Lina y Santiago Suite Platinum en el Motel O2
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 5 min de lectura calendar_today Noviembre de 2026

Lina y Santiago Suite Platinum en el Motel O2

Me escribió por Guía Cereza. El mensaje era corto y directo. Se llamaba Lina, 19 años, estudiante de Nutrición y Dietética en la Escuela Nacional del Deporte de Cali. Su novio, Santiago, 22 años, estudiante del pregrado en De...

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Lina y Santiago – Suite Platinum en el Motel O2

Viernes 13 de octubre de 2026

Me escribió por Guía Cereza. El mensaje era corto y directo. Se llamaba Lina, 19 años, estudiante de Nutrición y Dietética en la Escuela Nacional del Deporte de Cali. Su novio, Santiago, 22 años, estudiante del pregrado en Deporte en la misma escuela.

Me dijo que había leído varios de mis relatos, especialmente el de la ingeniera de sistemas de Ciudad Jardín. Que le había llamado la atención. Que quería sentirse dominada por un macho de verdad, porque Santiago no podía dárselo. Que él había visto muchos videos de cornudos, pero que esta sería su primera experiencia real.

Pidieron exámenes de ETS. Fuimos los tres juntos. El centro estaba lleno esa tarde. El aire olía a desinfectante y a café de máquina. Esperamos casi dos horas. Cuando por fin nos llamaron y revisamos los resultados, todos salieron negativos.

Fue la primera vez que la vi en persona.

Me sorprendí. Lina era muy bajita, a lo mucho 1.60. Delgada, cabello largo, cara muy juvenil, casi de niña. Senos pequeños. Hacía un contraste claro conmigo, que mido 1.81. Santiago estaba a su lado, nervioso, intentando no demostrar demasiado.

Quedamos el viernes 13 de octubre de 2026 en el Motel O2. Yo llegué en mi moto. Ellos también llegaron en una moto. El ruido de los motores se apagó casi al mismo tiempo en el parqueadero. El asfalto todavía guardaba el calor del día. Pedí una suite Platinum. Encanto y distinción reflejado en el ambiente. Una estadía exclusiva donde se podía disfrutar del radiante sol o soñar bajo el cielo estrellado. Sistema de sonido envolvente, Wifi, secador, mini bar, cargadores USB, despertador virtual, sonido por Bluetooth, Smart TV de 49”, juego de luces láser y una amplia mesa de cenas. La OPEN SKY LOUNGE, terraza abierta, jacuzzi, baño turco. Un lugar pensado para llevar las cosas al límite.

Subimos despacio por las escaleras. El pasillo olía a limpio y a ambientador suave. Abrí la puerta de la suite. El ambiente era cálido, con luces tenues y un juego de luces láser que proyectaba puntos de color sobre las paredes. Se escuchaba un leve zumbido del aire acondicionado. La cama king estaba perfecta, las sábanas blancas olían a suavizante. Desde la terraza se veía el cielo de Cali empezando a oscurecerse.

El jacuzzi de la OPEN SKY LOUNGE esperaba afuera, quieto.

Lina entró primero. Llevaba una falda corta, una blusa de tiras del mismo color que su balaca, y unas zapatillas. El cabello largo le caía suelto sobre los hombros. Santiago detrás. Cerré la puerta con un clic y miré primero a él.

Desde que crucé esta puerta mando yo.

Tú no la tocas. No te vienes. No hablas a menos que yo te lo pida. Te sientas donde yo te diga y solo miras. ¿Quedó claro?

Quedó claro. Contestó Santiago en voz baja.

Me giré hacia Lina. La diferencia de altura se notaba todavía más de cerca. La tomé de la nuca y la besé. Besos apasionados, profundos, con lengua. Empezamos despacio. El sabor de su boca era dulce. Ella respondió con ganas, aunque se notaba la nerviosidad.

Tranquila. Hoy no decides nada.

Le quité la blusa de tiras. Senos pequeños, firmes, pezones rosados. Le baje la falda y la tanga. La cuca estaba completamente afeitada, rosada, apretada. Después me confesó que se había hecho láser hacía poco.

Nunca me habían tocado así. Susurró.

La recosté en la cama. Las sábanas estaban frescas. Me arrodillé entre sus piernas y empecé a chuparle la cuca. Despacio primero, saboreando cada gota. El sabor era limpio, ligeramente ácido. Después con más intensidad. Para mi sorpresa, Lina no sabía lo que se sentía. Se partía y se retorcía del placer, arqueando la espalda, agarrándose a las sábanas. Sus gemidos eran altos y sorprendidos.

Jueputa… ¿qué es eso…? Ahhh… no pares…

Levanté la cabeza un momento y miré a Santiago, que ya estaba sentado donde le indiqué:

Mira. Así es que se baja, poco hombre.

Volví a la cuca.

La lamí hasta que estuvo completamente empapada y temblando. El olor a su excitación llenaba el aire de la suite, mezclado con el ambientador.

Le abrí las piernas. La cuca se veía pequeña y apretada. Sin condón. Se la enterré despacio. Lina metió un grito fuerte pero ahogado.

Jueputa… me duele… pero no pares… se siente tan grueso…

Empezamos en misionero. Cada embestida la hacía gemir. Después pasamos a la catapulta: me apoyé en los puños, me elevé y caí penetrándola duro. El impacto la hizo gritar otra vez.

Ahhh… sí… así… más duro…

La cargué y empezó la fuerza aérea, sosteníendola en el aire mientras la embestía. Luego la tijera, abriéndola completamente. El sonido de piel contra piel se mezclaba con el zumbido del aire acondicionado y el leve ruido de las luces láser.

Más… así… no pares… me estás abriendo toda…

Casi cuarenta minutos después, Lina tuvo su primer orgasmo. Se contrajo con fuerza, temblando, con un gemido largo.

Ahhh… me vengo… no puedo… ahhh…

Sin soltarla, empecé a meterle los dedos. Nadie se lo había hecho antes. Empujé profundo, curvando los dedos. De pronto soltó un squirt brutal que casi me bañó. La leche le salió a chorros. Los ojos se le retorcieron del placer. Quedó jadeando, con la mirada perdida.

No… no puedo más… se siente demasiado…

De repente se paró, se arrodilló frente a mí y me chupó la verga como una desalmada. Sin miedo, profundo, con ganas. Yo soy muy cargado. Cuando me vine, le regalé mucha leche de macho. Para mi sorpresa, Lina se tomó toda. Tragó cada gota. Santiago miraba atónito, sin poder creer lo que veía.

La dejé recostada en la cama de la suite Platinum, respirando agitada, con el cabello largo desordenado y el cuerpo marcado. Me vestí. Antes de salir la besé una última vez.

Esa noche del viernes 13 de octubre de 2026, en la suite Platinum del Motel O2, Lina descubrió lo que era ser dominada de verdad. Santiago descubrió lo que era ser cornudo de verdad. Y yo me fui sabiendo que ambos lo habían sentido completo.

Si quieres ser cornudo y estás en Cali.

Ya sabes dónde buscarme.

Tu esposa es mía.

— Alejandro-12

5 de noviembre de 2026

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