SIEMPRE
me ha gustado el sexo, pero pasé mucho tiempo sin probar casi nada. Tuve un chico con el que salía y me enseñó varias cosas que hoy le agradezco. Con él yo era medio mojigata. Casi no me gustaba nada, de hecho casi ni se la chupaba. No sé, no me ponía realmente cachonda. Y fíjate que era un Adonis: alto, un poquito de barriga, piernas de ciclista, buen billete. Aun así nunca llegué a quererlo demasiado. No me terminaba de prender.
Lo que sí tenía es que me hacía caso en casi todo lo que se me ocurría. Así que esta vez le pedí algo un poco raro. Yo me disfrazaría de Chucky, el muñeco malévolo, y él de la novia de Chucky. La promesa era clara: al volver del bar, follaríamos así, metidos en personaje.
Fuimos al bar. El disfraz les encantó a todos. Nos tomaron fotos, nos invitaron tragos y hasta nos ganamos media de guaro en un concurso improvisado de disfraces. Él se la tomó casi sola. Cuando lo vi bien prendido le dije que mejor nos fuéramos para la casa. Íbamos sin vehículo.
Para llegar a la avenida teníamos que cruzar un parque. A mitad del camino le dije que parara, que iba a hacer chichi. Me metí un poco entre los árboles. De pronto me entró la calentura. Volví donde él y le dije bajito:
—Si te acercas te la chupo aquí.
Él aceptó de una, pero estaba tan ebrio que no se le paraba. Lo intentamos un rato. Yo de rodillas, todavía con la peluca naranja y el maquillaje de muñeco, chupando sin mucho resultado. Él se reía flojo y me acariciaba el pelo.
"ES que está haciendo mucho frío" - y era de creerle. Quienes conocen Bogotá, saben como se pone a las 3am, mas si vas con una falda que apenas te tapa las huevas.
Entonces noté que alguien nos miraba desde lejos, parado bajo la luz de un poste. No se escondía. Solo observaba. NO le dije nada a mi novio, solo chupaba y de fves en cuando le arrojaba una mirada, por lo que se quedo mirandonos, no se si tocandose.
—Que se quede mirando. Me gusta.
Por fin se le paró. Lo chupé con más ganas y se vino rápido, casi sin avisarme, entre gemidos borrachos. Se quedó flojo, sonriendo. Yo me limpié la boca con el dorso de la mano y le dije:
—Estás demasiado ebrio. Siéntate un rato en esa silla, duerme un poco. Yo te cuido.
Aceptó sin discutir. Se dejó caer en una banca y en menos de dos minutos ya estaba con la cabeza caída, medio dormido. Por qué putas se duermen tan facil deslechados ?
Entonces hice seña al que estaba mirando. Se acercó despacio, mirando a mi novio de reojo. Yo todavía de rodillas, con el disfraz de Chucky arrugado. Le bajé el cierre sin pedir permiso. No la tenía muy grande, pero era cumplidora, ya dura. Me la metí a la boca y chupé en silencio, rápido, con miedo de que mi novio despertara. Cuando le bajé a los huevos y se los empecé a chupar despacio, el muy descarado se corrió. No en la boca. Me la sacó y se vino en el escote, caliente, manchándome la tela del disfraz alquilado.
Me limpié de afán con la misma camisa del disfraz, como pude. Le pedí veinte mil para el taxi. Me los dio sin decir casi nada y se fue caminando rápido hacia la oscuridad.
Levanté a mi novio como pude. Lo subí a un taxi y lo dejé en su casa. Mientras lo acomodaba en la cama pensé que menos mal no se había enterado de nada. Ese día había salido enfierrado. Si se da cuenta, me mata.
Después volví al parque. El otro ya no estaba. Solo quedó la banca vacía y el olor a sexo barato en mi disfraz de Chucky.
Fue absurdo.
Fue arriesgado.
Y fue divertido.
Esa noche aprendí que a veces la calentura no espera a que el novio esté sobrio… ni a que el disfraz esté limpi








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