Más allá de la pantalla, el riesgo que nos encendió
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 4 min de lectura calendar_today Septiembre de 2026

Más allá de la pantalla, el riesgo que nos encendió

Tras superar sus nervios y el miedo inicial, ella decidió arriesgarse a visitarme. Entre besos clandestinos en el parqueadero y la tensión acumulada, pasamos de la pantalla a la realidad en una noche inolvidable de pasión, de...

Luis39

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h1. Ella cumplió mi fantasía.

Luego de planearlo muchas veces, por fin pudimos vernos. Decidió tomar el riesgo y venir a mi casa, pues ese fin de semana me quedé solo. Les juro que cuando la vi acercarse al carro no tenía la más mínima esperanza de que aceptara. Sus nervios eran más que evidentes; quizás sin pensarlo, luego de mirarme a través de la ventana por unos cinco segundos —que para mí fueron eternos—, decidió subirse. La saludé, no como lo había imaginado, pero al menos fue un beso en la mejilla, y decidí arrancar.

El trayecto a mi casa fue difícil: aún estaba muy nerviosa y me pidió que volviera a dejarla en el metro. Eso para mí fue frustrante, pero como siempre lo pensé, jamás la habría obligado, y así se lo dije. Luego de unos días me confesó que esas palabras fueron las que la animaron a seguir con el riesgo. Así que, mirándome con esos ojos hermosos, esas pestañas únicas y esos labios carnosos y deliciosos, me dijo que siguiéramos hacia mi casa. Creo que después de eso no pronunciamos palabra alguna.

Llegamos por fin. Y ahí mismo, en el parqueadero, sin importarme que las cámaras quizás me delataran o me metieran en problemas, le di el primer beso: un beso de esos lentos que le quitan a uno el aliento, de esos que *calientan muchísimo*.

Entramos al apartamento y fue inmediato. Su bolso quedó en el piso, su chaqueta en la sala, y en el comedor empezamos a besarnos con más pasión. Empecé a recorrer su cuello mientras desabrochaba su camisa; mis manos recorrían sus piernas y luego le agarré fuerte esas nalgas perfectas que tiene. Que rico sentir su piel y esa cintura suave y delicada... Me levanté y, tomando su mano, la invité a seguir. La guié ella delante de mí, así que aproveché para pegarme a su cuerpo y que sintiera lo duro que ya tenía mi pene por ella. Metí mi mano en su pantalón y, mientras caminábamos hacia mi habitación, fui acariciando por primera vez su vagina: húmeda, ¡muy húmeda!, algo que me excitó muchísimo más de lo que ya estaba.

Ya en la cama, le quité la camisa fácilmente y también voló su sostén. Y ahí estaban esas tetas deliciosas que por cámara había visto, que tanto había imaginado y tanto deseaba. Las lamí, las chupé y las saboreé, como se lo había mencionado, primero una y luego la otra. La miré a los ojos mientras lo hacía; para mí, esos pechos son más que deliciosos, son únicos.

Nos acomodamos: ella abajo y yo arriba. Empecé a quitarle lo que le quedaba de ropa. Aunque mis nervios y la ansiedad me mataban, traté de estar calmado y controlado, como si fuera todo un experto. Primero sus zapatos, luego su pantalón, y aún sin quitar su ropa interior era más que evidente lo empapada que estaba por mí. Así que empecé a darle besitos encima de su tanguita, acercándome a las orillas donde su piel se asomaba como reclamándome. Fue ahí donde mi lengua empezó a hacer su trabajo, intentando colarse entre la tela para buscar esa vagina deliciosa que quería saborear. Levanté mi mirada hacia sus ojos y empecé a quitarle la ropa interior, acariciándola primero con mis dedos sin dejar de mirarla con mi mejor cara de morbo, que rico verla así de caliente, ¡asi de excitada por mí! Sin dudarlo entendí que era el momento perfecto para terminar con mi lengua lo que ya había empezado, lentamente acomode mi cabeza entre sus piernas, sin dejarla de mirar a los ojos pase mi lengua casi desde su ano hasta su clítoris y empece a buscar su ritmo, a sentir su placer y empezar a descubrir como llevarla hasta hacer mío ese primer orgasmo hasta que lo logré! Con paciencia seguí haciendolo hasta que soltó un grito deliciosoooo, sus piernas temblaban, su abdomen igual y aunque no me soltaba mi cabeza logré liberarme, me acomodé y sin darle respiro se lo metí despacio, pero con unas hijueputas ganas que hasta me excito de nuevo escribiendo eso de solo recordar lo que sentí por fín estar dentro de ella...

No daré más detalles, les juro que ese sexo fue delicioso, los nervios hicieron magia esa noche y esa fue la primera vez, fueron muchas más que prepararé para un siguiente relato quizás.

— Luis39

22 de septiembre de 2026

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