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Relatos y Experiencias

Para mi familia soy un ángel caído del cielo, una mujer que no se come una verga hace mucho tiempo o jamás se toca la cuca, pero no es así, soy una puta con capa de ángel. Todo comenzó en una reunión familiar donde un tío estaba bastante bueno y nunca lo había mirado con otros ojos, pero era todo lo que me gusta maduro y con un bulto bien grande, nos sentamos hablar de cómo iba el trabajo y sus negocios, me puso una mano en la pierna y me quede paralizada. Me dijo que cuando lo acompañaba a la finca para que nos tomáramos algo y jugáramos cartas, ante la insistencia le dije que después de la cena que quería preparar la abuela podíamos ir.

Nos dejamos de hablar hasta que llego el día de la cena, era un sábado sin emociones, cenamos, algunos se fueron temprano, otros se pusieron a tomar y a escuchar boleros, mi tío me miraba mucho y me buscaba siempre el lado, yo estaba muy ganosa, pero me encanta hacerme desear.

Fui a la cocina por hielo y mientras pensaba en la verga de mi tío, este me sorprendió por la espalda, del brinco me dijo tranquila muñeca que soy yo, no te asustes, se me rego un poco de agua en el pantalón así que me tomo de la cintura y me sentó en el mesón para limpiarme, pensé que sería algo sutil pero no fue así, en ese momento todo se volvía más interesante.

Comenzó a limpiarme despacio y me decía que estaba muy linda, que siempre se había querido comer a una mujer más joven y delgada, le dije que le podía presentar a una de mis amigas a lo que tomándome del pelo me dijo: no muñeca yo te quiero a vos, tratando de soltarme le dije que eso no estaba bien y más porque alguien nos podía ver.

Me bajé y me puso contra la pared para darme un beso de esos que se sienten en la cuca, con ese beso baje todas mis armas y nos fuimos para el cuarto del servicio, me volvió a besar y me tocaba todo el cuerpo, me decía muñeca quiero volverte mía y comerte siempre, me pones a mil. Le fui quitando el pantalón para que dejara salir esa delicia venosa que tanto se le marcaba en el pantalón y tenía una verga que podía romper mi cuca.

Me arrodille y lo comencé a mamar, me tomo del pelo para hacerme tragar esa delicia hasta hacer que me salieran lágrimas, después y al estar en el cuarto del servicio lleno de desorden encontramos una silla, me bajo el pantalón y comenzó a tocarme por encima del panty mientras le decía al odio que me diera verga y me tapaba la boca, después de moverme mucho me metió sus dedos, me sostuve contra la pared en cuatro y me clavo, lo hacía lento y luego duro sentía un placer enorme, me movía en círculos y el me daba palmadas diciendo eres toda una experta muñeca.

Continuamos en cuatro por un rato hasta que se sentó en la silla y me senté en esa delicia, mientras cabalgaba, el me tocaba los senos y me decía muévete más no pares, si paras te castigo, después le di la espalda y él me comenzó a masturbar, mientras me movía y me ahogaba en mis orgasmos para no levantar sospechas, me pregunto que como me venía más fácil y le dije que en cuatro así que me puso contra la pared y dejo de sonar la música él se quedó quieto y yo me movía muy arrecha, cuando todo volvió a la normalidad me comenzó a penetrar con tanta fuerza que le decía dame más papi, dame más verga, soy toda tuya, soy tu sobrina más puta, cuando tuve dos orgasmos seguidos me arrodille para tomarme su lechita como niña buena… se la mame un rato hasta que me metió su verga en la boca y sentía como salía ese elixir le deje la verga como una tacita de plata limpia y lista para otra faena.

Volvimos a la reunión familiar como si nada hubiera pasado, después de eso nos seguimos frecuentando por un tiempo, en su oficina para clavarme en el escritorio y en su apartamento para gozar de placer a los gritos.


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