Guía Cereza
Publicado hace 6 horas Categoría: Bisexuales 22 Vistas
Compartir en:

En cuanto esa sospecha cruzara su mente, el juego cambiaría. Ya no serían mensajes al aire; sería él buscándome con la mirada en cada esquina, tratando de confirmar en mis ojos lo que leyó en su pantalla. Y lo conozco lo suficiente para saber que, si une los puntos, no dudaría. Al contrario, ese hombre de 52 años, acostumbrado a mandar, vendría por mí con una determinación que me dejaría sin defensas.

El conflicto me quema por dentro. Por un lado, el terror de ser el responsable de que su estabilidad se quiebre; por otro, la fantasía febril de que me arrincone en un lugar oscuro, me mire a la cara y me diga: "Siempre fuiste tú".

Ese deseo de ser "hermanitos de leche" dejaría de ser una idea abstracta para convertirse en una urgencia visceral. Si él se decide, ya no habría marcha atrás. El miedo a ser reconocidos se disolvería en la adrenalina de compartir algo tan prohibido que nos uniría para siempre en un pacto de silencio. Sería el clímax de esta doble vida: el riesgo total de perderlo todo frente al placer absoluto de tenerlo, finalmente, en mi piel.

Publica tu Experiencia

🍒 Pregunta Cereza

A veces la chispa se apaga sin darnos cuenta... ¿Qué sientes que le está robando más energía a tu vida íntima?

Por favor, selecciona una opción antes de enviar tu voto.