¿Dudas sobre tu compra?
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Relatos y Experiencias

¿Tú Que Tan Open Mind Eres?

No soy escritor, de hecho es la primera vez que me atrevo a escribir después de mucho pensarlo, fantasearlo y decidirlo. No es fácil devolverse al pasado a recordar cada detalle de una situación de placer para plasmarlo en una historia que reviva un cronograma de sucesos no tan aislados y envuelva a sus lectores en ella. A Esto puedo sumarle una motivación extra de un par de personas que quieren saber mis pensamientos al detalle, son los responsables en gran parte del relato que estoy escribiendo,no solo por incitarme a hacerlo, sino por abrir las puertas a un juego en el que todos estamos involucrados. Sonará a frase de cajón pero lo que está pasando en mi entorno en estos momentos nunca pensé que pudiera ser realidad, es como ganarse el Baloto sin haberlo comprado. Desconfía!!! es lo que muchos dirán, y así fue en un principio, pero poco a poco he encontrado ese Premio Mayor.

Soy un hombre mayor de 30 años, apasionado por su trabajo y por el deporte a modo de hobbie. Tengo un hijo de 2 años, y una relación de más de 10 años, con una gran mujer, una gran mamá,con la que formamos un gran equipo y sostenemos una muy buena comunicación en varios asuntos. Sin embargo, he descubierto que nuestra comunicación tiene oportunidad en profundizar ciertos temas, hay cosas que no he sido capaz de abordar con ella por inseguridad, por temor o por no saber la mejor manera de compartir esos pensamientos. Esto es algo que puede contarse en otro relato, para desahogar un poco ese sentimiento de culpa e impotencia, pero hoy me enfocaré en ese Baloto que me gané , o al menos para mí, así lo es por ahora.

¿Cuántos de ustedes no han soñado o fantaseado con que una mujer divina los aborde, les ponga conversación, les coquetee y los haga sentir el man más galán de la ciudad? ¿Cuántos de ustedes no han morboseado a la esposa, novia o pareja de algún conocido? ¿Cuántos hoy en día tienen en su mente una mujer distinta a su pareja, que la desean, la admiran, la morbosean en silencio?. Somos hombres, somos ganosos, nos cuesta controlarnos, aunque unos lo hacemos más que otros, y así es como empieza mi relato.

Dentro de mi rutina diaria de entrenamiento, identifico una mujer distinta a las demás, captura mi atención día a día, la observo constantemente sin que ella lo note (o al menos eso creo), no me atrevo a saludarla, pero disfruto analizando su cuerpo, su cara, sus expresiones haciendo cada esfuerzo de la clase. Ella se ve una mujer sencilla, que puede estar en un rango de edad entre 30-35 años, pelo oscuro con algunos mechones monos, estatura promedio, unos senos pequeños que no puedo apreciar muy bien por su ropa deportiva pero que me causan curiosidad conocerlos, un culo acorde a su cuerpo, que también luce provocativo. No es una mujer voluptuosa, tiene una mezcla de delicadeza física con personalidad fuerte, ¿quién será el afortunado que disfrute de esta ricura?.Sin darme cuenta, ya conozco su nombre (Laura) gracias a los constantes regaños de los profesores, se convierte en una motivación adicional para no faltar a mis entrenos, a pesar de no evidenciar algún interés de su parte por mí. ¿Pero que interés va a mostrar si no tomo iniciativa alguna? Soy cortante en general con las personas que entreno, la hora de entrenar es para esfuerzo físico, no para hacer lobby y una vez termina la clase, salgo rápido del gimnasio para retomar labores personales.

En la unidad donde vivo, mi esposa ha desarrollado un grupo de apoyo importante con otras mamás, arman planes para los niñ@s, arman planes ellas y ayudan al entretenimiento de todos, incluso los papás también hacemos algunos planes esporádicamente. Estos espacios para mí son infaltables con mi hijo, a pesar de no disfrutarlos todos, siempre estoy presente llevándolo, acompañándolo, disfrutando su alegría. Estando en un cumpleaños infantil de este grupo, para sorpresa mía veo llegar a Laura, ¿de dónde salió?. Viste un Jean y una blusa blanca, luce fresca, luce hermosa, no puedo evitar aumentar mis miradas sobre ella, me siento nervioso, no es el espacio ni el momento para admirarla en ropa casual. Es una fiesta infantil, ¿qué hace acá? 

Miro el entorno y empiezo a llenarme de más sorpresas. Tiene un hijo, igual que yo!, puede ser casada… 

Luego, noto que se acerca a un hombre, que tiene en sus manos otro niño, lo besa!UPA, mamá de 2 niños…

Ese hombre lo he visto, ¿dónde?… Mierda!!! Ese man entrena en el mismo horario, entrena con nosotros, tampoco hablo con él, pero seguro ha visto como miro constantemente y con ganas a su esposa!

Nos reconocemos todos, en esta ocasión nos saludamos, nos presentamos, conocen mi núcleo familiar, ahora sé que ellos son Laura y Camilo, sé que tienen 2 hijos y que están allí por ser familiares de la cumpleañera. Respiro, me doy golpes de pecho y felicito a mi YO interior por mantener postura todos estos meses, por no haber intentado acercamientos con Laura que hoy me tendrían en una situación bastante incómoda. 

A partir de este momento, se abrió una puerta para socializar en nuestros encuentros diarios, sin embargo, también cerró cualquier otra oportunidad de lazarme al ruedo y coquetear con Laura. La atracción que sentía por ella me era imposible mantenerla controlada, ahora la miraba con más precaución, escuchaba algunas de sus expresiones entrenando y mi mente volaba, la saludaba esporádicamente de manera cortante, un “hola” o “chao”, que con el pasar del tiempo se fueron extendiendo a más frases entre cada rutina de ejercicio. Ella casualmente respondía a mis mensajes, sonreía en algunas ocasiones, cruzábamos miradas de esquina a esquina en el gimnasio, de manera inconsciente solíamos terminar entrenando uno junto al otro, ya fuera haciendo pesas o saliendo a trotar.

Cami era mi piedra en el zapato, a pesar de no estar buscando algo adicional disfrutaba de la compañía de su esposa, cada vez que estaba presente mi comunicación con Laura se limitaba y no fluía de igual manera por mi precaución. No quería prestarme para malos entendidos, en algunas ocasiones vi a Cami salir primero del gimnasio dejando a su esposa atrás, no sé si iba de afán, enojado o cual era la razón para no irse juntos. Físicamente parece un man serio, pudiera pasar por mala clase, no suele ser efusivo en sus entrenos y siempre está focalizado en lo suyo. 

Regresando a Laura , con el pasar de las semanas supe que le gusta el reggaeton, el perreo intenso, supe algo de su trabajo aunque no entendí muy bien su rol, hablamos del colegio de nuestros hijos, quién cuida a los niños entre semana o fines de semana, su cumpleaños y sus gustos en el deporte. Las conversaciones avanzaron a saber un poco más del otro, no solo en conocernos, sino también en cómo estuvo el fin de semana, las vacaciones, nivel de estrés del día. No sé si era su su estrategia, pero mencionó que quisiera empezar a salir a trotar, cosa que suelo hacer todos los domingos. Fue mi oportunidad de invitarla a “salir”, llevarla a una zona neutra, a un ambiente distinto al gimnasio, donde Cami no estaría, para conocer más de esa espectacular mujer que día a día me estaba generando pensamientos en la cabeza. Sin embargo, siendo consiente de mi gusto por ella, también sé que no buscaré nada adicional, es muy arriesgado coquetear cuando cualquier paso en falso pudiera generar una reacción no positiva que pudiera filtrarse entre sus familiares. 

Un día común y corriente, recibí solicitud de Instagram, en la imagen de perfil veo una mujer lejos, no la reconozco muy bien pero por el nombre pudiera ser Laura, la busco en Facebook para estar seguro y efectivamente es ella!. Hace días no la veo entrenando, sé por fuente cercana que está de viaje en pareja con unos primos. Sin pensarlo dos veces la acepto y de inmediato envío mi solicitud, quiero stalkearla pero su respuesta no es rápida, me quedo esperando todo un fin de semana. Mientras tanto pienso, ¿me habrá buscado? Seguro le salí en sugerencias…si quiere ver mi perfil, ¿por qué no me deja ver el suyo? , estará ocupada en su viaje….sin embargo por más que intenté no darle mucha importancia, desde allí sentí que había algo más, o por lo menos que mi deseo de avanzar con ella sería más difícil de controlar. A su regreso, todo volvió a la normalidad, semanas de entrenamientos en conjunto, de mi parte muchas miradas hacia ella, morboseadas intensas que solo disfrutaba en mi mente, pero en ningún momento con iniciativa de pasar la fina y delgada línea de actuar o insinuar algo.

Siendo sábado iniciamos nuestra rutina de entrenamiento en el gimnasio, este día no sé qué tenía de especial pero sentí una atracción más fuerte por ella, desde el principio me ubiqué a su lado, había una mirada más fuerte, más interesante, sentí que disfrutaba de mi conversación, que se interesaba por saber más de mí, más detalles mientras recibía algunas sonrisas constantes de su lado. Aproveché para mencionarle que había un grupo para salir a trotar los domingos, que sería chévere si pudiera ir aunque en el fondo sabía que no lo haría. En ese momento solo quedó en hablar con Cami para ajustar su rutina hogareña. Nuestro entreno del día finalizó y cada cual para su casa, con un simple chao sin el más mínimo contacto físico.

Finalizando el día, Laura me escribe por WhatsApp, ya habíamos intercambiado números previamente por un contacto que necesitaba, pero esta era la primera conversación que teníamos por este medio. Confirmó su asistencia y adicional me recomendó hacer una ruta poco compleja, pues sentía no ser capaz con una distancia larga, advirtiéndome: “Si me muero, No Respondo”…

¿No respondo?, no pues si tú no respondes, yo tampoco respondo, ahí si se nos arma un problema y agárrese quien pueda, pensé. Sin embargo mi respuesta fue más enfocada a darle tranquilidad, que no la iba a dejar atrás y que contara conmigo firme durante el entreno. Mi cabeza estuvo dando vueltas todo el día, pensando en Laura, pensando en su “No Respondo”, ¿qué habrá querido decir?, ¿estaré empeliculado?, ¿cómo la saludo mañana?, ¿La abrazo?, ¿beso en la mejilla?…bajo revoluciones y me conformo con decirme: tranquilo, es solo una salida a entrenar como cualquier otra, no hay indicio de nada más.

Laura llega a mi unidad, parquea su carro esperando no encontrarse con sus familiares, yo la saludo como un “pana”, chocando las “5” y un “entonces” (bella forma de ocultar mis nervios). Mientras vamos caminando a la portería, me va contando cómo estuvo su noche, había salido a comer con su esposo y estaba un poco trasnochada; adicional recibo un mensaje a través de ella: “Cami te manda a decir que por favor no me vayas a dejar sola”. Al agruparnos con las personas que venían trotando ,tomamos rumbo a la montaña en donde Laura se juntó con otras personas a su ritmo, yo apreté un poco más sin descuidarla. No quería ser muy obvio, moría de ganas por estar a su lado, mirarla todo el recorrido, ponerle conversación, morbosearla un poco , pero me pudo más el respeto y la cobardía. Después de 2 horas de entrenamiento que no aproveché como mi mente me lo pedía, finalizamos nuestro recorrido, ahora el caso era de hambre y rápidamente armamos plan para ir a desayunar todos antes de regresar a nuestras rutinas. Nos fijamos un punto de encuentro, mientras unos llegarían trotando,Laura y yo recogíamos su carro para llegar al sitio.

Durante este tiempo Laura tomó total control de la conversación, se enfocó a conocer un poco más de temas personales, hablamos de creencias religiosas, manera de ver la vida, hasta que llegó a la pregunta que me han hecho miles de veces desde que tome la decisión de arrejuntarme o irme a vivir en unión libre con mi pareja ¿y tú porqué que no te has casado?. Estando en el punto de encuentro, sin más personas alrededor compartí mis argumentos, los mismos que siempre doy y me había creído hasta este día. Su cara, no tan convincente daba muestra de lo poco creíble de mi respuesta, por lo que siguió con el control de nuestra charla intentando indagar más a través del cuestionamiento. Me involucró en un juego de preguntas y respuestas , hasta el punto en que decidió lanzarme un salvavidas abriendo parte de sus cartas. “¿Sabes?, cuando Cami y yo nos íbamos a casar, había algo con lo que él no se sentía cómodo, el tema fidelidad no lo dejaba tomar tan fácil esa decisión y juntos le encontramos una solución”. Mi cabeza explotó! Miles de pensamientos se atravesaron, qué preguntas puedo hacer, me acaban de dar luz verde a indagar y pasar la línea, pero antes de lanzar cualquier palabra llegaron las personas que esperábamos y nuestra conversación quedó en pausa justo en el momento más interesante.

Que desayuno taaaaaaan largo, no dejaba de pensar en su respuesta, quería saber más, quería cada mínimo detalle , no dejé de mirarla en todo este tiempo a pesar de haber quedado distanciados en la mesa. Ella, continuó con su juego, se limitó a ignorarme toda la mañana desde que nos sentamos, sabiendo que había lanzado un anzuelo que yo claramente había mordido. Saliendo del restaurante, le pido el favor de llevarme a casa aprovechando que nadie más interrumpiría nuestra conversación, llevaba al menos 2 horas con una historia inconclusa que necesitaba conocer de manera urgente. En este momento hay una mezcla de emociones en mi cuerpo que quieren ser liberadas al mismo tiempo, curiosidad, deseo, coqueteo, nervios, asombro, excitación , interés. Laura acepta llevarme sin objeción alguna.

Me subo en su carro, y de inmediato la abordo para retomar nuestra charla “¿entonces cuál fue la solución para que Cami y tú se casaran?…

Mientras avanzamos en la vía, noté cómo su expresión facial cambió completamente, su voz se entrecortó un poco, sacudió su pelo y dejó salir una sonrisa extremadamente coqueta como queriendo decir “ya que hijueputas, hagámosle”, me miró y me preguntó: ¿TÚ QUE TAN OPEN MIND ERES?


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