Esto pasó aproximadamente hace nueve años y medio. En ese entonces salía con Lorena. Una amiguita muy linda y en ese entonces también andaba de soltero. Mi Lore, no tenía un cuerpo de revista. No muchas tetas, pero sí una retaguardia que hacia voltear la vista. Desde bien chica se había hecho fanática de los mini shorts, las licras y las minifaldas, lo que despertaba silbidos callejeros y gritos de degenerados de todo tipo.
Por esa época íbamos a la universidad en Bucaramanga y teníamos clase de gimnasia en el polideportivo de la universidad que en ese entonces era una incipiente cancha multifuncional al lado de los parqueaderos de la “U” frente a un gran bosque de bambúes (quien conoce universidades en Bucaramanga, ya se imaginará de cual estoy hablando). Ese día, mi novia, Lorena, había faltado a clases debido a malestares femeninos que no faltan todos los meses. Yo tenía que ir a clase sí o sí, ya que no me quedaban muchas faltas y estaba por perder, la tan mal llamada expresión corporal de aquellas épocas, pues ni modo que me tocó ir, no podía cachar. Así que quedamos de recoger a (Laurita), con mi mejor amigo de esas épocas y yo. Nos tocó irnos en busecito para poder ahorrar algo para la tertulia de la tarde, luego de la clase de expresión corporal. Cuando nos subimos al bus, este no estaba muy lleno, pero en la parada del Puente de Provenza, empezó a entrar gente a lo loco. Íbamos apretados como sardinas y a la amiga de mi novia la empezaron a apretar. Era una nenita muy tímida pero muy linda. Yo le veía la cara de incomodidad y la traje frente a mí, manteniendo un espacio. Mi amigo entendió rápidamente que debía pararse atrás para protegerla. Ella me agradeció y me dijo que le pareció que una mano la había tocado sobre la sudadera en la cola. Yo le dije que no se preocupara, que nosotros dos la íbamos a cuidar y ella me sonrió. Pero al busecito le seguían subiendo más y más gente, hasta que ya no pudimos mantener la distancia corporal.
Laurita quedó pegándome las tetas a la altura de la boca del estómago. El roce me empezó a calentar como loco. Sus pezones se perfilaban como puntas erguidas a punto de atravesar su blusita licrada de Hello Kity. En eso miré a mi amigo que seguía detrás de ella. Me hacía una mueca que no podía descifrar. Las tetas de Laurita, me seguían masajeando el pecho, mi verga estaba como una lanza tratando de atravesar el pantalón de gimnasia. Ella tenía los ojos cerrados y la cabeza levemente inclinada hacia abajo. Mi mejilla estaba al lado de la suya. Busqué la mirada de mi amigo para saber qué me quería decir. Miraba el culo de Laurita, así que vi que ella seguía con los ojos cerrados, me erguí y asomé por sobre su hombro. El tenía su mano pegada a la sudadera y le acariciaba el culo, manoseándolo exageradamente, violentamente. Perdí el control y llevé mi mano disimuladamente a su entrepierna, por fuera de la sudadera, para tantearla discretamente y aprovechando el tumulto de gente que había en el busecito. Laurita, no hizo nada solo un gemido muy suave muy y ahí mismo me desenfrené, metí mi mano por dentro de la sudadera, con el dedo le corrí la tanguita y la toqué, estaba totalmente empapada, mi amigo le masajeaba los cachetes sobre la sudadera, y Yo le tocaba el clítoris y luego sus labios vaginales y le metía un poco los dedos adentro. Al rato, ella ya habría tenido varios orgasmos y se empezó a sentir algo incómoda, pues la veía con esa expresión que ponen ustedes las mujeres cuando se han contrariado con algo que les gusta y que las sorprende, pero que se niegan aceptar de una. Cuando el busecito llegó a una parada en la que se bajaba mucha gente sobre la 33 y algo molesta, Laurita con los brazos, nos sacó las manos de encima y se corrió a un costado acomodándose la sudadera y se sentó en una silla que había disponible. Ella miraba por la ventana sin decir nada y ninguno de los 3 hablaba. Cuando llegamos nuestra parada para ir hacia la universidad rumbo a la chacha del poli los tres nos bajamos. Mi amigo nos dijo que ya nos alcanzaba que tenía que ir a comprar algo en el LEY y se rompió el silencio entre los 3, acto seguido el flaco salió corriendo y dijo que luego nos alcanzaba. Yo seguí caminando con Laurita que empezó a caminar más despacio y pegadita a mi y como con ganas de decirme algo…(ya me imaginaba el regañito que venía por lo que había pasado en el busecito). Yo seguía callado pero a la expectativa, en verdad soy algo tímido, pero Laurita acercó su carita y me dio un beso en la mejilla, me agarró la mano y paró un Taxi. Algo extrañado, Yo la miraba con cara de asombro.
Ya, en el taxi Laurita, le dijo al chofer que nos llevara a la “Granjita” un motel de Bucaramanga muy conocido, Yo no decía nada, pues me encontraba como en Shock sin creer lo que pasaba en ese momento. Cuando llegamos al motel y ya en la habitación a la cual confieso, que me dejé llevar como un niño a que le van a comprar dulces, Laurita me bajó el pantalón de la sudadera de una, y me comenzó a chupar la verga como una desesperada. Yo mientras le tocaba los labios de la vagina sobre la tanga y las tetas desde atrás, de arriba a abajo, cada vez con mayor intensidad… Aquello, no duró ni tres minutos, ella chupó hasta la última gota y Yo con cara de ponqué, exhausto y maravillado por lo que acababa de pasar con la hermosa y calladita Laurita la abracé mientras delicadamente la alzaba y le quitaba el pantalón de la sudadera. Ahora me toca a mí le dije suavecito, acercándome a su carita de muñeca y dándole un suave pero coqueto beso de esos que a las chicas encienden y que a mí, me salen lo mas de bonitos.. Le empecé a chupar el cuello desde atrás. Me bajé mi pantalón y me quité el resto de la estorbosa ropa deportiva, haciendo lo mismo con Laurita pero sin quitarle la tanguita, tenía la verga dura como una piedra, se la metí en la entrada de la vagina, ella en cuatro sostenida del lavamanos y volteando su hermosa carita hacia mí, y me dijo “no”, “soy virgen”, por ahí no, entonces le comencé a masajear la entrada del ano con los dedos. “Me tienes que chupar” primero me dijo. Me arrodillé, le quité la tanga y comencé a lamer su anito, mezclándolo con sus fluidos vaginales que salían de a chorros, le metía la lengua bien adentro de su apretado ano y después los dedos, me puse saliva en la verga y comencé a penetrar. Me duele mucho, me duele , agarré jabón y me embadurné la verga y volví a embestirla despacito pero con firmeza. Entró perfecto. “Me duele” me dijo, la mandé más adentro y comenzó a gemir , yo le tocaba el clítoris, gemía como loca y le largué todo dejándome llevar más, después de sólo algunas bombeadas hasta que me vine en el hermoso y apretadito culito de Laurita, quien seguía abrazada al lavamanos, nos quedamos como inertes y en silencio, luego nos bañamos y entre el jugueteo del agua y las enjabonadas, la cosa prometía que seguiría para rato. Laurita me tomó de la mano y me llevó hacia la cama, se acostó de espaldas y agarrándome la verga, que ya la tenía de nuevo dura, se la colocó en la entrada de la vagina y empezó a masturbarse con suavidad y aumentando la masajeada con más ganas, pues lo podía notar en lo duros que estaban sus hermosos pezones. Yo me acomodé mejor, le besé la vagina, la abrí un poquito con la legua y mi mano aprovechando lo húmeda que ya estaba Laurita, quien me miró y me dijo de nuevo pero con algo de duda “por ahí no”, que “soy virgen” pero me “gustaría probar”, es que me da miedo, trátame con “cariño” me dijo. En ese momento Laurita ya no dijo “no”, ni trató de zafarse, se apretó rodeándome con sus piernas debajo de mi cuerpo y me agarró bien fuerte de los brazos. Suavemente inicié la penetración, pero Laurita se asustó y me decía al oído “no no no soltame”, pero ya tenía mi verga adentro y le estaba bombeando hasta el himen, ella seguía “no no no no”, y los no de Laurita, se fueron convirtiendo en gritos de placer, ella seguía “no no no”, pero con placer como si fueran gemidos, hasta que cedió el himen y corrió sangre por su pierna pues luego la sábana nos avisó, eso si no fue mucha pero en ese momento que nos impostaba a los 2 que ya no sabíamos en donde andábamos entre besos, mordidas, apretones y muchos bombeos sin parar, hasta sentí que me iba a venir, mientras Laurita me daba uno de esos besos que nos dejan sin aire y entonces no me aguanté mas y exploté como nunca dentro de mi amiguita Laurita quien ya no estaba forcejeando desde hace rato. Al contrario, ella totalmente entregada, me besaba y me mordía el cuello y me apretaba más con sus talones a la altura de mis nalgas . Le empecé a acariciar su culito, mientras le devolvía los besos a la bella Laurita y después de pocos minutos mi verga ya estaba tiesa de vuelta de nuevo jugueteando con el culito de Lauritaacabando de nuevo a dentro. Luego le dije que me la chupara y ella empezó a lamer como loca. Quiero que me mires a los ojos le dije, y ella me miró y yo le corrí el cabello de la cara y la miré cómo me chupaba la verga como si no existiera otra cosa en el mundo, y después de un rato le dije: “Quiero que te tragues todo”. Y le repetí mirándola a los ojos, teniéndola del cabello, “trágate todo” mamacita, y ella mirándome a los ojos se fue tragando cada uno de los chorros hasta que no quedó nada. Luego no quedamos como muertos abrazados y en silencio. Pero nos arreglamos un poco y salimos.
Ya era muy tarde para ir a la clase de expresión corporal, así que nos devolvimos para nuestras casas después de un abracito y un besito y con la promesa de que todo quedaba entre los 2 y más adelante veríamos. Cada uno en su busecito. Llegué a la casa de mi Lorena quien me estaba esperando con cara de 38 como toda buena Santandereana, a la que se le pierde el novio, pues ella, subió hasta la universidad a buscarnos y antes que empezaran los reclamos y con algo de “viveza” Santandereana, mientras le daba un besito y un abrazo, le conté que “Julianita” también se había puesto mala y que me había tocado acompañarla hasta la casa y luego me había ido a jugar al Casino de Cabecera un rato.
Lo que pasó después, lo dejo para otro relato…Eso si, luego me enteré que mi amigo se fue, porque se lo pidió Laurita... solo sé que me dieron ganas de escribir y contar mis historiasluego de leer las de mi querida amiga Cucuteña 31…. Ojalá les guste, hace mucho que no escribo ni había vuelto a entrar a esta página, pues poca gente de Bucaramanga la visita y casi no se encuentra a nadie en el Chat que sea de por acá. Saludos!!!








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