Luz Roja y Carne Entregada
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 3 min de lectura calendar_today Noviembre de 2026

Luz Roja y Carne Entregada

Una noche de jueves ella prepara una sorpresa obscena para su marido. Vestido rojo, medias de malla y una silla. Lo que empieza como una provocación lenta termina en una follada salvaje, oral, vaginal y anal, donde ella se en...

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Era jueves por la noche cuando ella le pidió que saliera un momento del apartamento. Le dijo que tenía una sorpresa preparada. Él obedeció sin hacer preguntas. Minutos después recibió el mensaje de WhatsApp: ya podía entrar. El corazón le latía con fuerza mientras cruzaba la sala y se dirigía hacia la habitación. La puerta estaba cerrada. Solo se filtraba una luz roja baja, cálida, casi sanguinolenta. Al abrirla lo recibió la imagen que ella había preparado con cuidado: su esposa de espaldas, arrodillada en cuatro sobre la silla, el vestido rojo corto subido hasta la cintura dejando completamente expuesto su culo redondo y firme. Las medias de malla negras subían por sus muslos y el liguero le marcaba la carne blanca. Se mecía despacio al ritmo de una música lenta y visceral, moviendo las caderas con una delicadeza calculada, invitando a ser usada. Él se quedó unos segundos mirándola, la verga ya dura dentro del bóxer. Se acercó sin hablar. Primero le restregó la erección cubierta de tela contra esa curva perfecta, presionando el glande hinchado entre sus nalgas. Luego bajó, le abrió los glúteos con ambas manos y le pasó la lengua lenta por el ano, girándola, empujándola dentro, saboreando el sabor íntimo y oscuro de su mujer. Ella gimió bajo y empujó el culo hacia atrás, ofreciéndole más. Se levantó de la silla y se recostó de frente contra la pared. Él la alcanzó, la giró lo justo para besarla con violencia, metiéndole la lengua hasta la garganta mientras le sacaba los senos del escote profundo del vestido. Se los chupó con fuerza, mordisqueando los pezones hasta dejarlos duros y rojos. Ella se restregaba contra su verga como una perra en celo, frotando el coño húmedo sobre el bulto del bóxer, dejando manchas de lubricación en la tela. Él le metió la mano entre las piernas. El vello púbico estaba empapado. Los labios de su coño estaban hinchados, gruesos, abiertos, de mujer que ya necesitaba ser follada. Le separó los labios con los dedos y le metió dos hasta el fondo, follándola con la mano mientras el pulgar le rozaba el clítoris. Ella gemía como una puta entregada, sin vergüenza, pidiendo más, moviendo las caderas para empotrarse contra su mano. La volvió a colocar exactamente como la había encontrado: en cuatro sobre la silla. Se bajó el bóxer, sacó la verga gruesa y venosa y se la restregó entre los labios de su coño, untándose de su leche espesa. Luego empujó. Entró lento, centímetro a centímetro, sintiendo cómo esa cuca caliente y apretada lo tragaba entero. Cuando estuvo hasta las bolas empezó a moverse, primero despacio, disfrutando cada contracción, cada gota de humedad que le chorreaba por las pelotas. Después aceleró, agarrándola de las caderas y embistiéndola con fuerza, el sonido húmedo de piel contra piel llenando la habitación. La levantó y la llevó al borde de la cama. La montó a horcajadas sobre su verga y la penetró de nuevo, esta vez más profundo y más duro. La follaba sujetándola de la cintura, levantándola y dejándola caer una y otra vez sobre su polla, golpeándole el fondo del coño. Ella se corrió tres veces seguidas, el cuerpo temblando, el coño apretándole la verga en espasmos violentos, gritando y maldiciendo de placer. Él le hablaba al oído mientras la usaba: le decía lo puta que se veía, lo deliciosa que estaba, lo mucho que le gustaba follársela así, abierta y sin control. Pararon solo el tiempo necesario para beber agua y comer algo rápido. Los dos estaban sudados, el olor a sexo fuerte en el aire. Volvieron a la cama. Esta vez él la tomó de lado, abrazándola por detrás, metiéndole la verga despacio y profundo, follándola con movimientos...

— rolitosexy19865

6 de noviembre de 2026

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