El mirón del parqueadero II
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 6 min de lectura calendar_today Julio de 2026

El mirón del parqueadero II

Finalmente nos conocemos

sandyaxm

Soy mujer heterosexual·734seguidores

menu_book Más relatos
18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

​La lluvia golpeaba con fuerza, creando un estruendo que aislaba aun más el sótano del resto del mundo.

​—El clima no ayuda mucho hoy —dijo el hombre que había entrado junto a mí al parqueadero.

—No, no ayuda —respondí, retirando mi abrigo empapado, y retirando las gotas de lluvia de mi falda, mientras caminábamos juntos en busca de nuestros vehículos.

​Hablamos apenas un minuto sobre el clima y el tráfico. Una charla trivial, casi decepcionante por lo normal que parecía. Él sonreía con cortesía, pero sus ojos mostraban algo completamente diferente. Al llegar a nuestros vehículos, lo entendí todo: por fin lograba ponerle un rostro al misterioso mirón. Tenía una mirada amable, vestía formal, tenia su corbata desajustada, por el fin de la jornada, y al parecer era de esos días donde un café no es suficiente, así que el olor del tabaco se mezclaba con su loción amaderada.

Estábamos estacionados uno frente al otro. Él guardaba sus cosas en una Ford negra, la misma que había visto anteriormente. Aún dudaba si el juego de las semanas anteriores había sido real o solo producto de mi mente, pero no quería delatarme todavía.

Abrí mi puerta, pero antes de subir, me detuve. No iba a dejar que se fuera pensando que yo era una asolapada. Giré la cabeza y lo miré fijamente sobre el techo del auto. —Una pregunta… —solté con una sonrisa—. ¿Nos hemos visto antes?

​Terminó de acomodar sus pertenencias en el asiento de atrás —Me preguntaba cuánto tardarías en decir algo —admitió—. Nos hemos visto, sí. Pero no así.

​Se apoyó en su coche, cruzando los brazos, y me sostuvo la mirada con una intensidad que me dejó sin palabras. —La verdad es que… —continuó, bajando el tono— no dejo de pensar en algo más que solo mirarte. — Aún recuerdo aquel día que te estaba viendo y tu seguías como si nada mostrando tus piernas y tus medias debajo de ese vestido que llevabas puesto. No dejé de pensar por varios días en eso, y siempre te veía pasar muy concentrada hacia tu edificio, nunca encontraba una excusa para hablarte hasta hoy.—

Yo estaba complacida, realmente pensé que todo estaba en mi cabeza y el mirón no había estado atento, entonces solamente le dije — ¿qué propones?—

Él no respondió. Dio unos pasos hacia mí, eliminando la poca distancia que quedaba. Sentí su calor, su respiración cerca de mi. Lentamente, levantó la mano. Pensé que buscaría mi rostro, mis labios. Pero en lugar de eso, tomó mi bolso y mi abrigo, para acomodarlos en mi vehículo,

​—Algo así imaginaba—dijo él, mientras su mano se posaba en mi cintura, posesiva y firme—.

​Me giró lentamente para que quedara frente al reflejo de las ventanas del carro.

​—Te he mirado por semanas—continuó—. He imaginado cada curva de tu cuerpo. Pero nada de lo que imaginé se compara con la realidad de tenerte aquí.

Lentamente, bajó la mano hacia mi cintura y luego hasta el muslo, subiendo por mi falda sin prisa. El frío del aire del parqueadero contrastaba con el calor de su mano.

​—Ahora que estamos aquí —susurró, inclinando apenas la cabeza para rozar mi cuello con un beso que recorrió mi cuerpo como una descarga—, ¿qué vas a hacer? ¿prefieres que nos conozcamos primero... salir de aqui y tomar algo?

Le sostuve la mirada y entonces me aparté apenas lo suficiente para girarme y quedar frente a él.

—Hablas como si ya hubieras decidido cómo termina esta historia.—

Por un instante dejó de sonreír.

—¿Y si no termina como imaginas? —pregunté.

Él sostuvo mi mirada, tratando adivinar mis pensamientos. Lo tomé de su corbata halandolo hacia mí, y le dije —sorpréndeme.

​—Hace semanas me tentaste —murmuró contra mi mejilla —Cada vez que te inclinabas en este vehículo, cada vez que me mirabas... sabías exactamente lo que estabas haciendo.— Me obligó a arquear la espalda cuando su mano libre se cerró con fuerza en mi cintura, pegándome a él. Podía sentir el latido de su corazón contra mi cuerpo, un ritmo que contrastaba con su aparente calma.

​—Y todavía me preguntas que si nos habíamos visto antes —dijo, su voz ahora un susurro ronco que me erizaba hasta el último vello—. No tienes idea de cuántas veces te he poseído en este mismo lugar. Pero hoy no será solo en mi cabeza.

​Su mano subió con determinación, abriéndose paso en mi blusa. El roce de sus dedos contra mi piel era eléctrico. Le sostuve la mirada a través del reflejo. No había rastro del hombre educado del ascensor; solo quedaba el "mirón", el hombre que había observado atentamente a mi provocación.

Se detuvo justo cuando la tela cedió, exponiendo un poco más mis senos. Se quedó allí, simplemente mirando— Esto es lo que querías, ¿verdad? Ver hasta dónde era capaz de llegar.

—No te detengas —ordené.

​—No pienso detenerme —sentenció, mientras su mano se deslizaba bajo la blusa, encontrando por fin lo que tanto había buscado—. Pero no aquí, en mi auto.

​Sin previo aviso, estrelló sus labios con los míos. Gemí contra su boca, mientras sus manos, grandes y rudas, se enredaban en mi cabello, tirando ligeramente hacia atrás para exponerme por completo a él.

Me empujó hacia el interior de su auto, sobre el asiento de cuero negro. Entró detrás de mí, cerrando la puerta con un estruendo que selló nuestra burbuja. La oscuridad en el interior era casi total,

​—Mírame —susurró, su voz ahora un rugido bajo mientras sus manos acariciaban debajo de mi falda.

​Sus dedos trazaban mis curvas con una familiaridad aterradora. Me tomó de la cintura y me sentó sobre él, obligándome a sentir el poder de su deseo a través de su pantalón.

​​—Dilo —me exigió con voz ronca, sus dedos enterrándose en mis caderas mientras me acomodaba sobre él, aprovechando el amplio espacio de la camioneta—. Di que sabías que te estaba mirando.

​—Lo sabía —confesé, mirándolo fijamente a los ojos—. Y me encantaba.

El sudor empezaba a empañar los vidrios, aislándonos por completo. Allí con mi blusa abierta, retiré mi ropa interior, mientras él preparaba su miembro para penetrarme.. Lo hizo lentamente, mirándome fijamente, y cuando buscó mi boca, giré para decirle:— demuestra qué tanto me deseabas ese día—

Tenia mezcla de sensaciones, aquel día Pablo apagaba mi fuego, y hoy el mirón lo hacia... intentaba guardar todas las sensaciones, quería contarle a Pablo con detalles de este encuentro y me imaginaba todas las frases y palabras sucias que él usaria la próxima vez que nos viéramos, mientras apretaba con mis piernas, indicándole al mirón el ritmo y la fuerza que me gusta.

Finalmente terminamos casi al tiempo, con una suavidad que contrastaba con la urgencia de antes, me apartó el cabello del rostro y me dio un beso corto y tierno en la mejilla. —Mañana es viernes —susurró, su voz recuperando ese tono controlado, mientras me ayudaba a incorporarme y a acomodar mi ropa—. No creo que puedas entrar al parqueadero y verlo de la misma forma.

​Yo solamente sonreí, mientras me apuntaba la blusa, agachando la mirada, quería hacerle pensar que era un gesto tímido, no que pensara este parqueadero usualmente era mi patio de juegos.

​Él sonrió, encendió el motor de su auto y el tablero iluminó por completo el interior.

—Mañana tengo pico y placa, así que no entraré al parqueadero por algunos días— guiñé el ojo.

—Sí quieres puedo esperarte luego del trabajo, me agradaría ser tu conductor. Así podría por lo menos saber tu nombre.—

Sólo sonreí — ya veremos.

— sandyaxm

17 de julio de 2026

visibility 29 lecturas chat_bubble0
sandyaxm

Escrito por

734 seguidores ·Soy mujer heterosexual

Comentarios

0 comentarios

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
Sé el primero en comentar.

Sigue leyendo

Otros relatos hetero: infidelidad

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad

Mi primer negro

Transexuales

Mi primer negro

Transmadura28Transmadura28·hace 11 horas
schedule 5 min
visibility 149favorite 0chat_bubble 0