ME COMI A LA MUJER DE MI AMIGO MIENTRAS EL DORMIA BORRACHO
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 6 min de lectura calendar_today Agosto de 2026

ME COMI A LA MUJER DE MI AMIGO MIENTRAS EL DORMIA BORRACHO

Esta historia es real, no se si me siento mal despues de esta experiencia, solo se que fue delicioso.

anónimo.

Soy hombre heterosexual

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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Soy de Medellín, tengo 29 años, está historia es 100% real y paso el fin de semana pasado. Tengo un grupo grande de amigos. Son muy fiesteros y bastante tomadores. La protagonista de esta historia será “Laura”, la novia de uno de mis mejores pareceros y viven juntos hace mucho tiempo.

A Laura la conozco desde que empezó con él. Siempre nos llevamos muy bien. Es la típica paisa muy buena: piel blanca, cabello negro largo, ojos expresivos, piernas provocativas y un culo y unas tetas exquisitas que cualquier hombre se babea mirando.

Con el tiempo, entre tantas fiestas y guaros, empezaron ciertos roces entre nosotros. Comentarios, miradas, toques disimulados, una vez en una fiesta me rozó el paquete con la mano “sin querer”. Otra vez, en una finca, agarre el culo disimuladamente y no dijo nada. Siempre supe que nos llevábamos ganas y supe que era una mujer mala.

Una noche estábamos varios amigos tomando en la casa de ellos. Yo incluso dejé a mi novia en su casa y me fui a escondidas para allá. Éramos como 6 o 7 personas, incluida la hermana de Laura.

Ese día Laura estaba demasiado rica. Tenía una falda negra de cuerina, blusa blanca y chanclas. Yo estaba sentado al frente de ella y no podía dejar de mirarla. En un momento se levantó y le alcancé a ver las tangas negras y como se le marcaba ese pan. Esa imagen me dejó loco toda la noche.

Estaba tan rica que mi amigo la hizo ir a cambiar, Luego salió con jean, pero igual yo no podía dejar de pensar en ella: las tetas marcadas en el escote, las piernas, los pies jugando con las chanclas.

Seguimos tomando y poco a poco todos se fueron enfiestando. Cristian terminó tan borracho que tuvieron que acostarlo. Después otro amigo también cayó dormido y la hermana se de ella se fue. Finalmente solo quedábamos Laura, otro parcero y yo.

Cuando el último dijo que se iba, Laura me miró con una picardía que entendí de inmediato. Me preguntó disimuladamente que si yo también me iba a ir y me dijo que termináramos la garrafa. Ahí supe que algo iba a pasar.

Para disimular, le dije que iba salír con el parcero hasta la esquina y luego me devolvia. Asi fue, salí con el parcero, el arranco la moto y me dovelvi, Laura me abrió apenas toqué. Fue a revisar que Cristian y el otro amigo siguieran dormidos y volvió tranquila.

Nos sentamos a hablar. Me contó que Cristian estaba muy celoso y que incluso se había enojado porque ella se hizo un tatuaje en la pierna nos quedamos hablando un rato y tomando. En un momento me dijo: “¿Quiere ver el tatuaje que me hice?”. No respondí nada y ella se paró, se desabrochó el jean y se lo bajó hasta las rodillas. Yo prácticamente ni vi el tatuaje; me dejó hipnotizado verla así, verle ese culo y como se le marcaba la chocha.

En ese momento le dije que sabia que nos teníamos ganas y que ese era el momento. Ella no respondió con palabras: simplemente volvió a revisar que todos siguieran dormidos y regresó me dijo están roncando.

Sin decir nada nos empezamos a besar. Nos besábamos con ganas acumuladas de años. Lenguas, cuello, por todo lado. Ella terminó encima mío restregándose mientras yo la manoseaba y le quitaba el brasier.

Seguimos cada vez más calientes en el sofá, tratando de no hacer ruido porque los otros dormían en las habitaciones. Todo se sentía prohibido y eso lo hacía aún más intenso.

Ella se arrodilló frente a mí me desabrochó el pantalón y me lo empezó a mamar. Yo no podía creer lo que estaba pasando: la novia de mi amigo pegada de mi chimbo mientras él dormía en la habitación. 

Lo hacía con unas ganas impresionantes, mirándome de vez en cuando mientras me agarraba. Yo estaba tan prendido que sentía que me iba a venir muy rápido, así que le dije que parara un momento y que fuera otra vez a revisar que todos siguieran dormido

Volvió y siguió mamándomelo, pero yo ya no aguantaba más las ganas de entrar en su cuerpo. La levanté y la puse contra la pared, de espaldas. Le baje el pantalón y le pase mano por la vagina, estaba empapada, super mojadisima le metí los dedos y tenía que probar esos jugos me arrodille con ella de espaldas y le empeze a chupar la vagina y el culo ella solo se movía y me cogía la cabeza fuerte para que le enterrará la lengua en el culo.

La tensión de ese momento era absurda: el morbo de estar ahí, a escondidas, sabiendo que en cualquier momento alguien podía despertar.

Después me paré detrás de ella y la penetré así, los dos de pie, contra la pared. Ella reaccionó inmediatamente se mordía la mano para no gemir, se movia contra mí cómo haciéndome twerk, intentábamos contenernos para no hacer ruido. Todo se sentía intenso, rápido y prohibido al mismo tiempo.

Estuvimos un rato así hasta que me senté en el sofá y ella se subió encima mío, mirándome de frente. Se movía demasiado rico y no podía disimular las ganas que tenía. Yo solo la observaba: la cara, el pelo desordenado, le chupaba las tetas y veía la expresión de pura calentura que ella tenía.

El ambiente estaba completamente cargado de tensión y morbo. Ella se movía cada vez con más confianza mientras tratábamos de mantenernos en silencio por miedo a despertar a alguien.

Después se volteó y siguió encima mío, moviéndose de espaldas. Yo no podía creer la escena que estaba viviendo; verla así terminó de volverme loco.

Estuvimos así por un buen rato, cambiando de posición una y otra vez. La tensión y las ganas entre los dos parecían acumuladas desde hacía mucho tiempo. Todo era rápido, intenso y con el miedo constante de que alguien pudiera despertarse.

Después de un rato ella me dijo que ya teníamos que parar antes de que amaneciera o alguien se levantara. Pero antes de terminar volvió a subirse encima mío, esta vez de espaldas, moviéndose con más ganas que antes, como si quisiera aprovechar hasta el último segundo.

Yo ya no aguante y terminé viniéndome dentro de ella, cuando se paró ví como mi semen le chorreaba por la vagina y las piernas, Apenas terminamos, los dos reaccionamos rápido: ella se acomodó la ropa, se arregló un poco el cabello y yo me vestí también.

Nos dimos un último beso largo, con toda la tensión y el morbo de lo que acababa de pasar, y ahí terminó todo.

Antes de irme cogí las tangas sin que se diera cuenta y me las guardé en el bolsillo. Quería quedarme con ese trofeo de la noche

Todos los días las huelo, tienen impregnado el olor de su vagina y siguen manchadas con sus flujos, y cada vez que las huelo vuelvo a acordarme de todo lo que pasó esa madrugada.

Esta historia es 100% real. Sé que estuvo mal, pero en ese momento ninguno de los dos se contuvo. Había demasiadas ganas acumuladas entre nosotros y esa noche simplemente pasó.

Desde entonces no he vuelto a la casa de ellos ni he hablado con ella. Me da hasta miedo volver después de todo lo que pasó esa noche. No sé qué vaya a pasar después ni si esto se vuelva a repetir… pero si pasa, les contaré.

— anónimo.

4 de agosto de 2026

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anónimo.

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • fetichistapiesfem
    fetichistapiesfem · 4 de ago de 2026

    Su nombre real es Cristina y al marido le dicen memo

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