Guía Cereza
Publicado hace 13 horas Categoría: Sexo con maduras 119 Vistas
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En el apartamento, Sofía me hace tragar saliva al sentarse en el sofá de la sala con las piernas cruzadas, pero el vestido ajustado que lleva—ese que muestra sus caderas al vaivén del cuerpo —ya me está diciendo que no va a quedarse así por mucho tiempo. Observo el escote, y cada vez que respira, la blusa se estira un poco más sobre sus pechos, como si estuviera a punto de reventar.


—Gustavo… —dice mi nombre con voz ronca — sabe exactamente lo que quiere—. No me hagas esperar.


Me acerco, pero no demasiado rápido. Quiero saborear esto, cada segundo, cada suspiro que se le escapa cuando mis dedos rozan sus rodillas. Ella abre las piernas, solo un poco al principio, como si aún estuviera decidiendo cuánto me va a dar. Mis manos suben por sus muslos, sintiendo el calor que irradia a través de las medias finas que lleva. Mis dedos frotan un poco más fuerte para que sienta que esto no es un juego de niños.


—¿qué me vas a hacer? recuerda que soy una mujer madura, pero me prometiste no penetrarme  ——murmura, y sus caderas se levantan un poco, buscando más presión.


—No te preocupes, lo disfrutaras —le respondo, bajando la voz hasta que casi es un gruñido—. Haremos solo lo que te gusta.


Mis dedos siguen subiendo, trazando círculos lentos en la parte interna de sus muslos, acercándome a su sexo. Puedo oír cómo se le acelera la respiración, cómo contiene el aliento cuando mis dedos rozan el borde de su tanga. Está húmeda. No necesito tocarla directamente para saberlo; el calor que emana de entre sus piernas es suficiente prueba. Pero quiero sentirlo. Quiero que no haya dudas de quién la tiene así.


—Gustavo… —vuelve a decir, esta vez con un quejido al final, como si ya no pudiera aguantar más.


—Shhh —le susurro, presionando un poco más con las yemas de mis dedos, separando sus labios a través de la tela—. Déjame trabajar.


Y entonces lo hago. Mis dedos se mueven en círculos firmes sobre su tanga empapada de humedad, frotando justo donde su clítoris debe estar hinchado y palpitante. Sofía jadea, sus manos se aferran al sofá. Puedo ver cómo se muerde el labio inferior, cómo sus caderas empiezan a moverse en pequeños círculos, buscando más fricción. Pero no se lo voy a dar tan fácil. Retiro mis manos de golpe, y ella gime de frustración, pero antes de que pueda quejarse, le agarro las caderas y la giro con un movimiento brusco.


—Boca arriba estarás mejor —le ordeno—. Ahora.


No discute. Se recuesta sobre el sofá, las piernas abiertas, el vestido arrugado alrededor de su cintura. Su tanga está completamente empapado, un color  oscuro donde su raja gotea contra la tela. Me arrodillo frente a ella, inhalando ese aroma dulce y salado, se  me hace la boca agua. huele a pura lujuria.


—Mírame —le digo, y cuando sus ojos, oscurecidos por el deseo, se encuentran con los míos, bajo la cabeza y beso su clítoris a través de la tela.


—¡Ah, ohhhh,  dios que haces?! —grita, arqueando la espalda.


No me detengo. Mis labios se cierran alrededor del bulto de su tanga, chupando suavemente, luego con más fuerza, mientras mis dedos agarran el borde su tanga , tirando de ella hacia abajo. Necesito sentirla. Necesito saborearla. Con un movimiento rápido, le bajo el tanga hasta los tobillos y lo tiro al suelo. Su  raja  está completamente expuesta ahora, los labios hinchados y brillantes, el clítoris erecto, rogando por atención.


—Estás muy excitada  —murmuro contra su piel, y antes de que pueda responder, mi lengua sale y lame desde su entrada hasta el final de su raja, recolectando todo su jugo.


—¡Gustavo, por favor! —suplica, sus manos se enredan en mi cabello, tirando con desesperación.


Pero yo tengo mi propio ritmo. Mis labios se cierran alrededor de su clítoris, chupando con suavidad al principio, luego con más intensidad, mientras mis dedos trazan círculos alrededor de su entrada. Está tan mojada que puedo oír el sonido de sus fluidos cada vez que me muevo. Mis dedos se deslizan hacia abajo, separando sus labios, exponiendo ese rosado oscuro y brillante que me vuelve loco. Sin avisar, introduzco un dedo dentro de ella, solo hasta la mitad, y siento cómo sus paredes se cierran alrededor de mí, calientes y apretadas como un puño.


—¡Ayyyy que ricoooooo! —grita, sus caderas se levantan, tratando de sentirme más profundo.


Pero me mantengo firme, moviendo mi dedo en pequeños círculos, frotando ese punto rugoso en su pared frontal que sé que la vuelve loca. Su respiración es un caos, jadeos cortos y gemidos largos que se mezclan con mi nombre. Mi lengua no para, lamiendo y chupando su clítoris como si fuera mi unico trabajo, mientras mi dedo se hunde un poco más, sintiendo cómo se pone más tensa, cómo sus músculos empiezan a temblar.


—Sí, así, no pares, no pares… —suplica, sus uñas se clavan en mis hombros.


No pienso parar. Mis labios se cierran con más fuerza alrededor de su clítoris, chupando con una presión que sé que la va a llevar al borde, mientras mi dedo se curva dentro de ella, frotando ese punto sensible una y otra vez. Puedo sentir cómo se acerca, cómo su cuerpo se tensa como un arco a punto de disparar. Sus gemidos son casi gritos ahora, y de repente, Ella aprieta mi cabeza contra la suya y dobla las piernas, separándolas. Unos minutos después, jadea de verdad. Vuelvo a introducir la lengua. Jadea de verdad como loca  y arquea el trasero en el aire. Introduzco mi dedo justo en su entrada y resbalo mi lengua desde la entrada hasta el clítoris.


Se agarra más fuerte  a mí, introduzco el dedo un poco más profundo y siento su músculo sobre mí, temblando. Sus gemidos son casi gritos y un montón de fluido sale a borbotones de ella y de vez en cuando lo chupo de mi dedo y se lo como todo. toda su raja , me inunda la boca con su orgasmo .


Sus piernas tiemblan incontrolablemente. Cuando se contrae y le  introduzco mi dedo un poco más, gime y luego grita: “¡Ay! Gustavo , no aguanto masssss”. un chorro caliente de liquido color bronce me llena la boca.  Ella se ha orinado en mi boca.


Minutos después , me levanto , me arreglo el pantalón y la camisa y me despido con un beso en sus labios.


Le había prometido nada de penetración la primera vez , y como buen caballero , le cumplo.


Se que de ahora en adelante , todo lo que le pida me lo dará sin problemas …pero esa será otra historia  


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🍒 Pregunta Cereza

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