El pintor de brocha gorda
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 3 min de lectura calendar_today Octubre de 2026

El pintor de brocha gorda

Instinto y Pintura ​Llevaba casi una semana trabajando en la casa, pero para mí cada día se sentía como una lenta cuenta regresiva. Tenía unos treinta y cinco años, era alto, de complexión atlética y hombros anchos. Su barba,...

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​Llevaba casi una semana trabajando en la casa, pero para mí cada día se sentía como una lenta cuenta regresiva. Tenía unos treinta y cinco años, era alto, de complexión atlética y hombros anchos. Su barba, perfectamente delineada, enmarcaba un rostro de rasgos firmes, pero lo que realmente te detenía el aliento eran sus ojos: grandes, oscuros y escoltados por unas pestañas tan largas y tupidas que le daban a su mirada una fuerza magnética.

​No hacía falta que dijera nada. Cada vez que pasaba cerca de él, sentía sus ojos fijos en mí, recorriéndome sin prisa, como si estuviera memorizando cada curva. Me devoraba con la mirada y esa tensión silenciosa me resultaba extraordinariamente excitante.

​Ese día, la suerte estuvo de mi lado: la casa quedó completamente sola. Aprovechando el clima y el deseo de estar cómoda, me puse un vestido corto, suave, de esos que dejan al descubierto las piernas y se mueven con cualquier brisa. Mientras lo observaba retocar una pared, le pregunté si le provocaba un café. Me miró desde lo alto de la escalera, sonrió despacio y dijo que sí.

​Preparé el café sintiendo cómo las manos me temblaban levemente. Al regresar con la taza caliente en la mano, la combinación de su cercanía y mis propios nervios me jugó una mala pasada: tropecé torpemente con el borde de la caneca de pintura.

​El tiempo pareció detenerse. La taza se me escapó de las manos y, al trastabillar, caí casi directamente sobre su pecho. El café hirviente se derramó sobre su camiseta. Entre el susto, la vergüenza y unas disculpas atropelladas, mis manos fueron directo a su prenda para retirársela antes de que la piel se le quemara.

​Fui a la lavadora a dejar la ropa humeante y, al darme la vuelta, el aire se me congeló en los pulmones. Ahí estaba él, a medio torso, con la piel ligeramente sonrojada por el calor, un pecho amplio y firme, y un abdomen marcado que revelaba su fuerza. La tentación que había estado guardando durante días explotó en un segundo.

​No quise rodeos. Me acerqué, lo miré fijamente a esos ojos profundos y le dije, sin que me temblara la voz, que me tenía completamente excitada, que llevaba días observándolo y que deseaba estar con él.

​Él se quedó inmóvil un instante, sorprendido por mi franqueza. Luego dio un paso al frente, recortando la poca distancia que nos separaba hasta que sentí el calor de su aliento. Confesó con voz baja y carrasposa que él también me estaba deseando desde el primer instante, pero que guardaba distancia para evitar problemas en mi casa. Le respondí rozando su cintura que yo sabía perfectamente lo que quería.

​Su respuesta fue sujetarme con firmeza por la cadera y pegarme a su cuerpo. Sus labios no tardaron en encontrar los míos en un beso hambriento y profundo. Bajó sus manos por mi espalda, acariciando la piel al descubierto de mis piernas y subiendo lentamente el vestido, provocando un escalofrío que me hizo arquear el cuerpo.

​Como la piel aún le escocía por el café caliente y ambos quemábamos por dentro, lo llevé de la mano hacia el baño. Abrí la llave de la ducha y nos metimos bajo el agua sin quitarnos del todo la prisa. El agua cayendo sobre su torso, las gotas rodando por su abdomen y el vapor encerrado en las paredes volvieron la escena aún más erótica. Nos besamos con desesperación, sintiendo el roce del agua y la calidez de nuestras pieles encontrándose sin reservas.

​Lo que siguió fue un derroche de pasión en cada rincón de la casa. Nos disfrutamos sobre el suelo, contra las paredes aún frescas y en el sofá de la sala. Fue un encuentro salvaje, directo y desinhibido, donde saciamos hasta el último rincón de la fantasía que habíamos construido durante días a punta de miradas.

— Rouge242

23 de octubre de 2026

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