“Entre ellas”
Relato de comunidad Jovencitasschedule 2 min de lectura calendar_today Julio de 2025

“Entre ellas”

Una mirada que decía: ¿Estás viendo esto? ¿Vas a resistirte… otra vez?Luciana levantó la vista, aún entre caricias, y con una sonrisa suave —casi como una orden disfrazada de dulzura— susurró:—No te vayas. Esto también es par...

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Cuarta parte

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No sé en qué momento sucedió.

Una parte de mí se quedó quieta, como si temiera romper el hechizo. La otra... ardía por dentro.

Luciana estaba recostada en el sofá. Maia, a su lado, más cerca de lo que esperaba. Las dos compartían esa complicidad muda, como si hubiesen ensayado cada gesto, cada mirada, sin necesidad de palabras.

Y entonces, pasó.

Un roce. Primero de rodillas. Luego de manos.

Las miradas se volvieron más lentas. Las risas, más suaves. El aire, más espeso.

Luciana le apartó un mechón del rostro a Maia. Despacio. Con ternura. Con deseo.

Y cuando sus dedos rozaron su mentón… fue como si el mundo se apagara a mi alrededor.

Los labios de Luciana tocaron los de Maia.

No fue un beso apresurado. Fue una danza.

Una forma de hablar sin decir nada.

Una coreografía íntima… hecha para mí.

Las observaba con una mezcla de asombro y hambre. Mis manos tensas, clavadas en los muslos. No me movía. Ni respiraba del todo. Estaba allí, sentado, mirando cómo dos cuerpos se exploraban con la suavidad de quien sabe exactamente dónde tocar, cómo mirar, cómo encender sin prisa.

Maia suspiró cuando Luciana bajó sus labios a su cuello. Y fue entonces cuando me miró a mí.

Directo. Sin vergüenza.

Una mirada que decía: ¿Estás viendo esto? ¿Vas a resistirte… otra vez?

Luciana levantó la vista, aún entre caricias, y con una sonrisa suave —casi como una orden disfrazada de dulzura— susurró:

—No te vayas. Esto también es para vos.

Y yo me quedé.

Testigo y parte.

Respirando el mismo aire que ellas.

Sintiendo cómo el deseo no se grita… se comparte en silencio, entre cuerpos que no se explican, solo se entienden.

No hubo ruido.

Solo el sonido de la ropa deslizándose, la piel encontrándose, y dos voces entrelazadas en un susurro casi sagrado.

Era fuego.

Y yo, felizmente quemándome.

---

— tomasswain

30 de julio de 2025

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