Que calo’ hace en mi cuerpo,
Arde, me recorre la pasión de la vida,
la que me hace vibrar, revolotear, desear.
Me deseo, deseo sentir en que evoluciona
Y mientras tanto dejamos que el fuego
Juegue a quemarnos como nos gusta.
Dos estímulos que fueron alimentados
en sintonías que solo el hervor comprende
y al alimentarse crecieron en deseo,
ese que no necesita la piel en la inmediatez.
le basta plenamente con el sentir
Soy un ser sensitivo, sexual y vivo
y así como habito las desgracias de la vida
decido disfrutar del placer en plenitud,
el placer de la presencia.
El poema se vuelve relato….





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