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Fue una semana difícil, mucho trabajo y estrés para mi esposa, una nueva ala de negocio los obligó a recibir mucha capacitación, talleres y atención al cliente lo cual sin lugar a dudas la cargó mucho.
Llegó el viernes, del pasado enero, la noté cansada y con poca energía, además muy tensa. No me gustó verla así y pensé que podía ser una buena idea que recibiera un masaje, pero uno profesional, no de los que amateur en otras ocasiones le he hecho y casi siempre terminan en sexo, no era el momento, realmente se notaba exhausta.
Le ofrecí darle un regalo, fuera de alguna fecha especial, únicamente con la intención de que se sintiera mejor y pudiera relajar su cuerpo y mente.
Un mensaje bastó para coordinar el masaje, le escribí a In, nuestra amiga que entre otras cosas relacionadas con el ejercicio y la música, se dedica a dar masajes. Le comenté lo que pasaba y me dijo que tenía disponibilidad al día siguiente, me comentó un poco sobre en qué consistía el tratamiento y me dijo que tardaba aproximadamente una hora, sin embargo le dije que mejor reservara dos, que realmente quería pudiera ayudar a mi esposa a desestresarse y a sentirse mejor. Acordamos vernos al otro día a las tres de la tarde.
Mi esposa se durmió esa noche, relativamente sencillo, bastaron unas pocas caricias en el cabello para que cayera profundamente. Al día siguiente se despertó, el sueño no había sido suficiente, igual se veía cansada entonces le preparé desayuno y se lo llevé a la cama, mientras comía le comenté sobre mi plan y se emocionó, la idea le gustó y estaba convencida de que el masaje le ayudaría bastante.
Unos minutos antes de las tres llegamos al apartamento de In, estaba sola. No suele ofrecer sus masajes en este lugar pero dada la confianza decidió hacer una excepción. Acondicionó una parte de su cuarto con una camilla especial para dar el servicio, se veía bastante cómoda. Además había velas en diferentes lugares de la habitación, tenía un quemador con olor a vainilla bastante rico y algunas luces bajas, el lugar se percibía muy acogedor, a un lado de la camilla, estaba la cama de In y su novia Mag, Mi esposa ya había descansado ahí alguna vez, después de alguna fiesta que se nos salió de control.
El sitio quedó en óptimas condiciones para generar un ambiente tranquilo y de relajamiento, también había música de fondo con cuencos Budistas Tibetanos espectaculares, todo se prestaba para cumplir con el objetivo.
Mi esposa vestía un short de mezclilla con una blusa rosa y tenis blancas sin medias, vestía tipo verano, In andaba muy cómoda, un leggins negro y una blusa deportiva blanca.
Dejé a mi esposa en la puerta de la habitación, les dije que esperaría en la sala, me senté sin intención en un lugar que permitía ver hacia dónde le iban a dar el masaje, desde la ubicación podía observar todo lo que pasaba, fue casualidad, pero en buena hora que sucedió así. In le pidió que se quitara la ropa, mi esposa procedió sin mucha duda, primero se quitó los tenis, posteriormente se bajó el short, estaba frente a In, llevaba un hilo color rojo, su trasero quedó en posición frente a mí, se veía bastante bien y sexy, apenas resaltaba el triángulo de la parte alta del hilo, mientras la línea se escondía en medio de sus nalgas; son grandes y suelen ocultarlo por lo que estas quedan totalmente expuestas.
Comenzó a quitarse la blusa, no llevaba sostén, no tuvo algún tipo de reparo o timidez, simplemente dejó sus pechos libres, yo únicamente vi su espalda, pero In, al estar de frente, si podía verlos por completo, tenía acceso directo a sus senos y sus pezones.
La reacción fue bastante particular, no pudo disimular lo mucho que le gustaban, en su rostro se denotó placer, se quedó unos segundos viéndolos fijamente y cuando se percató de lo que pasó reaccionó y le pidió a mi esposa que se acostara en la camilla boca abajo, ella siguió la instrucción.
Una vez acostada, In le colocó un paño blanco sobre sus nalgas, tapaban casi todo su trasero pero como es grande, una pequeña parte de la base de sus glúteos quedaba expuesta, mientras acomodaba otras cosas y se preparaba para iniciar el masaje veía de forma bastante morbosa esa zona.
In comenzó a frotar sus manos con un aceite que posteriormente pasó por la espalda, los trapecios, los hombros y las piernas de mi esposa. Ella reaccionó con un poco de cosquillas, hizo un pequeño grito y ambas se rieron, In le dijo: - es normal que sintás frío y cosquillas, ya va a pasar-. Siguió frotando sus manos por estas mismas partes sin hacer fuerza, únicamente humectando. Inició a aplicar un poco de fuerza desde la parte baja de la espalda y hasta los hombros y trapecios, cuando llegaba a ellos presionaba un poco más fuerte varias veces y volvía a la parte baja. Mi esposa desde el primer movimiento con fuerza manifestó su gusto, dejaba salir pequeñas frases y sonidos: - mmmm, ¡qué rico! -, cada cierto tiempo cuando sentía bien.
In recibía esos gestos y frases de una manera distinta, no era como, supongo, es con los demás clientes, los de mi esposa le provocaban algo más, era evidente, cuando ella manifestaba con su voz el placer que le generaban los masajes, ella cerraba los ojos, mordía su labio o hacía gestos comunes cuando algo causa excitación.
In empezó a utilizar unas herramientas de madera, tenía diferentes formas, tamaños y funciones, con cada de uno de ellos daba masajes en diferentes lugares y de distintas maneras. Mi esposa reaccionaba cada vez más a los masajes que le hacía con estos utensilios, sus pequeños gemidos eran a veces más fuertes e intensos, In mantenía sus reacciones a cada uno de ellos. Además de la espalda y trapecios también trabajó la parte posterior de sus piernas con las manos y con los aparatos de madera. Aunque sé, estaba deseando tocar sus glúteos se resistió, nunca llevo sus manos más allá de sus muslos, aunque con el movimiento de su cabeza se notaba buscaba ver un poco del trasero.
Haciendo el masaje en la parte posterior de mi esposa duró aproximadamente veinticinco minutos y concluyó. Le pidió a ella que se levantara y se diera vuelta, que se pusiera boca arriba sobre la camilla. Mi esposa algo más relajada ya, lo hizo, In colocó el paño por encima de su pelvis y vagina. Sus pechos quedaron totalmente expuestos, son muy grandes (véanlos en la foto de mi perfil) y bien formados, tenía sus pezones muy rígidos, asumo que por el leve frio que recibía, así como por la estimulación propia de los masajes y el placer que generan. In comenzó trabajando sus pies, con sus dedos pulgares masajeaba de la planta hacia los dedos con algo de fuerza, posteriormente masajeó sus muslos. En este tipo de masaje, por la forma en que lo hizo y el cómo la tomaba con sus manos si sentí un poco más de morbo, sobre todo cuando se acercaba a su vagina. Mi esposa seguía reaccionando a este tipo de toques, gemía levemente y esto sin duda le gustaba a In. Dejó de usar sus manos y de nuevo trabajó con sus herramientas. Al terminar en esta zona masajeó un poco el abdomen, masajes mucho más dóciles con sus manos al principio, pero muy fuerte con los aparatos, entiendo que esto ayuda a marcar la figura y por eso toca hacerlo así. Mi esposa aquí sí hizo un par de gestos de dolor pero muy leves, In paraba de inmediato y le bajaba la intensidad.
En estos dos tratamientos duró unos quince minutos.
Ahora tocaba masajear los pechos, In antes de hacerlo le dijo a mi esposa lo que seguía, prácticamente le pidió permiso con una risa algo nerviosa y ella riendo le dijo: - si dale, no hay problema-. In inició a masajearlos muy suavemente, comenzó con movimientos con las palmas de sus manos y dedos desde el cuello y hasta la parte frontal de los senos, después los bordeaba con los dedos y hacía con ellos toda la circunferencia de los pechos.
Cuando llevaba unas tres veces de realizar este proceso la reacción de mi esposa cambió, ya no era del placer normal que genera un masaje, era más intenso y distinto, algo más sexual podría decir. Gemía más constante y con más fuerza, In no pudo mantenerse en el plano profesional del todo, cada vez que mi esposa gemía ella cerraba los ojos y movía su cuerpo al ritmo de los gemidos, respiraba con mayor velocidad y profundidad, pero en ningún momento hizo sonido alguno. Estuvo haciendo este tipo de masaje un rato más.
Posteriormente desde la base de los pechos masajeó hasta la copa de estos, pero sin tocar los pezones, lo hacía con fuerza moderada, pero si presionaba fuerte. Mi reaccionó en el acto y sus gemidos se intensificaron, las reacciones de In también, mientras lo hacía y la escuchaba cerraba los ojos y bajaba la cabeza como señal de contenerse a algo, pero no pudo, pasó de solo de llegar sus manos a la copa de los senos a presionar suavemente los pezones, la primera vez que lo hizo quedó expectante a la reacción de mi esposa y esta fue positiva, esta presión inicial se acompañó de un - ¡Aaahhh! - por parte de mi esposa, quien a su vez tiró la cabeza hacia atrás y levantó sutilmente la pelvis, In continuó haciendo esto y mi esposa con cada presión manifestaba que le gustaba a veces con un - ¡Mmmmm! - otras con un - ¡Aaahhh! - y varias con una mezcla de los dos.
A In se le notaba excitada, era natural que estos gestos le provocaban algo más. Continúo haciendo esto por unos minutos más, las reacciones de ambas eran notorias. Mi esposa abrió los ojos, se le quedó mirando fijamente a In y le sonrió, In también lo hizo, mi esposa suavemente levantó su mano derecha y la dirigió hacia la mano izquierda de In, la tomó y muy despacio, mientras Ina seguía masajeando su pecho izquierdo, la direccionó hacia abajo.
Las manos pasaron por el abdomen de ella, por debajo del hilo y el paño llegaron a la pelvis y finalmente terminaron en su vagina, particularmente sobre el clítoris, en donde mi esposa con su mano ubicó los dedos índice y medio de In sobre él, dando una señal clara de que quería la masturbaran.
In estaba sorprendida, sin dejar de acariciar su seno izquierdo y sin mover sus dedos ubicados en la vagina de ella, miró hacia afuera como para cerciorarse de que yo no estuviera viendo o que si lo estaba haciendo consintiera, al ver que era testigo de todo y probablemente mirar cara de excitación en mí, entendió que no había problema alguno.
In comenzó a mover sus dedos despacio, en ese momento hizo un gesto de mucha excitación, Mi esposa comenzó a gemir, fuerte, sin contemplaciones. In retiró el paño, y también le bajó a ella el hilo hasta la mitad de los muslos. Cuando hizo esto mi esposa abrió un poco más sus piernas para generar comodidad, su vagina se veía muy lubricada e hinchada, muestra de total excitación.
In colocó de nuevo sus dedos sobre el clítoris y los empezó a mover hacia los lados, mi esposa gemía fuerte y tiraba su cabeza hacia atrás, In continuó un par de minutos más, mi esposa se colocó sobre sus codos y se levantó un poco, con la cabeza hizo un movimiento para llamar a In y que se acercara, en su cara había morbo, placer, ese gesto que hace uno quiera comérsela toda de lo excitante que es.
In se acercó, mi esposa comenzó a besarla, de forma apasionada y con muchas ganas, no eran besos suaves, eran intensos, cruzaron sus lenguas desde el primero, mientras lo hacían In no dejaba de masturbarla, los únicos momentos en los que dejaban de darse besos era cuando mi esposa tenía que gemir de forma más intensa por lo que la masturbación estaba generando.
In comenzó a besarle el cuello, mi esposa seguía manifestando placer con su voz, In bajó hasta sus pechos y comenzó a chuparlos, todos, no hubo espacio de cada uno de ellos por los que no pasara su lengua, Mi esposa estaba sintiendo rico. De vez en vez In dejaba de lamer los senos y subía a su boca para besarla, nuevamente se dirigía a los senos y así intercambiaba la estimulación que daba sin dejar de masturbarla. Ella se concentró en el pecho izquierdo, ya no rondaba su lengua por todo este, sino que se concentró en su pezón, lo besó con mucha intensidad y mi esposa sintió un placer enorme con este acto, se intensificaron sus gemidos y movimientos, además le seguían masturbando el clítoris. Ina al percibir esto siguió haciéndolo así un poco más de tiempo.
In volvió a besarla, un beso intenso con mucho deseo y mientras lo hacía introdujo sus dedos en la vagina de mi esposa, los movía hacia arriba como en ondas, mi esposa llevó su cabeza atrás y dio un gemido muy fuerte, continuaron besándose mientras In seguía con los dedos adentro moviéndolos muy fuerte y generando mucho placer, siguieron un poco más, sacó sus dedos, los puso en medio de sus bocas y ambas comenzaron a lamerlos, a besarse con estos entre ellas.
Terminaron esto, mi esposa se sentó en la camilla, acercó a In y comenzó a desnudarla, le quitó la blusa, tampoco llevaba sostén, In se quitó el leggins y de inmediato el cachetero que portaba, Mi al estar sentada en la camilla tenía una leve ventaja de estatura con respecto a In, cuando estuvo totalmente desnuda la acercó y la empezó a besar, mientras llevó su mano derecha hacia su clítoris y comenzó a moverlos en forma circular, ahora mi esposa la estaba masturbando. In comenzó a gemir sutilmente y se mantenían besando, bajaba a veces hacia los senos de mi esposa y mientras la masturbaban, los chupaba y tocaba, esto duró un poco menos de lo que las otras cosas habían durado, sin embargo fue tiempo suficiente para que recibiera una muy buena estimulación.
Mi esposa se mantuvo sentada en la camilla y abrió sus piernas, con su mano direccionó la cabeza de In hacia su vagina, quería que ella le hiciera sexo oral; lo entendió bien, puso una almohada en el piso y sobre esta el paño, se hincó de forma tal que quedara a la altura de la vagina.
Por la posición en la que me encontraba no podía apreciar bien lo que pasaba, entonces me tomé el atrevimiento de ingresas al cuarto, cuando me vieron entrar ambas se rieron, mi esposa exclamó: - ¡Amooor! - con voz entre nerviosa y placentera, In no dijo nada solo reía, yo le sonreí, la miré, le cerré un ojo y le dije: - disfruta -, me ubiqué en un buen ángulo y ellas siguieron en lo que estaban.
In comenzó a darle oral, lamía su clítoris en varias direcciones, pero prevalecientemente hacia los lados, mi esposa gemía fuerte, estaba sintiendo rico.
Con sus manos acercaba más la cabeza de In hacia su vagina, tenía los pezones súper rígidos y sus gemidos eran constantes, In se mantuvo unos minutos dando oral, y comenzó también a meter sus dedos en la vagina sin dejar de besar el clítoris, mi esposa estaba recibiendo una doble estimulación que evidentemente le gustaba y le hacía sentir bien, esto duró más, Ina también gemía mientras daba placer, ella disfrutaba mucho darle oral y penetrar con sus dedos a mi esposa.
Mi esposa con sus manos levantó suavemente la cabeza de In, fue la señal para que parara de hacer lo que estaba haciendo, In se levantó y se puso de pie, mi esposa le llevó la cara hacia la de ella para besarse de nuevo, este beso fue más profundo, diferente, con mucha energía.
Mi esposa se bajó de la camilla, tomó la mano de In y caminó hacia la cama, la colocó de forma tal que In quedara en posición para que pudiera acostarse, sin embargo estando de pie la volvió a besar en la boca, bajó hacia el cuello y continuó hacia los pechos, los besó brevemente, primero el derecho y luego el izquierdo, In pasaba sus manos por el cuerpo de ella, se concentraba en su trasero, ya había manifestado lo mucho que le gustaba y quería aprovecharlo y sentirlo. Mi se concentró en el seno derecho mientras con su mano estimulaba y presionaba el izquierdo, dando leves pellizcos a su pezón.
Un par de minutos después de hacer esto mi esposa empujó suavemente a In hacia la cama, cayó acostada, se corrió hacia el fondo de esta y de inmediato abrió las piernas, mi esposa se puso en posición de cuatro y se dirigió hacia In, comenzó a besar las piernas, ambas, la pelvis, rondaba su vagina pero sin ir a ella, mantuvo esa previa unos segundos y finalmente besó la vagina. In no dejaba de verla, estaba totalmente concentrada y excitada con lo que le estaban haciendo. En cuanto mi esposa pasó su lengua por la vagina gimió muy fuerte, In gemía más duro e intenso que ella. Mi esposa pasaba su lengua en forma circular sobre el clítoris de In, a ella le estaba encantando, mi esposa la miraba a los ojos mientras la lamía, a Ina esto la enfermaba demasiado, ambas hacían ruidos, al dar y recibir, mi esposa hizo un oral muy suave, despacio, hasta que introdujo sus dedos en la vagina de In, los metía y los sacaba con una velocidad algo considerable.
Mientras lo hacía siguió con el oral pero esta vez más rápido y fuerte, In estaba encantada con esta forma de actuar de mi esposa, tanto que estuvo cerca de terminar, ella al notarlo decidió parar, se hincó en la cama y con el dedo y una cara muy pícara llamó a In, también se hincó, ambas quedaron frente a frente, comenzaron a besarse, rozaban sus senos y con sus manos se tocaban diferentes partes de sus cuerpos.
In, quien posee más experiencia en cuanto a sexo entre mujeres se trata, le sugirió a ella se pusiera en una posición la cual permitiría cruzar sus cuerpos y que de esta forma se rozaran sus vaginas, mi esposa accedió y siguió las indicaciones de In, quedaron de tal forma que ambas vaginas se rozaban completamente. Comenzaron a mover sus caderas, ambas coordinadas como si hubiesen hecho esto por mucho tiempo, los clítoris se rozaban, ambas se masturbaban, la una a la otra, las vaginas estaban súper húmedas, muy lubricadas, se notaba que estaban dándose mucho placer, poco a poco fueron aumentando la intensidad de los movimientos, con ellos también los gemidos que pasaron a ser casi gritos, se movían con ganas, con fuerza, con pasión y deseo, no bajaron el ritmo, lo mantuvieron.
Mi esposa comenzó a gemir más y más fuerte, estaba por terminar, In lo entendió y se movió más rápido, ella gemía, gemía rápido, fuerte, duro, se miraron a los ojos, In aumentó sus gemidos, ambas estaban por acabar, mi esposa tomó fuerte a In de las piernas y se dejó venir, gemía muy duro, respiraba rápido, In con esto también decidió terminar, gritaba duro e intenso, ambas gemían al mismo tiempo, mantuvieron los movimientos de cadera pero lento, sus cuerpos temblaban y sus caras de placer eran épicas, siempre mirándose a los ojos y con una sonrisa cómplice y con picardía.
Cuando ya los orgasmos comenzaron a desaparecer, ambas mantuvieron la sonrisa, cambiaron la posición en la que estaban, se hincaron, se besaron, besos muy suaves y pequeños mientras se abrazaban, me volvieron a ver y sonreímos los tres.
Después de esto mi esposa quedó completamente relajada, así que el objetivo se cumplió.






