Compartir en:
Hace mucho que no escribo por acá, de hecho hace rato que no entro a la pagina. Pero en estos días me salió un recuerdo en el celular, de esas fotos de Google que remueven la memoria. Nada explicito, nada claro, solo la foto de la portería de un edificio que algún día visité.
Era la casa de una compañera de trabajo, una compañera con la que nos hablábamos cordialmente hasta que en una salida de viernes por la tarde nos tomamos unas cervezas (con otros compañeros) y una chispa se encendió. Desde ese momento, nos hablábamos mas seguido, teníamos chistes internos y a veces hasta comentarios de doble sentido. Ella era un mujer bonita, muy rola podría decirse: Flaca, no muy alta, de pelo castaño largo, liso, ojos claros, color miel, piel blanca, sonrisa perfecta, no muy curvilínea, pero con una forma de vestirse tan original, que siempre hacia mover cabezas.
Era muy alegre, muy tierna, por eso la interacción se hacia fácil y se volvió cada vez mas cercana.
Ella tenia novio, no en el trabajo, pero por ahí lo habíamos visto recogerla o traerla. Para mi era una relación sin mayores pretensiones, siempre es bonito hablar con una mujer guapa, tener a quien mandarle mensajes o hacerle chistes. Un día no fue al trabajo y claramente la extrañe, decidí escribirle y me contó que estaba enferma, un cuadro gripal que no era grave pero que la tenia muy disminuida. Me dijo que su novio no estaba en la ciudad, así que le tocaba cuidarse a ella solita, eso me rompió el corazon, así que le envié un domicilio con algunos medicamentos, comida, dulces y una notica para hacerla sentir acompañada. Cuando llegue a casa empecé a recibir sus mensajes, de agradecimiento claramente, así que pasamos toda la noche hablando, quería hacerla sentir acompañada, tal vez de esa forma se recuperaría mas rápido. La charla se extendió hasta altas horas de la noche, claro, ella no iba al trabajo al otro día pero yo si, igual estaba enganchado, nos reíamos y nos hacíamos compañía, foto chistosa va, foto chistosa viene... la madrugada tiene ese aire que oscurece el sentido y aflora la malicia, los comentaros cambiaron de tono, las fotos también. Pude ver como la fiebre le había subido los colores y como el tono pálido de su piel estaba mas rosado, principalmente en su escote. Vi como la fiebre hacia que su pijama fuera muy corta y delgada, casi traslucida y vi como las caderas de esta flaca se marcaban enmarcando un ombligo chiquito y perfectamente ovalado. Ella creo que noto como se me iba subiendo la temperatura foto tras foto y como el pantalón que uso de pijama ya me queda pequeño y apretado. Y puedo creer que lo noto, por que tras esa foto fue que me pidió encarecidamente que la visitara al día siguiente, que estar enferma y sola es terrible y que no quiere tomar riesgos por si la enfermedad no mejora. "Es una gripita" pensé curioso, "Una enfermedad grave no te deja hacer todo lo que estamos haciendo a esta hora..." pero bueno, no iba yo a criticar su pedido, tampoco es que no quisiera verla.
Decidí enviar un correo al trabajo, explicando que llegaría tarde porque iría a ver como seguía mi compañera, me acosté y al día siguiente me desperté con respuesta positiva a la solicitud. me arregle, le escribí y ella me envió la dirección. Afortunadamente me quedaba del camino al trabajo. Al llegara a la dirección, tome la dichosa foto y se la envié "Ya estoy acá, que hago?" le escribí, me llamo y me terminó de dar las instrucciones para subir a su apartamento. Yo iba con unas botellas de agua, mas dulces y... si, un condón. No soy bobo, y siempre prefiero pecar por exceso. No es como que fuera con esa intención, realmente quería cuidarla, pero se me hizo extraña la petición, por lo cual alguna malicia interna prefirió actuar.
Subí temeroso y al llegar al apartamento la puerta estaba entreabierta, timbré, me pidió seguir de un grito ronco, así que avancé y cerré la puerta. Entre a su habitación y ahí estaba ella, en la penumbra de su cuarto con cortinas rojas cerradas, acostada y envuelta en sus cobijas con pañuelos desechables en su mesa de noche, botellas de suero y Gatorade y algunos de los dulces que le había enviado el día anterior. Me lanzo una mirada tierna, me agradeció por ir y me pidió que me sentara junto a ella en su cama. Le mostré lo que le llevaba, empezamos a charlar, una charla curiosamente incomoda, forzada, como el preámbulo de algo que no teníamos claro como llevar.
-"Sabes que me hace mucha falta? un arrunche, eso siempre me mejora"
-"Claro, debes estar extrañando a tu novio..."
-"Si claro, el arrunche, y la sudada de la gripa. Yo sudo una gripa y quedo regia, como si nada"
-"Bueno, podrías hacer unas sentadillas acá en casa, con eso quedas full" dije y me reí lo mas pícaramente que pude
-"Me ayudas?" dijo ella con la cara mas sensual que le he visto. Una cara tan sexy que inmediatamente mi entrepierna respondió.
Solo pude dejar la bolsa que traía en el piso y me recosté tras de ella para abrazarla en cucharita "El arrunche puede solucionarse" dije con la voz un poco mas tímida "Prefiero el arrunche después de tirar" lanzo con esa voz ronca por la gripa, pero accidentalmente seductora. Nos quedamos en silencio, la abrace acostados y claramente sintió mi entrepierna, empujo sus nalgas hacia mi, las movió lento y al sentir como crecía mi verga, se giro y me besó, muy tiernamente, me piqueo y saboreo mis labios, solo pensé en apretarla más hacia mi y tratar de meter la mano debajo de su cobija. En ese momento, dejo de besarme y se levantó, tiro la cobija al piso y vi que estaba solamente en ropa interior: Un sostén de encaje rojo que enmarcaba unas tetas pequeñitas pero paraditas y una tanga también de encaje que lograba cubrir una rajita plenamente depilada. Sonreí al confirmar mis sospechas, me quería comer y me iba a comer, no hice mucho para evitarlo, pero siempre es una situación divertida. La contemple con lascivia, la morbosee hasta que se me sentó encima, empezó a rozarse contra mi pantalón mientras yo tocaba sus tetas y delineaba su cuerpo, me aferraba a sus caderas y trataba de llevarle el compás.
Me quito la camisa y empezó a acariciar mi pecho, pasaba sus uñas por mi cuello y me rasguñaba con suavidad; soltó mi cinturón, bajo mi cierre, soltaba gemiditos y cerraba los ojos, mi verga estaba a más no poder "Sácala, quiero mi medicina, estoy malita", de un tirón me baje el pantalón y el bóxer, no me dio tiempo para quitarme las medias, ella se acomodo y empezó a masturbarme, con una mano, luego la otra, una lamidita y de repente toda a su boca. Por como estaba acomodada, podía tocarle las nalgas, correrle el panty, empezar a jugar con esa conchita que se sentía muy caliente, por fiebre o arrechera, pero estaba muy caliente y de a poco, húmeda, como invitándome. Los gemiditos aumentaron el volumen, mi verga dura y totalmente ensalivada salió de su boca y, agarrándola con mucha fuerza, mando su otra mano a la mesa de noche de donde sacó un condón (lo tenia mas que planeado) que me puso con destreza artesanal. Me miraba y se reía, yo muy delicadamente le limpiaba la nariz, que estaba bastante roja y la besaba con ganas de comerle la boca. Se corrió la tanga un poquito y con su conchita bien lubricada por mi trabajo manual, dejó entra la verga que se perdió en su pelvis en un sentón poderoso. Se apoyó en mis hombro y yo la tome de las caderas, empezó a entrar y salir mi verga con su vaivén, el cual tenia una cadencia demoniaca, esta mujer tenia muchas ganas de verga y el ritmo que iba me lo iba a arrancar.
Decidí dejarme llevar, que dure lo que tenga que durar, así que me dedique a levantarle el sostén y acariciarle esas teticas, divinas, paraditas, joviales como ella, me acercaba y las lamia, le besaba el cuello y nuevamente, le limpiaba la nariz. El sonido era demencial, golpeteaban los cuerpos de una forma que nunca me había pasado, sus hueso tallaban delicioso, así que yo acompasaba nalgueandola duro, como parecía que le gustaba. Cabalgaba como poseída, cerraba los ojos y pedía más y mas: mas verga, mas velocidad, mas rudeza. Yo estaba feliz con el escenario, pero no quería venirme aun, difícil porque al ritmo de esta flaca me iba a dejar seco, así que le dije que parara y se pusiera en cuatro; todos coincidimos que una mujer en cuatro es de las mejores vistas que existen, y esta no era la excepción, esa cuquita rosadita, goteando, con un culo que si bien no era grande, se veía acorde para lo que se venia. Le metí la verga de inmediato, la agarre de la nuca mientras la embestía con toda la fuerza que pude, a veces sacaba la verga y se la rozaba entre los labios de la concha, solo par arrecharla mas, también se la rozaba el culo, ella me miraba con precaución, pero era claro que ese día solo íbamos a comer cuquita. Seguí clavándola y nalgueandola hasta que sentí la verga a punto de estallar, la gire y acostadita le levante la pierna derecha y la puse en mi hombro, ya estábamos sudando y y la respiración de mi compañera estaba mucho mejor, aunque si estaba jadeando bastante (jejeje). La estaba clavando delicioso, ella se agarraba las tetas, y al ver mi cara de inmediato me pidió que me viniera en su abdomen, yo muy acomedido hi ce caso, sostuve su pierna con una mano y con la otra saque mi verga, me quite el condón y con dos pajeadas me derrame en su pancita, plana, hermosa, sudadita.
Quedamos tendidos un rato el uno junto al otro, recuperando el aliento. Ella se levanto, tomo un pañuelo y me limpio la verga, de inmediato se la metió a la boca y comenzó nuevamente con un sexo oral, que esta vez era mas tranquilo, mas tierno, mas como ella. Mi verga de a poco se iba reincorporando, creciendo, endureciéndose, ella feliz chupando, atragantándose, escupiéndome la cabeza de a verga y yo, en un deleite embriagante, ahora el que estaba en sanación era yo. Me acariciaba las huevas al tiempo que me chupaba, de un momento a otro las apretó y comenzó a chupar con rabia, con mas velocidad, era una aspiradora!! me tenia bajo su dominio y si, me hizo llegar en su boca, un chorro fuerte pero no muy abundante, lo suficiente para que se lo tragara sin perder gota. Me beso la pelvis, el ombligo, la boca, fue al baño un momento y arropándose en la cobija que había tirado se me acostó al lado. Nos dimos besitos, nos arrunchamos... hasta que me volvió a mandar la mano a la verga, "Yo traje un condón, ya sabes por si las dudas" le dije y me reí, ella sonrió y me dijo "Aun me falta la vacuna de la colita..."






