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Con la hombría que embriaga tu virilidad hazme la mujer más feliz en la cama,
Diciéndome al oído las palabras fuertes que emergen en tu alma sedienta de placer,
Con la humedad de tu lengua saborea mis partes en llamas,
De una piel dulce como la miel en el deseo de nuestras miradas que hoy se cruzan en el ardor del alba..
Abre mis piernas y mis sentidos con cada uno de tus besos viriles,
Desde la magia que oculta tu voz de caballero serio, caliente y arrecho,
Tómame mediante las caricias que solo tú das, diferente a los demás,
De este deseo luminoso que enciende cualquier oscuridad de nuestros destinos...







