas que contrataba para sexo a través de chats (pero esos serán experiencias para otro hilo de relatos) en dichos chats había encontrado otro nicho vicioso de placer y chicas que se dejaban comer como a mi me gustaba, pero era más costoso y además implicaba otros gastos de transporte y sitio, por eso a veces volvía a acudir a las salas, además, en las salas aún no había sido saciado mi deseo ni encontrado lo que buscaba, hasta que por fin di con el sitio y con la masajista perfecta.

El sitio creo que aún está vigente, es uno de los más famosos y antiguos del centro, queda detrás de la sala de velación de Villanueva, incluso está promocionado acá en la comunidad de guía. El lugar, para esa época era el mejor en cuanto a instalaciones, lugar amplio, iluminado y muy buenas habitaciones, acá no eran colchonetas en el piso, acá si hablábamos de camas y sillones del amor y la mayoría de habitaciones con baño privado.

Lo descubrí gracias al volante que me dieron en la oriental, ingrese al sitio, me atendió un señor mayor, bastante amable, me dijo lo típico, precios, tiempos y la cuota a pagar si no me gustaba ninguna chica, acepte todo y empezó la pasarela, una gran cantidad de mujeres, muy bellas, era la primera sala donde se presentaron más de diez chicas, una por una pasaban y al final salían todas juntas para refrescar la memoria del cliente y así decidir bien.

Yo la tenía clara, quería a “Salome” desde que la vi salir y me dio su manita pequeña, suave y delicada supe que era la que deseaba, era la más joven de todo el ramillete, era una lolita deseable, delgada más no flacuchenta, su estatura entre 158 y 163, piernas largas acordes a su estatura, piel morenita, su cabello era negro, tenía un corte de cabello corto caía unos milímetros más debajo de sus hombros, una carita hermosa, una cinturita pequeña, moldeada y un abdomen planito, inocente y bonito, su culito era natural, bonito, paradito, sus teticas eran pequeñas, pero ella sí que sabe acomodarlas y apretarlas para que se vean voluminosas, en su rostro los ojos negros me encantan, su carita es muy linda y su boca, ¡que labios más lindos! tienen volumen y uno solo quiere quedarse en ellos en un largo, apasionado y húmedo beso, ese día, cuando se presentó tenía un short de blujeam que le quedaba cortito y apretadito, le marcaba el culo hermosamente, también le marcaba las piernas a la altura de los muslos dejando entre ver un cantito chiquito de sus nalgas, pero por delante se le partía esa panocha que uno no sabía que labios eran más provocativo.

Llegó la hora de pasar a la habitación, moría por cogerla y hacerla mía, pero prevenido también, era muy joven y casi siempre las jóvenes son más reacias, entramos me saludo, me puso algo de conversa, no se empeloto por inercia, me encanto eso, estábamos sentados al borde de la cama mirándonos de frente y ella como esperando que yo reaccionara, en fin, fui tomándome confianza, mientras hablábamos le pasaba los dedos por las piernas, le decía lo hermosa y sexy que me parecía, ella se reía, me acariciaba el rostro y me miraba a los ojos, dejé de acariciar con los dedos y empecé a hacerlo con toda la mano, subiendo por su muslo izquierda hasta llegar a la altura de sus nalgas, ella me puso las dos manos sobre los hombros y las entrelaza detrás de mi nuca, se sonreía y me miraba con deseo, la agarre con ambas manos de la cinturita pequeña y juvenil, solo para palparla, luego con mi mano dominante hice un corto paseo por sus mejillas, dibujando con mis dedos su rostro, con mi índice y pulgar le agarre suavemente el mentón y atraje sin linda carita hacia mi e hice lo que más deseaba hacerle, besarle esa boquita y que de-li-ci-a, mientras la besaba la cogí de nuevo por esa cintura y la monte sobre mi, mientras que con mi brazo izquierdo la abrazaba fuertemente por la cintura apretándola hacia mi, con la mano derecha le tomaba la cabeza por detrás para dominarla y así poder besarla con más pasión.

Mi Chimbo estaba enorme, duro, viril y apuntando al deseo inmenso de clavarla, la tire en la cama, empecé a pasear con mi boca y mis manos por todo su cuerpo, mientras iba descubriendo y desnudando lo que debidamente estaba cubierto, cuando le quite su pequeñísima blusa descubrí unas tetas en forma de pera con pezones pequeños completamente erectos, estaban esas chupas paraditas, apuntando a mi rostro y parecían pedir a gritos que los mamara, y no podía negarme a tremenda invitación, los chupe demasiado, ella estaba coloradísima, yo ya estaba sin camisa con el pantalón abierto pero mi verga aun guardada en mi bóxer, eso sí durísima, y se la restregaba en esa zona vaginal que yo aun no había descubierto.

Después de darme un delicioso manjar en ese par de teticas, empecé a bajar y mojar con mi saliva ese abdomen adolescente y notificadito, hasta llegar más abajo de su lindo ombliguito y toparme con su short pequeño y apretadito, lo desabroche y arranque con muchísimas ansias, me encontré con una linda y diminuta tanguita negra que se veía hermosa en esa pelvis casi virginal de mi lolita, por encima de dicha tanga chupetee esa chochita, bese esa parte de la ingle donde terminaba la tanguita y besaba y ensalivaba la parte interna de los muslos, ella me agarraba la cabeza con ambas manos y me aprisionaba contra cada parte que le besaba, mientras que mis manos apretaban fuertemente sus teticas, arranque libidinosamente su tanguita y pude ver esos labios vaginales completamente hinchados y morenitos, pasé mis dedos por ellos y estaban súper cálidos, había humedad, viscosa y clarita, empecé a masajear su clítoris y metí sus dedos en una cavidad vaginal completamente caliente y lubricada, me levante para quitarme el pantalón totalmente junto con el boxear, pero ella no me dejó, me agarro me atrajo hacia ella y me dio un beso largo y apasionado mientras sus manos me toqueteaban las huevas y la verga por encima del bóxer, luego introdujo su pequeña mano derecha y me la sacó, mientras besaba me hacía una breve paja, y con la mano izquierda me bajaba el bóxer, por la posición era imposible quitármelo en su totalidad, entonces me levante para quitármelos y quedar más libre, ella agarro el preservativo y me lo puso, me la iba a mamar pero no lo permití, solo quería seguir dándole placer a ella, tocaron la puerta, “quedan 10 minutos”, y desde adentro grite, “deme dos horas mas” y sí, me quedé allí tres horas disfrutando y dándole placer a esta lolita hermosa, la penetre en infinidad de posiciones, suave, fuerte, y profundamente según lo ameritara y lo demandará ella.

Salí feliz ese día de allí, como masajista la visite como cuatro veces más, eso fue por allá en 2010, cada vez que iba, el administrador ya sabía por quien iba o yo preguntaba directamente si ella estaba disponible y una de esas veces cuando yo llegue, detrás de mi llego otro, las chicas debían presentarse a los dos, pero el otro tipo quedó ubicado en un lugar que le beneficiaba pues las chicas se presentaban primero a él luego a mi, “salome” salió y se presentó primero a él, pero no se presento a mi, sino que, mientras se presentaba a él, ella se quedó mirándome a mi, me esbozo una hermosa sonrisita alzó su mano y me saludo a la distancia, en ningún momento miro al otro tipo, cuando ella se fue el hombre volteo y me dijo “yo quiero a esta jovencita” cuando termino el desfile, el administrador salió y atendió en orden de llegada, es decir que yo era el primero en elegir, obviamente elegí a mi Salome, so pena del otro hombre que se quedó mirándome con rabia. Cada vez que yo la visitaba estaba hasta 6 horas con ella, hicimos amistad, hoy en día ella ya no es masajista y nos vemos y comemos ocasionalmente, me confesó hace poco que cuando me conoció en la sala, su edad real era de 17 años y no de 19 como me lo dijo aquella vez.


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