La chica del bar
Relato de comunidad Hetero: Infidelidadschedule 5 min de lectura calendar_today Octubre de 2026

La chica del bar

Hay noches en las que uno sale simplemente a tomar unas cervezas y termina metido en una historia que parece sacada de una película. Anoche me pasó algo así: conocí a una chica en un bar de rock, terminamos en mi apartamento...

Lanister

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Una noche de rock, sexo y una llamada que casi me jode la aventura

Todo empezó en el bar. Ella estaba con unos amigos del trabajo, pero me llamó la atención y aproveché cuando salió a fumar un cigarrillo para acercarme y empezar a hablarle. La conversación fluyó bien, así que le invité una cerveza. Cuando sus amigos comenzaron a irse, le dije que se pasara a la barra para seguir tomando conmigo.

Entre cervezas, conversación y varias miradas, la cosa empezó a ponerse interesante. En una de nuestras salidas a fumar terminamos besándonos. Ahí vi la oportunidad de invitarla a mi apartamento: le conté que vivía cerca y que tenía más cerveza en casa. Al principio se resistió, diciendo que vivía lejos y que prefería pedir un carro para regresar. Le propuse que se quedara a dormir y que por la mañana yo mismo la llevaría hasta su casa. Después de insistir un poco, aceptó.

Llegamos a mi apartamento, pusimos música desde el computador y seguimos tomando. La tensión entre los dos iba creciendo, así que en un momento le dije que se sentara en mis piernas. Lo hizo sin problema. Empezamos a besarnos y pasé las manos por su cuerpo mientras ella se acercaba cada vez más a mí.

Llevaba una falda y unas medias de malla de esas que parecen ligueros y dejan libre la zona íntima. La combinación le quedaba muy bien y, a medida que nos besábamos, fui acariciándola hasta que mis manos llegaron a su ropa interior. Estaba muy excitada, así que aparté la tela hacia un lado y empecé a estimularla con los dedos mientras nos seguíamos besando. Ella gemía entre beso y beso, y yo la sujetaba del cuello con una mano, disfrutando de cómo se dejaba llevar por el momento.

Le pedí que se sacara las tetas. Se abrió el escote, bajó el brasier y empecé a chupárselas mientras ella seguía pegada a mí. La situación estaba demasiado caliente y yo ya tenía unas ganas enormes de follármela, así que le propuse que nos fuéramos a la cama.

Nos quitamos la ropa y la acosté boca arriba. Empecé a hacerle sexo oral, concentrado en darle placer mientras ella gemía y respondía a mis caricias. Todo iba de maravilla, hasta que, de repente, sonó su celular.

—Espera, espera —me dijo.

Se incorporó un poco, buscó el teléfono en el bolso y contestó. Fue entonces cuando escuché las palabras que cambiaron por completo la situación:

—Hola, amor…

Me quedé pensando: ¿amor? ¿Qué carajos estaba pasando?

En cuestión de segundos entendí que tenía novio. Ella le dijo que ya había salido del bar y que estaba en casa de una amiga, donde supuestamente se iba a quedar a dormir. Al otro lado, el tipo le reclamaba por no haberle avisado, le preguntaba dónde estaba y le decía que iba a ir por ella. Empezaron a discutir y yo no sabía dónde meterme.

Lo más desconcertante era que ella seguía recostada en mi cama, desnuda y con las piernas abiertas, mientras discutía con su novio como si estuviera resolviendo un asunto pendiente. Yo estaba confundido, pero la situación entre nosotros no se había enfriado del todo.

Cuando colgó, no me dio explicaciones. Simplemente seguimos con lo nuestro. Al poco rato, ella empezó a hacerme sexo oral y me preguntó si tenía condones. Saqué uno y ella misma me lo puso, mientras el celular seguía sonando una y otra vez.

—¿No vas a contestar más? —le pregunté.

—No, ya qué. Mañana peleo con él —me respondió.

Y así, como si acabara de aplazar una discusión para el día siguiente, dejó el teléfono a un lado y continuamos.

La verdad, la chica follaba muy rico, pero una de las cosas que más me gustó fue cuando se montó encima de mí. Cabalgaba con unas ganas tremendas, gemía delicioso y se movía de una forma que me tenía completamente enganchado. No tardó mucho en venirse mientras seguía encima de mí.

Yo también quería acabar, así que le pedí que se pusiera en cuatro. Empecé a follármela con fuerza y noté cómo volvía a excitarse, como si estuviera a punto de llegar otra vez. En medio del momento, le dije:

—Uff, si tu novio te viera ahora mismo, viendo lo putita que eres y cómo disfrutas que te den verga en cuatro y te nalgueen…

Aquello pareció calentarla todavía más.

—¡Sííí, dame más! ¡Me voy a venir! —me respondió.

Aceleré el ritmo y terminamos llegando al mismo tiempo. Después nos quedamos descansando, todavía recuperándonos del esfuerzo. Ella se acomodó sobre mi hombro y poco a poco empezó a quedarse dormida. Apagué el computador, dejé todo a oscuras y nos acostamos juntos.

A eso de las ocho de la mañana nos despertamos y volvimos a follar, esta vez de una manera más tranquila. Después me pidió un cargador, encendió el celular y llamó a su novio para decirle que ya iba para la casa.

Cuando colgó, me preguntó:

—¿Al fin sí me vas a llevar?

Le dije que sí, así que nos alistamos y salimos en mi moto.

Todo iba normal hasta que, cuando estábamos llegando a su casa, me señaló hacia adelante y me soltó:

—Ahí está mi novio.

Se me apretó el culo. Después de todo lo que había pasado durante la noche, lo último que quería era encontrarme de frente con el tipo y terminar metido en un problema.

—Pues dile que soy un Uber —le dije.

—Ok —respondió tranquilamente.

Paré un poco antes de llegar a su casa. Ella se bajó, me entregó el casco y me dijo:

—Ya está pago.

—Sí, tranquila —le contesté.

El novio estaba allí, pero no le dijo nada. Simplemente la miró y, por lo visto, no sospechó nada. Yo arranqué de inmediato y me fui de allí sin mirar atrás.

Y bueno, esa es la historia que me pasó anoche. Salí a tomar unas cervezas en un bar de rock, conocí a una chica, terminamos follando en mi apartamento y acabé haciendo de Uber para una mujer que, al parecer, tenía una relación bastante complicada.

Lo que todavía me pregunto es qué habría pasado si esa llamada no hubiera sonado justo cuando estábamos en lo mejor. Y más aún, ¿qué habría pensado el novio si hubiera sabido dónde había pasado ella la noche y lo que había ocurrido unas horas antes?

Los leo. ¿Ustedes qué habrían hecho en mi lugar?

— Lanister

28 de octubre de 2026

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