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Mi vecina es una venezolana de 45 años que vive con su hija de 23 años y es muy amable conmigo, incluso en ocasiones me pide cosas prestadas o me ayuda con cosas si las necesito. Un día miércoles, toco a mi puerta y al abrir, yo estaba en bata de levantarme y además tenía una gran erección porque aproveche para ver algo de porno en el computador, pues estaba trabajando en casa. Ella noto el bulto, pero hizo como si nada hubiera visto, venia muy bien arreglada para salir y sin preámbulos me invitó al cine para ver el preestreno de una película. Al principio no tenía muchas ganas, pero finalmente me convenció. Le pedí que pasara y esperara a que yo me duchara y me vistiera para ir. Ella llevaba una falda corta, que le llegaba por encima de las rodillas y dejaba ver sus hermosas piernas.
Al rato, salimos y fuimos al cine, compramos las entradas y mientras era la hora, entramos en un bar a tomar algo mientras esperábamos a que empezara la película. Yo no dejaba de mirar sus piernas disimuladamente, desde sus tacones hasta donde me dejaba ver su falda.
Entramos en la sala. Apenas había público, por lo que pudimos sentarnos atrás en un buen lugar para ver la película. Cuando se apagaron las luces y empezó la película. Yo no prestaba mucha atención, pues miraba con disimulo a mi vecina, que estaba sentada a mi lado. Incluso miraba su escote, por donde se podían ver sus pezones . Gracias a que la película era bastante clara, podía ver su figura a través de la pantalla.
De pronto, noté que su mano se posaba en mi muslo, casi rozando mi verga. Poco a poco, subió hasta colocarla sobre mi pene, que ya estaba duro por mirarla a ella. – Mmmmm, se le subió de nuevo la carpa vecino, me dijo mientras sonreía – Al mismo tiempo subía y bajaba su mano por encima de mi pantalón, en respuesta, puse mi mano en su muslo, justo donde terminaba su falda. Su reacción fue abrir las piernas y, con la mano libre, subirse la falda hasta dejarme ver su tanga negra. Poco a poco, comencé a subir sin que me lo impidiera.
Me atreví a colocar la mano en su entrepierna y subí y bajé acariciando su tanga con la punta de los dedos, notando sus labios vaginales, gruesos y amplios. Ella miró a ambos lados y al ver que nadie nos observaba, me bajó la cremallera del bóxer y me sacó la verga para comenzar a masturbarme. Mientras tanto yo igual seguía masturbándola, corrí la tanga a un lado y comencé a jugar con su clítoris y a subir y bajar mis dedos por su sexo, llegando a meterle dos dedos y penetrándola con ellos, hasta que la sentí llegar al orgasmo, no demore mucho en venirme en su mano llenándola de leche. Ella se llevó la mano a la boca y se la limpió con la lengua, mientras yo hacía lo mismo, chupando mis dedos. Nos recompusimos y seguimos «viendo la película», con las manos juntas.
Al poco rato me atreví a bajar mi mano por su espalda hasta acariciar sus nalgas , ella al sentir mi mano, se inclinó hacia adelante y me dejo espacio para que mis dedos buscaran su culito rico , frote mi dedo índice en la entrada del ano , muy suave mientras escuchaba en mi oído sus gemidos de excitación, ella empezó a mover sus nalgas sobre mis dedos , logrando meterse los dos dedos en su culo profundamente , entonces con sus manos ella se sacó las tetas , acariciándose y pellizcando sus pezones. No duro mucho tiempo antes de gemir y dejar venir dos orgasmos más uno tras de otro. Yo saque mis dedos de su ano y me acomode para seguir mirando la pantalla. Así estuvimos hasta que terminó la película y salimos del cine.
Al llegar a casa, me invitó a pasar. Cuando mire vi acostada a su hija, me sorprendió ver el tamaño de su culo y lo redondas de sus nalgas con una tanga metida entre el ano de forma increíble. nos sentamos en el salón. Sin mediar palabra, le metí la mano entre las tanguitas hasta llegar a su raja y jugar con su clítoris mientras le metía un dedo. Ella me bajó la cremallera del pantalón y, sin sacarla de la boca, se puso a chupar, haciéndome una mamada deliciosa y jugando con sus tetas, ya sin brassier. Sus pezones se pusieron duros al instante por las caricias de ella misma.
Cuando noté que me iba a venir, saqué mi verga de su boca y mi leche le golpeo en la cara, su mirada parecía la de una loca, disfruto cada milímetro de mi semen en su cara y su boca. Luego se acomodo de espaldas al sofá de la sala y levanto sus nalgas y su tremendo culo poniéndose en cuatro arrodillada en la silla.
Me quede sorprendido al ver sus movimientos, pero ella solo dijo : - mi culo está listo para sentir tu verga – ella misma se abrió las nalgas dejando descubierto su asterisco del ano , escupí en su hoyo y en un momento me coloque detrás de su culote, frote la cabeza de mi verga en su entrada y empuje despacio hasta meter la cabeza gruesa y babosa en su apretado culo, se la metí lentamente disfrutando como sentía abrirse sus paredes, y después de embestirla con fuerza un rato, termine descargando toda mi leche en su interior mientras jugaba con su coño con las manos, haciéndola llegar al orgasmo. Esperé hasta que mi verga se retrajo por sí sola, ya fláccida por la corrida.
Una vez saque mi verga de su interior, me gire y con sorpresa vi la cara de la hija de mi vecina con sus ojos abiertos al máximo. Cuando reacciono, se levantó de un salto de su cama y cerró la puerta antes de que su mama se diera cuenta. Al día siguiente encontré una nota bajo mi puerta donde me decía que era la hija de la vecina y que la llamara al número de su celular …pero eso es otra historia