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No recuerdo como me entere de este lugar, creo que fue precisamente a través de esta página, la comunidad de Guía siempre me ha llevado a experiencias interesantes. Lo que tengo claro es que recibi la invitación, el lugar? Un hotel cerca a la plaza de toros, el motivo? Una orgia. Fecha y hora recibida, debía solo dar un aporte y llevar las ganas de culiar, frente a varias personas desconocidas, con mujeres desconocidas. A veces lo pienso y suena loco, en otras simplemente sensual. Eran épocas universitarias así que el tiempo no era mucho, logre acomodar mi agenda para ir esa tarde a probar mi primera orgia. Estaba emocionado, en especial ante la premisa de que íbamos personas “reales” persona del común, con el solo interés de culiar, tal vez reír, de pronto tomar algo, pero principalmente culiar. Llegue a la hora acordada (un polvo puntual es algo que merece darse), en el lobby éramos varias personas con cara de desentendidos, como quine no quiere la cosa, nos anunciamos, dimos el cuarto y nos dieron las instrucciones para llegar. Era el último piso, grandísima la habitación, tal vez eran dos interconectadas, no recuerdo bien, estábamos todos con las manos en los bolsillos, esperando instrucciones, esperando a un guía, se escuchaban murmullos, algunos mas entradores iban presentándose, adelantando lo que se venía, las mujeres de todas las presentaciones, altas, bajitas, flacas, gordas, había varias parejas y los tipos, éramos un montón de huevones. Sale de una de las habitaciones el host, se presenta y nos repite lo que sabíamos, nos da unas normas de comportamiento, unas indicaciones, nos muestra donde están los condones, los pañitos húmedos, los baños y algunos refrescos y d inmediato pasa recogiendo el aporte, el cual insistentemente dice que es para los condones, bebidas y el aseo. Yo no estaba muy interesado en explicaciones, quería saber como era la dinámica, quien empieza, como se acerca, hay cortejo? ¿Que se dice en estas situaciones? “hola, me permites darte verga un rato?” “disculpa, te vi desde el sillón mientras te empotraban y me gustaría saber si puedo ser participe…” todo muy nuevo, todo muy curioso… entre a una habitación y me desnude, como los demás lo iban haciendo, unos con más experiencia se reían y relamían, me lave las manos, la ve la verga y Sali del baño con la intención de observar y aprender, de dejarme llevar y si todo salía bien, tal vez hasta culiar. La gente se fue acercando, las parejas analizaban y calificaban desde sus rincones, los tipos como en el colegio se hacían juntos a ver con morbo y pena. Note como una flaca de crespo cabello y algunas arrugas en su piel llevo de la mano a un tipo hasta la cama, se besaron y se puso en cuatro patas frente a él. El tipo entre nervioso y arrecho logro ponerse el condón y empezó a rozarle la verga mientras esta belleza sonreía y llamaba a mas gente, no fui lento y me acerque rápido, cuando la vio lista, el primer afortunado empezó a clavarla con calma pero con temple, la flaca reía y se mordía el labio, sin dudar me le puse al frente y esta mujer de un zarpazo me agarro la verga y empezó a jugar con ella, yo miraba callado, expectante, miraba al tipo, el tipo me miraba y sonreía asombrado, claramente la estaba pasando mejor que yo, pero millones de veces mejor que los otros tímidos espectadores, mande mis manos a sus tetas, no muy grandes, un tanto maltratadas, pero como amante de las tetas, eran perfectas para mí, mi verga respondía al juego de la flaca y su boca acompaño el estímulo, ya se empezaba a escuchar en la sala y otros cuartos jadeos, golpeteos y risas, ya empezaban a verse empaques de condones por el piso y la música empezó a subir de volumen. La flaca en la cama, a cuatro patas recibía verga por detrás mientras me hacia un oral perfecto, bastante lengua, mucha garganta y saliva por doquier. Yo la acariciaba con lujuria, agarraba sus tetas, delineaba su espalda y pronto se acercaron mas curiosos a tocar la piel sudorosa de esta flaca que tenia un hambre voraz. Se acomodo de repente y se acostó en la cama, con las piernas al aire, el que la estaba clavando empezó a darle mas duro y ella a mirarlo, a retarlo, al tiempo que me masturbaba y me lamia. Una imagen deliciosa ver a esta mujer acostada boca arriba, siendo clavada y con mi verga en su cara. Se que parecía mucho tiempo, pero cuando el primer tipo se vino, hubo una breve desilusión en la flaca “Ya?” todos nos pasmamos un poco el tipo se fue al baño a asearse y vi mi oportunidad, un vivo quiso retomar la clavada que le estaban dando a nuestra musa, pero rápidamente con un gesto le mostré que hay ciertos turnos tácitos, algunas normas no mencionadas, el tipo lo entendió bien y empezó a besarle las tetas a la flaca mientras yo ponía sus piernas en mi hombros y me ajustaba el condón, empezaba a clavar una chochita ya mojada y caliente y cumplía el objetivo de culiar. Pero este culeo era distinto a lo que pensé, sentirse observado a veces te hace sentirte calificado (y de paso descalificado), la ventaja es que una mujer arrecha te aclara la mente y el deleite de romperle el chocho me daba la suficiente concentración. Sus piernas en mis hombros rebotaban con cada clavada, se veía divina rodeada de vergas que manoseaba, besaba y masturbaba, mientras yo era el dueño de su sexo (al menos por esos minutos), mi cabeza me pedía venirme sobre ella, pero hay ciertos códigos, así que me dedique a clavarla, a gemir y a acariciarla. “duro, duro, duro” decía entre vergazos en su cara, la flaca estaba caliente y se notaba que estaba empezando su noche. Mi verga ya iba a explotar y mi instinto me guio a sacar la verga, golpearle la vulva do o tres veces con la verga darle las gracias y darle paso a otro. La chica estaba feliz en su cuento, me aleje con la verga paradisima, sin entender bien por qué lo había hecho: No quería venirme tan pronto, porque no sabría como seria el resto de la noche, pero venirse siempre es rico… pase por la mesa d bebidas y me refresque, las risas eran mas altisonantes y el sexo estaba en todo lado: Una pareja estaba en pleno 69 en el sofá ante la vista de algunos que se estaban tocando, otra chica estaba en un rincón masturbando a otra, en la otra cama dos chicas besándose mientras las clavaban por detrás y otro cuantos les manoseaban las tetas, en el baño a la gordita le estaban dando tan duro que nadie se acercaba (como gritaba la gordita), una señora de mas de sesenta, calculo, estaba sentada en una verga inmensa mientras pajeaba a dos tipos de menos de la mitad de su edad… acá todos gozaban y eso me estimulo a preguntar, la cortesía no pelea con nadie, así que me acerque a una mujer, madura como me gustan, que en su encaje rojo miraba a todos como quien analiza un partido de fútbol, me lanzó una mirada, vio mi verga parada y me llamó con el dedo, frente ella me pidió explícitamente que me dejara pajear para que la bañara en leche. No tuvo que repetirlo, me quito el condón, se unto aceite en las manos y me hizo una paja frentica, mientras le daba besitos a la puntica y mientras decía esas obscenidades que solo una arrecha hace sonar bonitas, mis manos nuevamente en sus tetas, estas mas duritas, mas juguetonas, y en ese frenesí, la mujer del encaje rojo logro ubicarse de tal manera que, al venirme en ella, mi leche lavo su cuello y sus tetas, dejando que las gotas cayeran por su pecho hasta el abdomen. Sudoroso me acerque a ella y me dio un solo beso en los labios y una palmada en la cola “Gracias papito, nos vemos por ahí” … Sali a tomar aire a u especie de balcón, si empeloto y vulnerable, pero deslechado. En ese momento vinieron miles de pensamientos, la claridad post eyaculación puede ser, me cuestione muchas cosas, me cuestión el estar ahí, entre extraños. Entre por mas agua y a asearme, ya en mi mente estaba la idea de vestirme e irme, al parecer no era el único, había visto como algunos ya estaban poniéndose la ropa y otros seguían en el mismo sitio donde empezaron. “No es descabellado, vini vidi vici” y cuando iba a por mi ropa, un culo me detuvo. Literalmente un culo, un culo que sobresalía de la habitación de al lado y que no pude dejar de ver. Un culo negro, sudoroso, perteneciente a un costeña vivaz que en palabras de ella “necesitaba su cuarto polvo”... “cuarto?” pensé, “luego cuanto tiempo ha pasado?” me acerque hacia ese culo, hacia esa costeña, se quedo mirándome, le agarre la mano y l apuse en mi verga. Le dio risa, pero no me soltó, empezó a pajearme para ponerme duro, y mientras tanto yo me agarre de sus nalgas como si no hubiera mañana, dios mío que culo, durito pero maleable, un culo caribe. Mi verga respondió, así que me jalo de la verga y me entro al cuarto, “quítense que vengo a culiar” dijo entre risas, me acostó en la cama, agarro un condón, me lo puso y se sentó. Una imagen celestial. Una mujer gruesa, peor con la cintura más sexy que había visto en mucho tiempo, tetas caídas, no muy grandes, pero perfectas para su cuerpo, una sonrisa bella, pelo crespo sudoroso y unos ojos de fuego; empezó a moverse lento adelante y atrás, adelante y atrás, mis manos acariciaban esa piel morena que despedía calor, y nos sonreíamos mientras mordíamos los labios. La velocidad aumentaba y era raro porque no teníamos tantos ojos encima, no había otras manos, otros ojos, no había otras vergas cerca. Éramos los dos, era el polvo mas convencional que iba a encontrar esa noche, al acelerar más, se apoyó en mis hombros y se recostó sobre mí, la abrace y el polvo fue piel con piel, sudor con sudor; mi verga ya estaba empapada en sus fluidos y ya se veía sobre su hombro como el culo se levantaba y se jaba caer. Estaba feliz clavándose mientras yo me deleitaba con ese culo, maldito culo hermoso. La chica era un polvazo, mi verga estaba ingurgitada, durísima, el sonido de los golpeteos era rítmicos, pro yo no podía quedarme así, necesitaba, ver ese culo en 4, como dios manda, me reincorpore y ella entendió “tú lo que quieres es culo, garoso” yo asentí, y me puse detrás de ella, me aferre a su cintura y con mi verga separe sus nalgas, no entre, rozaba la verga en la inmensidad de su culo, humectaba de paso ese ojete que me llamaba a gritos pero que de inmediato em prohibieron. Así que entre en su chochito, entre con el placer de sentir una succión única, con el placer de culiarme a una mujer única. Gemidos y mas gemidos, sudor y fluidos, esta mujer era una verdadera maquina y ver como sus nalgas se devoraban mi verga era la mejor recompensa para esta aventura. Eso sí, me permití dejar que el pulgar acariciara ese chiquito, ante la sonrisa picara de la costeña, hundió su cara en la sabana y como una orden pidió que me viniera, eso sí, en el condón. Hice caso de inmediato, eyaculé con tal fuerza que aun dentro del condón la chica sintió. Me desplome sobre ella y me retiro d inmediato. “Gracias nene, vete por ahí…” eso me desinflo un poco, ella se fue entre risas al baño, tal vez buscando el quinto, yo me pare y nuevamente al baño, me asee y ya frente al espejo y deslechado, sentí que era mi señal para irme de este primer experimento…