Mi relato no es de la experiencia sexual de ese día, fue lo que sucedió después.
Hay gente buscando relaciones fugaces y a mi, luego de una asamblea de residentes, un caballero se había quedado a hablarme de la asamblea y me invitó a seguir la conversación en su apartamento. Normal.
Las cosas escalaron, él sabía lo que quería y yo no me pude resistir a ese cambio tan drástico de caballero elocuente a Maduro activo decidido. Y bueno, tuvo para saciar su sed conmigo. Al día siguiente a la mañana me envía un WhatsApp donde me dice:
- Perdón que tomé tu número del grupo de residentes, es que cuando te ibas me dio pena pedirte el número.
A ver, Hernán... Ya me habías dicho al oido que te había parecido lindo mientras me agarraba la cola.
Te habías sentado en el sofá y te sacaste la verga erecta para preguntarme si me gustaba.
Me ordenaste tragármela justo antes de venirte en mi boca.
Me pusiste en cuatro en tu cama y me penetraste apretando mi cabeza contra la almohada mientras me preguntabas si me gustaba así.
Y me diste una nalgada después de llenarme de leche.
Era un buen momento para pedirme el número y decirme que querías repetir, obvio era un rotundo sí.






