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Relatos y Experiencias

Llegué a mi habitación, cerré la puerta, y me tire en la cama boca abajo, mi mano derecha casi instintivamente se dirigió inmediatamente a mi vulva, continuaba saliendo esa humedad que brotaba desde el interior de mi ser… puse mi dedo índice y medio justo en la punta de mi clítoris, lo deje presionado por un instante, sintiendo el golpe que daba a cada latido, cada vez más fuerte, hasta que no soporte más y comencé a frotar dando circunferencias sobre él, mis pequeños labios vaginales comenzaron a pedir también atención, así que compartí las caricias entre ambas zonas. 

La lubricación generada hizo que mi pequeña tanga estuviera mojada en su totalidad. Cerraba los ojos y en mi mente veía aquella imagen con mi tía en la posición en cuatro gozando aquella tremenda VERGA que entraba y salía de la cavidad vaginal, como mi tío le metía la lengua perforando el agujero, lamiendo aquel clítoris que se veía expuesto, rosado y duro, así mismo sus dedos que perforaban en un entrar y sacar desde aquella conchita, y ella pidiendo más y más duro. Con mi mano izquierda comencé a frotar unos de mis pechos piñizcando mi botón mamario. Me amasaba la carnosidad de la redondez de mi pequeña teta, era placentero sentirme poseída, mi imaginación comenzó a crear secuencia en que era yo la puta que mamaba aquella VERGA de mi tío, mientras era mi tía la fisgona que observaba desde detrás de la puerta, era yo quien recibía los chorros de semen en mi boca y cara, fue en ese instante que note mis dedos introducidos hasta mi matriz y no eras solo dos sino cuatro que exploraban mi joven cavidad. Como era posible que mi vagina recibiera casi la totalidad de mi mano, comencé a acelerar las penetraciones, metiendo mis dedos más al fondo tocando la pared final de mi conducto… ya no aguante más, y solté un pequeño gritito de gozo al llegarme el orgasmo, como la vez anterior hubiera querido gritar y aullar de gozo, fue en ese momento que al sacar mis dedos mi vagina comenzó a brotar cantidad de chorros de la misma manera que cuando orino, pero no era pis, sino fluidos contenidos llamados por mi orgasmo. 

Al concluir y volver a recobrar el aliento me di cuenta que tenía todo el cobertor de la cama empapado de mis jugos que salieron expulsados, que no fue contenido por mi ropa interior. Tuve que sacar la ropa de cama húmeda y llevarla de inmediato a la sala de la lavadora automática… después de 30 minutos esperando que terminara el proceso me dirigí nuevamente a mi habitación, en el pasillo me topé con mi tía que llevaba un pequeño short y una polera que hacia traslucir sus pezones… media sorprendida al verme me dice, “Pense que estabas en la playa con Yasna” no sabía que estabas acá… y que le paso a la ropa de cama? Me pregunto, nada tía solo que voltee una bebida que tenía y moje todo, así que estoy lavando y secando…. Me dio una mirada picara, como señalando que no era lo que había sucedido…

Las sesiones de sexo en la tarde eran frecuente, cada vez que Yasna se iba después de almuerzo a la playa, ellos se encerraban en su dormitorio a darse sexo lujurioso. Yo en algunas oportunidades acompañe a mi prima a pasar la tarde a la playa, asi que mis tíos quedaban solos en casa, otras permanecía en casa a esperar la respuesta de la Universidad, de la semana siguiente 2 días me quede encerrada en mi dormitorio “durmiendo siesta” y esos dos días se repitieron las incursiones sexuales de mis tíos. Un jueves (segundo día que me quedaba en casa esa semana) fue de lo más escandaloso, los gemidos y gritos de mi tía eran muy fuertes, “dame duro, párteme el culo, así amor, soy tu puta, cógeme cabrón, perfórame el culo, eran algunos de los epítetos que escuchaba desde mi habitación. Y ese dia como los anteriores me paré en el pasillo a escuchar, no podía observarlos porque la puerta en esta ocasión estaba completamente abierta, ni siquiera se tomaron la molestia de cerrar. Se podía escuchar los golpes de los testículos de mi tío en los muslos de mi tía. Solo me quedaba cerrar los ojos y someterme a mi imaginación, hasta cuando él le indicaba que ya se venía y ella le indicaba que le llenara la boca, “toma mi leche putita, mira cómo te chorrea” eran las palabras de cierre a su actividad sexual tardera.

El fin de semana que continuó, mis tíos me invitaron a una cabaña de playa que tienen en un balneario fuera de la cuidad, junto con mi prima, es una playa bien exclusiva, y de hermosas construcciones, más que cabaña era una casa de verano, que al llegar me fije que tenía piscina, sillas para broncearse, bar, quincho, parrilla, etc, muy cómoda para incluso quedar a vivir ahí. Como no pensaba quedarme por mucho tiempo no lleve ropa de baño, así que mi prima me facilito un conjunto de bikini. Tuve que rasurarme bien mi coñito, puesto no lo llevaba del todo depilado, y con esa ropa de baño tan pequeña uffs no quería dar que hablar. Yasna en cambio muy liberal también se puso un bañador más pequeño un colalles que literalmente se le metía entre sus nalgas, dejándolas expuesta casi en su totalidad, en la parte que cubre la vagina de igual manera, apenas una telita que cubría un poco más arriba de su pubis, y un sostén bien pequeño que solo tapaba los pezones. Mi tía también salió con un bañador hermoso pero de una pieza con un escote bien pronunciado que apenas sostenían sus tetas y bien rebajado hacia sus caderas, que le hacían lucir el hermoso culo que poseía. Fue mayo mi sorpresa cuando vi a mi tío, como mencione de buen físico, llevaba un short tipo zunga, muy pequeño y ajustado color turquesa, que permitía ver aquel tronco que era gozado por mi tía, un paquete extraordinario, yo imaginaba toda esa masa que se encontraba en calidad de reposo, como seria en erección total, me hice la que no lo notaba, pero cada vez que podía miraba la entrepiernas de mi tío, a lo que no tuve más remedio que irme a dar un chapuzón al mar.

Estando con Yasna ya en el agua, y despejando mi cabeza de todo lo vivido hasta el momento, me hundía en el agua y salía a flote, ahí jugueteando en pasar por debajo de las piernas de mi prima y vice versa. Fue en ese instante que volví a sumergirme para ir en dirección a mi prima cuando me tope de frente con la cintura de mi tio, medida en el agua, mayor fue mi sorpresa cuando le vi el PENE fuera del short… a pesar de ver borroso, era un verdadero trozo de carne que le colgaba, no vi ningún pelo alrededor, asi que también lo llevaba depilado… tan asustada que Salí del agua casi ahogándome y tosiendo… “Que tal chicas esta rica el agua”… nos hacia la pregunta, a lo que Yasna respondió, si papá esta deliciosa muy tibia, riquísima… preguntándome posteriormente a mi “que tal está el agua Evelyn” respondiendo aun con garraspera al tragar agua.. y nerviosa de haber observado aquel aparato que me tenía encantada…. Lo más bien tío, y comencé a salir… Te vas me preguntó Yasna… “si me gusta un momento que después me da frio, me voy a la casa a sacarme ducharme”… indique, y me fui hasta donde estaba mi tía tomando sol, tome mi toalla y me dirigí a la casa. No se si hice bien o no en tomar esa decisión.

Después de ducharme sin inconvenientes me dirigí al dormitorio que me asignaron, me cambie ropa y volví al baño a orinar y a lavarme los dientes. Dejé la puerta entreabierta, pensé que en ese instante todos permanecían en la playa, yo 

Solo llevaba bragas y una camiseta, pero sin sujetador. Estaba cepillándome los dientes cuando entró mi tío tan solo con una toalla puesta encima tapando su cintura hacia abajo quedando de pie detrás de mí…

Me quedé sin habla, sin saber qué decir porque no sabía a qué venía aquella actitud. Pensé que iba a ducharse. Me apuré en enjuagarme la boca y ya me disponía a salir, pero él se ubicó en medio de la puerta y me preguntó de frentón…  si me gustaba verlos follar. 

Desde luego no me esperaba un comentario como aquel. El mundo se me vino abajo. No sabía qué decir, ni que pensar, ni mucho menos, como actuar, ni tampoco qué reacción se esperaba de mí. Realmente estaba como estatua de yeso… Inmóvil, verdaderamente avergonzada…

—“Te he visto como nos espías y como lo disfrutas, y no me molesta en absoluto. Es más, cada vez que lo hacemos pienso que eres tú la que estás conmigo”. Me menciono a continuación

La sangre me subió a la cara, me puse roja como un tomate y me quedé sin habla, aunque no sin vista. A pesar de bajar la mirada me fijé en la forma en que su herramienta se dibujaba a través de la toalla. Sin duda me deseaba, sin embargo, para mí todo era demasiado confuso. Hasta ese momento había sido como un juego, un juego morboso, pero un juego del que solamente yo participaba y que en mi imaginación lo disfrutaba y lo deseaba. No pensaba en que iba a compartirlo, pero nada más lejos de la realidad. Por un instante en cosa de segundos paso toda la película que mi mente podía imaginar hasta el momento, cada vez que los escuchaba y deseaba ser yo la que emitiera esos gemidos y gritos… 

Aquel hombre era un seductor nato. Parecía llevarse muy bien con mi tía. La trataba como a una reina y le daba todo el placer que una mujer pudiese desear, pero no sé, ni he sabido nunca, hasta qué punto mi tío le fue fiel a su esposa. Pero en realidad eso me importaba poco, pues yo estaba de pasada por ese hogar.

—“Me encanta que te des placer mientras nos miras. Me da mucho morbo que lo hagas, ni te imaginas cuánto, sé que te humedeces y deseas que te haga lo que tu tía recibe”— . Eres preciosa.

El bulto que realzaba la toalla se hinchó progresivamente hasta que la prenda cayó al suelo mostrando un miembro casi en completa erección que apuntaba hacia mí de forma amenazante. Mi vista no podía apartarse del falo más grande que había visto hasta el momento, un monumento en el grosor y la extensión, con esas venas azules que recorrían bajo la piel. Él se aproximó a mí y me besó mientras me rozaba con su miembro la barriga y mis partes íntimas protegidas solo por la tela de mi calzoncito. 

Yo me quedé paralizada, pero fue el beso más erótico que me habían dado nunca. Descargas eléctricas se apoderaron de mi vientre y de mi vulva. Los labios vaginales se me abrieron como si alguien hubiese accionado un mecanismo de apertura. Los flujos empezaron a emanar de la raja mojando mis bragas. A partir de aquel momento ya no fui dueña de mí, ni de mis actos. Sus manos acariciaron mis pechos. Las sentía grandes, rudas y expertas que eran capaz de recorrerme completamente hasta el final de mi espalda y glúteos. Mientras me besaba esas manos paseaban por toda mi anatomía. Me apretaba hacia él intentando que notara su dureza. Acariciaba mis nalgas con delicadeza dándome suaves apretoncitos. Una de sus manos se deslizó por dentro de mis bragas queriendo sentir la carne más de cerca, después la desplazó por mi abertura comprobando su humedad. Aquellas caricias me estaban excitando de una forma sublime. Con voluntad propia, mi mano se apoderó de su PENE. Era como una palanca que abría un pozo de un placer prohibido. Las caricias se hacían más intensas, los besos más apasionados. Sus dedos tocaban mi clítoris abrían mis labios y se introducían dentro de mí, recorriendo mi túnel hasta casi llegar al fondo de mi pared vaginal, arrancándome oleadas de placer y a la vez mi mano masturbaba su PENE torpemente.

Sin dejar de besarnos ni de acariciar nuestros sexos fuimos avanzando hasta mi habitación como si fuésemos dos autómatas. Una vez allí me tumbó en la cama y se echó encima sin dejar de besarme en ningún momento. Sólo lo hizo para ir bajar por mis pechos, su lengua experta recorrió cada uno de mis pezones y yo sintiendo como se fueron endureciendo cada vez que esa lengua áspera lo frotaba y su boca lo succionaba. Apretaba con delicadeza mis senos, que a pesar de ser pequeños copaban algo de volumen en su mano, que los acariciaba con delicadeza. Continúo recorriendo mi barriga trazando círculos con su lengua en mi ombligo para descender después a oler mi sexo y lamer mi raja. Instintivamente eleve mis piernas casi tocando la rodilla en mi cara, a lo que ayudo sosteniendo con sus manos mis piernas desde los muslos, con su cara incrustada en mi depilado sexo. Aquella lengua de fuego me estaba matando de placer. Nunca había sentido tanto, no sé si por su experiencia o por el morbo que despertaba en mí, pero el caso es que no podía dejar de gemir. Sentía la penetración en mi cavidad, mi clítoris envuelto en su lengua, incluso por un momento prolongado sentí como quería romper la puerta de mi culo, sintiendo lamida tras lamidas, la humedad de mi vagina era incontenible, y venían olas y olas de líquido brotando desde mi interior que él iba recibiendo en su boca. Todas las terminaciones nerviosas de mi cuerpo se activaron cuando el orgasmo se apoderó de mí. Fuerte como un shock eléctrico que comenzó en el interior de mi matriz y subió por mi cuerpo hasta mi cara. Ahora pude desahogar los gemidos de gozo que me había estado guardando en cada sesión de sexo de la que era testigo.

Me quedé inerte boca arriba en la cama. Mi cabeza estaba en blanco, pero mi tío me sacó de un momento a otro de mi abstracción colocándose encima de mí, al tiempo que me daba besos diciéndome lo preciosa que era y lo que me deseaba. Sentí como su miembro era frotado contra mi clítoris y mis labios, que aún se encontraban en un estado de sensibilidad total, sentía como un fierro caliente me ponían en la entrada de mi vagina fue cuando comenzó a adentrarse en mi interior lentamente. Entraba apretado, sentía la totalidad del volumen de carne externa que iba copando mi espacio, mi lubricación permitía el acceso aceptablemente, de modo que mis labios vaginales abrazaron su VERGA que se abría paso horadándome hasta que penetró por completo, provocándome sensaciones indescriptibles. Sentía como el fondo de mi canal era golpeado a cada embiste que el hacía al mover sus caderas. Después inició esos movimientos pistoneando dentro de mí, de ir y venir de sacar y meter. Mientras tanto, no paraba de besarme el cuello y el lóbulo de la oreja. Esto me provocaba más placer, si eso podía ser posible. Quería gritar. Necesitaba gritar de placer y liberar toda la euforia y el ardor que bullía dentro de mí. Mi tío me tapaba la boca porque se me escapaban los sollozos y gemidos. Él era consciente de que la situación era de riesgo extremo, yo no lo era tanto. Sea como fuere, en cualquier momento podía subir alguien desde la playa, por tanto, aceleró el ritmo intentando consumar la cópula. Yo estaba completamente abierta a él sintiendo sus embestidas y, un poco con vergüenza, mis manos agarraron sus nalgas acariciándolas y apretándolas hacia mí, alentándole para que no detuviese el ritmo de los embates. Estaba disfrutando de aquel momento desconocido pero maravilloso cuando me dijo que estaba a punto.

Yo no quería que se corriese dentro de mí, pero en ese momento tampoco deseaba que parara, me daba un poco igual. No era capaz de pensar con claridad, y teniendo en cuenta que él era un hombre experimentado y sensato, sabría lo que tenía que hacer. Mi orgasmo fue tan intenso que un grito se escapó de mi garganta. Los siguientes fueron amortiguados por su mano en mi boca.

Cuando remitieron mis gemidos, continuó embistiéndome, después sacó su VERGA de dentro y eyaculó en mi barriga, lanzando chorros blanquizcos que alcanzaron mis tetas y mi cuello, incluso algo en mi boca. Me quedé tendida en la cama llena de semen caliente. Él se incorporó, me dio un beso y fue a vestirse. Me dijo que le había dicho a mi tía que iria de compras para celebrar a la noche…. No pude incorporarme por varios minutos, mis piernas no respondían a lo que mi mente mandaba… así que quede reposando un largo instante desnuda en mi cama con su esencia bañando mi cuerpo, permanecí unos minutos restregando la sustancia pringosa sobre mi pecho, incluso metí un dedo en mi boca para saborearlo y no me resultó desagradable su sabor. Cuando me repuse me duché… a trate de que todo volviese a la normalidad.

Continuará…


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