Ese día solo éramos tres en casa, mi hermano y yo, y ella, Sara.
Nuestras madres nos habían dejado solos para ir a comprar lo necesario para la semana, de echo eso era cada ocho días, pero esta vez era diferente. Después de la escuela llegamos juntos a la casa, y ellas se estaban llendo, mi madre le encargó algunas tareas a Sara y después salieron en la camioneta, yo subí a mi cuarto a cambiarme el uniforme mientras ella se quedaba en la cocina limpiando.
Después de un rato escuché como subía las escaleras y entraba en mi cuarto, la cuna de mi hermano estaba ahí, checo que todo estubiera bien con el bebé, yo entre detrás de ella y me senté en la orilla de mi cama, desde ahí podía verla, inclinada sobre la cuna, acariciando la pequeña cabeza de mi hermano mientras levantaba un poco la cadera para alcanzarlo mejor, era la gloria, desde mi posición alcanzaba a ver un poco la linea de sus nalgas debajo de su jumper azul, y en medio se asomaba un poco del blanco de sus bragas. Solo tuve que recostarme sobre mi cama para mejorar la vista, era hermosa, la redondez de su culo y lo holgado de su braguita, sus piernas largas y blancas, ese par de calcetas blancas y sus zapatos negros, su uniforme completo que me mostraba algo con lo que todas las noches soñaba.
-¿Te gusta lo que ves?-
Ella volteo sin cambiar un poco su postura, mi corazón dió un vuelco al escuchar su pregunta. Me levanté de prisa con la intención de salir del cuarto.
-¡lo siento, no estaba viendo nada!-
Le contesté mientras caminaba con prisa hacia la puerta.
-no te vayas- me dijo mientras se estiraba y me tomaba del brazo. - siéntate quiero que me aclares algo-
Yo estaba temblando, sentía como la frente comenzaba a perlarse por el sudor y los nervios estaban traicionando mis sentidos, me jalo y me hizo sentarme de nuevo en la cama.
-se lo que haces cuando no te estoy viendo-
-¿De que hablas? Yo no hago nada- le dije mientras mi mandíbula temblaba como loca.
-se que me miras mucho la cola, se que te desapareces para salir corriendo al baño a hacer no sé que con tu amiguito -
-no, yo no- me estaba muriendo del miedo mientras escuchaba todo y podía ver mi cabeza rodando por el piso de la casa en cuanto me acusara con mi mamá.
-se que no pierdes la oportunidad para ver debajo de mi falda, y que siempre aprovechas cualquier movimiento para tratar de rozarme por atrás -
-no, yo no, perdóname- sentía que el corazón me iba a explotar.
-¡y me gusta!
¿Que?, exacto, esa pregunta me estallo en la cabeza, dijo que le gustaba.
-¿Que dijiste? - no lo podía procesar bien, ella allí parada, delante de mi con la brazos cruzados y con una sonrisa que me estaba erizando los bellos de los brazos. Después se inclino hacia mi colocando sus manos en mis rodillas.
-que me gusta lo que haces, me halagas-
Y después un beso, no uno apasionado con lengua enredada ni nada de eso, solo un beso, un pico diríamos por aquí, suave, dulce y diría que tierno pero sus ojos no decían lo mismo, podía ver en ellos algo que hasta después entendería como deseo.
-quiero pedirte algo, pero no sé si quieras- me dijo mientras se enderezaba sin apartar sus ojos de mi.
-dime, lo que sea, seguro lo hare-
-¿En serio? Solo después no te arrepientas, porque me daría mucha vergüenza.-
-sin problema, solo dilo y me esforzaré mucho en hacerlo- mi mente estaba dando vueltas, deseando que se tratara de sexo pero con la certeza que sería cualquier otra tontería.
Me tomo de la mano y se sentó a un lado de mi.
-es algo que últimamente he querido hacer, con el menso de mi novio y no he podido porque dice que no le gusta eso y que le da asco- mis ojos se abrieron y yo empecé a imaginarme muchas cosas que el pendejo de su novio no habría querido hacer con mi prima. -y ¿Que es?-
-solo no te espantes, y si no quieres hacerlo solo dime y nos olvidamos de todo este asunto, ¿Ok?-
-¡ok!- pasaron algunos minutos y varias frases de arrepentimiento y de no animarse a decirme hasta que por fin lo hizo.
-¡quiero que me comas ahí abajo!
-¿que cosa?- no me lo podía creer, me estaba pidiendo algo que solo en sueños me había pasado, ella se puso de pie y apenas podía verme, además de que su cara se estaba poniendo roja como un jitomate. Yo estaba que no me lo creía, ¿su pendejo novio no quiso comérsela? Y gracias a eso ahora Clara me lo estaba pidiendo a mí. No tuve que pensarlo mucho para responder. -ok!-
-sabia que no ibas a querer, lo siento mu... ¿Que dijiste?-
-que ok! Quiero hacerlo, llevo varios días soñando con algo así y vienes ahora a proponerlo, así que no puedo negarme.
-¿seguro? ¿Cómo que lo has soñado? ¿También sueñas conmigo?-
Me levanté de la cama y me acerque a ella. -como si no lo supieras, me dices todo lo que ya sabes y todavía te preguntas que si sueño contigo- la tome de las manos y me acerque a ella, -dime ¿como quieres que lo haga?...
-








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