Mamada express en el parque
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 3 min de lectura calendar_today Octubre de 2026

Mamada express en el parque

Tres verghas en un parque

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Era una tarde casi noche cualquiera.

Salí con ganas de algo rápido, sin complicaciones. Me puse una falda corta y unos calzones de algodón simples, de esos que absorben. Nada de encaje. Quería que quedaran marcados.

El parque no estaba vacío del todo, pero tenía zonas más escondidas entre los árboles y unos bancos viejos lejos del camino principal. Me senté ahí un rato, con las piernas cruzadas, mirando. No tardaron en aparecer.

El primero era un tipo de unos treinta, con cara de haber salido a caminar sin mucha prisa. Le sostuve la mirada más de la cuenta y después bajé los ojos a su entrepierna. Él entendió. Se acercó. Le dije bajo:

—Solo la boca. Rápido. Y te vienes aquí.

Señalé mis calzones. Él dudó un segundo y después asintió. Me arrodillé entre los árboles, le bajé el cierre y se la metí. No hubo preámbulos. Chupé con ritmo constante, sin adornos, solo saliva y movimiento. En menos de cuatro minutos se puso tenso. Saqué la verga, bajé un poco los calzones y lo apunté. Se corrió caliente, espeso, directo sobre la tela. Sentí cómo se empapaba. Él se acomodó, murmuró un “gracias” raro y se fue.

No me limpié.

El segundo apareció unos minutos después. Más joven, más nervioso. Me vio todavía de rodillas acomodándome la falda y se detuvo. Le hice seña. Misma frase:

—Solo mamada. Te vienes en mis calzones y te vas.

Se rió incrédulo, pero se acercó. Esta vez chupé un poco más profundo. Él se sujetó de un árbol y jadeó bajito, mirando hacia el camino por si alguien venía. Cuando se fue a correr, le bajé los calzones otra vez y lo recibí. Otra descarga caliente, mezclándose con la anterior. La tela ya estaba pesada y pegajosa. Él se fue casi corriendo.

El tercero llegó cuando yo todavía tenía el sabor de los dos anteriores en la boca. Era más grande, de manos gruesas. No habló mucho. Se bajó el pantalón, me agarró del pelo y usó mi boca con más fuerza. Me gustó. Lo chupé hasta que sentí que ya no aguantaba. Lo saqué, bajé la tela una vez más y lo miré a los ojos mientras se venía. Esta vez salió bastante. Escurrió por el algodón hasta la entrepierna.

Me levanté.

Me acomodé la falda. Los calzones estaban empapados, pesados, pegados a la piel. Cada paso que daba sentía el semen de los tres resbalando un poco más.

Caminé hasta la salida del parque con normalidad. Nadie miró dos veces. En el bus me senté con las piernas juntas, sintiendo cómo la tela fría y húmeda se me pegaba. Llegué a casa así. Me quité la falda frente al espejo y me miré: los calzones blancos completamente manchados, transparentes en algunas partes, escurriendo todavía un poco.

No me los quité de inmediato.

Me quedé un rato de pie, sintiendo el peso de lo que había hecho.

Tres vergas.

Tres corridas.

Una sola tela.

Y yo, caminando por la calle con la boca usada y los calzones empapados, como si nada.

— lorenalorica

26 de octubre de 2026

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lorenalorica

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lorenalorica verified

217 seguidores ·Soy mujer bisexual

Comentarios

1 comentario

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  • luisalejo
    luisalejo · 26 de oct de 2026

    muy buena experiencia

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