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Relatos y Experiencias

Hola por ahora diremos que somos Juan y Tatiana, ambos tenemos 35 años de edad y somos de una ciudad cafetera en Colombia, la historia que les narro a continuación tiene algo de ficción y algo de realidad y esta redactada por el cornudo Juan. Mi esposa es una mujer muy atractiva, somos pareja cuckold prácticamente desde que nos conocimos, ella es bajita delgada tetas pequeñas, culito respingon, pecosa, blanquita y muy caliente, le encanta el sexo y a mi verla disfrutarlo con hombres y mujeres. 

Alguna vez nos fuimos de paseo para un centro vacacional en las afueras de la ciudad, alquilamos una cabaña por un par de días para descansar y pasarla bien.

Durante el día disfrutamos de las piscinas, almorzamos y gozamos de un sol espectacular mientras que nos tomabamos nuestras cervezas para el calor.

Para la noche habíamos reservado un par de botellas de vino para disfrutarlas entre los dos mientras escuchabamos un poco de música.

Sin embargo, a eso de las 7 pm ya nos habíamos acabado las botellas de vino, por lo que decidimos ir por un poco más al bar que esta ubicado por los lados del restaurante.

Ella iba vestida con el vestido de baño tipo bikini por lo que se le notaban todos sus atributos, las pequitas en su pecho resaltaban y dejaban ver sus deliciosos pechos y sus nalgas casi del todo descubiertas con apenas un hilo separandolas.

Al llegar note que había un grupo de 4 a 5 jovenes entre 20 a 23 años algo alicorados y en plan de fiesta que estaban comprando al igual que nosotros más alcohol. Mi esposa prefirió quedarse unos pasos más atrás para no entrar en el barullo de gente, por ese motivo yo solo me acerque hice la fila y después de algunos minutos llegué a la barra. 

Al preguntar por vino se nos indicó que se había agotado que solo quedaba ron y aguardiente. Cuando volteé a preguntarle a mi esposa cual prefería, ví que los jovenes se habían hecho a su lado y uno de ellos conversaba con ella.

En su mirada ví la malicia que ya conocía, mientras con sus ojos le recorría el cuerpo tonificado al joven que tendría unos 23 años, pero un cuerpo mucho más cuidado y potente que el mío. Le llame para preguntarle cual prefería, me miro y me dijo que lo que quisiera, continuando la conversación con el chico.

Al terminar la compra los jovenes se habían alejado así que le pregunté de que habían hablado. Resulta que los jovenes eran tres primos y un par de amigos que habían decidido alquilar todos una cabaña, le habían preguntado a ella si estaba sola, a lo que ella contestó que no, que estaba con su esposo también de descanso, a lo que el tipo le dijo que si quería, que se pasara por la cabaña de ellos que era la número tal, que si era sola mucho mejor.

Ambos nos fuimos caminando hasta la cabaña pero yo ya no podía dejar de pensar en el joven impertinente, tenía mucho huevo decirle eso con su esposo a escasos metros, pero lejos de inquietarme o enojarme me excitaba como nada en el mundo, por eso le dije a mi esposa que porque no dabamos un rodeo y pasabamos por casualidad por la cabaña de ellos.

Ella sin inmutarse y habiendo reconocido que los chicos estaban muy guapos, me dijo que si. Por supuesto ella sabía que yo estaba excitado y cual era mi intención - calentar el ambiente y verla tener sexo.

Efectivamente al pasar por la cabaña la fiesta estaba a tope, los chicos reían y hacían monerías mientras tomaban mucho licor y al verla pasar a ella el que le había hablado se nos acercó corriendo, la saludó a ella, extendió su mano y me saludó diciendolé a mi esposa que se alegraba que hubiesemos atendido la invitación.

Yo me hice el inocente y le dije que la verdad solo habíamos decidido caminar un poco, que no queríamos dañarles la fiesta, a lo que el joven respondió invitándonos a un par de copas que se volvieron muchas.

El tiempo transcurría, los chicos eran joviales y además de guapos muy buenos anfitriones, especialmente con mi esposa, a la que previa la falsa pregunta de: "con todo respeto ¿será que puedo bailar con su esposa? yo les decía que si.

Yo hablaba con uno en especial que parecía no tener interés en mi esposa mientras analizaba con detalle la situación: por cada trago que tomabamos todos a mi esposa y a mi nos daban dos y a hasta tres copas, llegando a inventarse excusas para darle un poco más a ella.

Veía a través de un espejo como mientras ponían reggueton, a mis espaldas aprovechaban mi aparente falta de angulo de visión para bailar seductoramente, mientras que "por error", en algunas ocasiones bajaban la mano demás hacia su cola y sobaban las tetas de mi esposa por los lados (y ella como si no se diera cuenta).

Ella por su lado la pasaba muy bien y cuando nos mirabamos, cruzabamos una mirada complice sabiendo que ambos disfrutabamos el plan.

A eso de las 11:30 pm mi interlocutor se sintió mareado y junto con otro de los jovenes se fueron a dormir, más ebrios que cansados.

En ese momento, decidí tomar el control de la situación, les dije que iba a ir un momento a la cabaña para verificar si tenía algo más de tomar ya que teníamos que ser precavidos, alcance a observar como el que parecía ser el líder que había hablado primero con mi esposa le hacía señas a otro para que me acompañara.

El chico se paró de un salto y me dijo que el me acompañaba, nos fuimos charlando y yo perdía la mayor cantidad de tiempo posible, llegamos a la cabaña, el chico me esperó afuera, entre al baño, luego a la cocina, me demoré un poco y al salir le dije que no encontraba nada de tomar, le dije que me sentía algo cansado y mareado y que mejor me acostaría de una vez, que si el podía hacerme el favor de decirle a mi esposa que yo me iba a acostar, que si ella quería quedarse que no había lío pero que yo me iba a la cama.

Al chico se le iluminaron los ojos, dijo que no había problema que el le decía, yo inmediatamente me entre a la habitación y cerra la puerta apagando las luces.

Escuché como se alejaba y cuando volteó por detrás de la cabaña, lo ví corriendo de vuelta a la fiesta a través de las cortinas de la habitación.

Yo no perdí tiempo, ya había analizado el terreno y sabía desde donde podía continuar disfrutando de la fiesta a mi manera sin ser visto.

Salí corriendo y me metí por una ventana a la cabaña que daba justo al frente de la de los chicos, como el salon de estar en donde se desarrollaba todo era a la vista de todos podía ver todo lo que pasara.

Cuando me acomodé mi pene inmediatamente se puso duro, pues además de ver que los chicos estaban sin ropa, mi esposa también y se estaba besando de pie con el que la había invitado.

Los otros dos se masturbaban dejando ver los tres potentes vergas dispuestas a partir a mi esposa en dos.

Mi esposa sin mediar palabras, llamo a los otros dos chicos para que se acercaran y mientras se besaba con "Juan" el líder, se dejaba tocar por todos lados de los otros dos y de paso les sobaba la verga haciendoles pajas rápidas.

Juan le pidió a mi esposa que se arrodillará y le chupara la verga y mi esposa ni corta ni perezosa se metió primero la cabeza y luego siguió chupándole todo mientras seguía masturbando a uno de los otros chicos, justo el que me había acompañado a la cabaña.

Entre los tres le decían cosas: "Cómo estas de buena" "Que tetas tan ricas" "ya vas a ver como nosotros si te damos lo que tu esposo no te da".

El tecrero de los chicos se agacho a masturbar a  mi esposa con los dedos. "wow esta mojadisima, esta nena esta caliente muchachos" 

En ese momento Juan levantó a mi esposa del suelo y le pidio recostarse en un sofa que estaba en plena sala, la abrió de piernas y se arrodillo en medio de ellas para empezar a chuparle el coñito mojado. Mi esposa empezó a gemir mientras los dos amigotes le chupaban las tetas y le ponian ambas vergas en la cara, penes que entre gemido y gemido ella se llevaba profundo a la boca.

Juan no resistió más y apuntado su gruesisima y potente verga venosa al coño, se la empezó a meter primero suave y luego aumentando el ritmo empezó a cabalgarla, ella ya no podía gemir, gritaba mientras se aferraba al sofa y la verga exciatada de juan la penetraba sin compasión. Ella gritaba "ay siiii" "siii que delicia" "uff mucho mejor que la de mi esposo".

Juan no paraba de decirle cuanto le gustaba cogerla, como desde que la había visto la había querido tener en la cama, como le daba morbo saber que su esposo estaba durmiendo mientras ella iba a ser follada por tres jovenes con la potencia de tres toros.

En un momento Juan intensifico los pollazos hasta que en un grito de placer ahogado se vino de manera abundate en la intimidad de mi esposa.

Ella sin quedar del todo satisfecha se puso en cuatro y le dijo al que me había acompañado a la cabaña que seguía el. El chico ya no necesitaba invitación, se puso en la mitad de las piernas y la penetró de un solo golpe. Mi esposa lanzo un grito de sopresa pero sonrió cuando sintió esa virilidad adentro suyo, este no tuvo compasión y agarrandola del pelo la penetró salvajemente, mientras tanto mi esposa se la chupaba al tercero con devoción y cada penetrada llevaba esa mamada más adentro.

El chico también se vino adentro suyo y el tercero sin poder contener la emoción se vino en la boca de mi esposa que muy juiciosa se dejo echar todo en su boca.

Yo me masturbaba como loco pero sabía que ella aún tenía energía para un round más. Juan también entendió que la oportunidad estaba dada así que ya recuperado y pasandole un trago a mi esposa volvió a acercarse, en esta oportunidad le dijo que se dejara penetrar por detras.

Mi esposa dijo que esas preguntas no se hacían, que se hacía y punto. Con ello Juan la puso de pie y haciendola apoyar en el sofa, mientras su culito quedaba en el aire.

Bajo hasta su ano y empezo a estimularle con la lengua, le lamió y chupo el culito hasta que sintió que estaba más que listo, esta vez no hubo preparación, Juan iba a lo salvaje y la cara de mi esposa lo pedía, uno de los chicos le pasó una copa con más licor, la misma que derramo en su ano para una última lamida y así hundir de un solo golpe la verga en su culo.

Mi esposa solto un grito de placer, Juan empezó las embestidas como un loco, recordándole lo puta que era y lo cornudo que era su marido. "Mira que ahora vas a dormirte con el cabrón de tu marido y a pedirle que te la chupe, para que sienta nuestros líquidos y mañana volveras a vernos y así todos los días mientras estén aquí, porque eres nuestra y hacemos contigo lo que nos da la gana" continuó "además estoy seguro de que al cabroncito de tu marido le gusta ver, así que esta semana estaremos cogiendote donde y cuando nos dé la gana".

Esto parecía excitar más a mi esposa quien empezó a tener un fuerte orgasmo, un orgasmo que la hacía blanquear los ojos, como ninguno que yo haya podido ocasionarle, casí al mismo tiempo y con una cara de victoria en los ojos, Juan se vino en su culo y así desplomados se quedaron un rato.

Ella no volvió a la cabaña, amaneció con ellos, pero eso es otra historia que espero tener el placer de contarla. 


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