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Relatos y Experiencias

La historia que les voy a contar es de algo que no debió ser, porque primero es infidelidad para con mi esposa lo cual me hace sentir mal, segundo por la persona con quien le fuí infiel.

Pasa que ahora con todo este rollo del aislamiento, la madre de mi esposa se vino a vivir con nosotros al apartamento. Yo la verdad no estuve de acuerdo porque mi suegra y yo no nos la hemos llevado muy bien; sin embargo ante la insistencia de mi esposa accedí. Afortunadamente todo había sido muy normal, cada uno en lo suyo tratando de llevar las cosas de la mejor manera.

El domingo pasado dia de la madre, en compañía de mi esposa hicimos una deliciosa cena, luego de la cena nos tomamos unas copas; de hecho no fueron solo unas cuantas, fueron muchas; al punto que ya mi esposa estaba caida de la rasca como decimos coloquialmente acá en antioquia.

Entonces nos quedamos mi suegra y yo tomando, hablamos de muchas cosas de nuestras vidas de solteros, de las fiestas, de los novios y novias, de los parches de la U, y no recuerdo cómo pero tambièn llegamos al tema del sexo… Ella me preguntó acerca de como estaba con mi esposa en ese sentido, esa pregunta me pareció rara pero le atribuí eso a los tragos; igual yo le contesté… Le dije que con mi esposa todo bien, como tratando de cortar el tema ahí y no entrar en muchos detalles… Luego ella me dijo que sabía que su hija era bastante recatada; me preguntó si era igual de recatada en el sexo, si me complacía en todo... A lo que yo inexplicablemente terminé contándole algo de nuestra intimidad… Le dije que mi esposa y yo no tenemos sexo oral porque a ella no le gusta, y como no me puede complacer entonces tampoco me permite que yo se lo haga, lo cual me generaba una frustración doble porque yo disfruto más haciéndolo que recibiéndolo. Ella me comentó su hija no había heredado eso de ella, que en ese aspecto eran polos opuestos, que a ella le gustaba hacer y que le hicieran de todo.

Mi suegra es una mujer ya madura, creo que tiene como 55-58 años, sin embargo se nota que tuvo muy buen cuerpo de joven porque aun a pesar de su edad todavía conserva unos muy buenos rasgos... Me contó que desde que murió su esposo no había vuelto a hacerlo con nadie, y que le hace mucha falta porque tenían una vida sexual demasiado activa. Yo le decía que la comprendía, porque cuando una persona es muy activa para así de repente es algo muy complicado; además porque en una proporción mucho menor yo también estaba en una situación similar, que aunque no era tan difícil como la de ella si me siento incompleto sin poder tener sexo oral.

Hasta ese momento todo se limitaba a contar esas cosas que no nos dejan ser totalmente felices, yo la veía con lástima por todo lo que me había contado. Hasta que terminó haciéndome una propuesta que me dejó paralizado por un rato… Me dijo que tratáramos de llenar esos vacíos mutuamente; yo por un rato me quedé perplejo, y quise hacerme el que no había entendido, a lo que ella me dijo que no la hiciera ser más directa porque ya con dificultad se había atrevido a hacerme la propuesta. Yo asentí y finalmente accedí, en ese momento nos dimos un beso profundo y apasionado lo que terminó de encenderme, luego de un rato de estar besándonos y acariciándonos por encima de la ropa terminamos metidos en el baño social, allí me hizo un sexo oral que no se si sería todo el tiempo que llevaba sin saber lo que eso era, pero sentí como si fuera el mejor sexo oral del mundo; cuando estaba a punto de venirme le avisé y se lo saqué de la boca para echarlo afuera; sin embargo ella me dijo que lo quería recibir en su boca y se la volvió a meter, en ese momento me excité mucho más y comencé a eyacular. Yo le advertí que tuviera cuidado de no ahogarse porque me botaba por muchas cantidades; efectivamente así fué, me vine a montones sentí ese polvo bien largo, mi leche no paraba de salir, boté como 10 chorros y todos los recibió y los saboreó con tantas ganas que me dejó impresionado.

Luego le dije que me dejara hacerle sexo oral, tenía algo de prevención porque después de todo lo que me había contado de llevar tanto tiempo sin hacerlo pensé que depronto no iba a tener su vagina depilada y a decir verdad no me gustan las vaginas sin depilar; pero oh sorpresa la que me llevo cuando bajo a su punto V y encuentro esa vagina bien depilada; uff eso me puso mucho más excitado, comencé a hacerle un sexo oral como si fuera un hombre que después de muchos días sin comer se encuentra con un manjar; degustaba su chocha con muchas ganas, la lamía por todos lados, ella también estaba muy excitada, por los lados brotaban fluidos de su propio sexo, lo que me encantaba y se los lamía con mucho gusto, sabía delicioso… Pude notar que se vino varias veces porque cada que se venía apretaba el abdomen por un rato y a la vez aumentaba el fluido que salía de su vagina.

Bueno y eso fué todo lo que ocurrió esa noche, no nos atrevimos a seguir por temor que mi esposa despertara, a la mañana siguiente (Osea ayer) casi que no soy capaz de dirigirme a ella, a pesar que disfruté muchísimo la verdad es que siento remordimiento por lo que hicimos, es algo que no debió ser pero bueno, es un efecto colateral de la cuarentena. La verdad no se como seguir afrontando esta situación porque no quiero poner en riesgo mi matrimonio pero mis deseos a veces me nublan la razón… Vamos a ver como siguen las cosas.

Muchas gracias por permitirme publicar este relato, la verdad me sirvió como terapia de desahogo, espero que quienes lo lean se hayan entretenido un ratico.


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