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Relatos y Experiencias

Luna me llevaba de la mano a la habitación, cada tanto me mandaba la mano a la verga y la tocaba, supongo que quería que se me fuera parando, sin embargo no tuve una erección hasta un rato después. Cuando estuvimos solas en la habitación comenzamos a besarnos, ella tenía un babydoll-liguero fucsia hermoso, su vergota (era una megavergota!!!!) estaba muy dura, le tocaba la verga mientras le chupaba las tetas, cuando sentí que ella la tenía durísima me arrodille y comencé a darle una buena mamada. Sentí que fueron horas de chupar esa rica verga, gigante, palpitante... después me preguntó si quería que me la metiera. Hasta ese momento mi ano solo lo conocía mi plug anal y mis dos dildos, pero creí que era el momento de sentir el pene duro de una hembra de verdad entrando a mí. Así que le dije que sí. Ella, muy dulce y amorosa me puso de espalda, hizo a un lado mis panties y comenzó, muy lentamente a metérmela. Ninguno de mis tres juguetes me había preparado para una verga taaaan grande, me dolía muchísimo y no podíamos culiar rico como las dos queríamos (o al menos como yo quería). Tratamos durante un rato pero su verga comenzó a perder su dureza, así que intentamos otra posición. Tuve que volver a chupársela para que se le volviera a poner como una piedra, en ese momento la empujé sobre la cama y yo me acurruqué de manera que mi culo quedara más abierto y ella pudiera penetrarme... metérme esa vergota hasta donde le cupiera. Ahí despacito, despacito, fue entrando y mi anito comenzó a ensancharse cada vez más. Cuando iba por la mitad, yo ya la sentía golpear en mi estómago, así de grande era!!! Ya la tenía toda adentro, bien dura y caliente pero mi ano me dolía mucho, realmente no lo estaba disfrutando tanto. Decidí quedarme quieta mientras me pasaba un poco y comencé a mover las caderas lentamente, mientras le acariciaba las tetas. Al fin el dolor dio paso al placer, ya no me dolía y en cambio comencé a tener una erección. Antes de que la tuviera dura, en ese momento en que la verga está muy gorda, muy sensible, pero no dura, ella comenzó a masturbarme. No lo podía creer, mi primera vez era con una verga como de 22 cm!!!. La mía apenas si mide 17 cm. Yo seguía moviéndome y ella haciéndome la paja hasta que yo la tenía muy dura. En seguida me haló hacia ella y comenzamos a culear abrazadas, ibamos despacito, pero muy rico, qué hijueputa verga taaaan deliciosa. Me gustó tanto que tuve que volverla a chupar, pero esta vez me volteé y le acerqué mi pene a su cara (quería que hicieramos el 69). Ella entendió muy bien y duramos como 10 minutos chupándonos muy, muy, muy rico. Después, no sé por qué, ella dejó de chuparme y comenzó a masturbarme. Yo seguía pegada a su verga como si fuera una teta y yo fuera una nena, quería sentir su semen en mi boca. Mientras Luna me pajeaba comenzó a meterme los dedos en el culo e iba diciéndome: mi amor, dame tu lechita, quiero tu lechita, quiero verla mi amor... obviamente terminé eyaculando en una explosión de placer. Eso era lo que ella quería, ver semen, le excita mucho. Se acercó, todavía con sus dedos penetrándome y comenzó a lamer mi semen. No tardó más de 10 segundos en derramarse en mi boca. Qué malparida delicia sentir su semen calientico y espeso entrando en mi boca. Me tomé todo su lechita calientica como ella me decía. Después estuvimos acostadas en la cama un rato mientras nos besabamos. En la semana siguiente mi culo me estuvo doliendo, pero recordaba su verga en mi boca y el sabor de su semen y se me pasaba.


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