¿Dudas sobre tu compra?
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Relatos y Experiencias

Estaba nervioso, iba camino a su casa y volvería a verla a solas después de un buen tiempo, todas las palabras escritas en esos interminables chats habían despertado en mi una increíble lujuria hacia ella, parecía increíble que se estuviera materializando esta oportunidad que ambos habíamos esperado con paciencia y en silencio por tanto tiempo, parecía que era una coincidencia que tuviéramos que quedarnos esa noche a solas en su casa, pero era algo que habíamos esperado por meses con calma a que sucediera, para no despertar sospechas, para que pareciera solo algo de rutina.

Al fin llegue a la puerta de la casa y ella que estaba atenta a mi llegada abrió sin demora, la escena parecía normal e inocente, pero ambos estamos nerviosos por lo que podría pasar, muchas veces lo habíamos escrito en el chat, pero vivirlo en carne propia hacia poner los bellos de punta. Ella tenía puesta su pijama, más temprano de lo normal, pues apenas si eran las 7 de la noche de un viernes, a cualquier otro le hubiese parecido que estaba lista para irse a dormir temprano, pero yo sabía que había otra intención, ella quería que yo pudiera notar sus delicadas piernas y ver sobre su pantaloneta, cómo se formaban sus lindas nalgas, adornadas con unos cacheteros de encaje que se podían notar sutilmente.

Nos saludamos de forma normal, entre con mis maletas y no perdía mi oportunidad para observarla de forma casual mientras iba y venía por la casa, yo no podía negar que su cola me enloquecía y ella lo sabía, pero actuaba de forma natural, como quien trata de hacer sentir cómodo a un invitado que acaba de llegar a casa, organizando cosas aquí y allá, agachándose un poco mientras me daba la espalda, haciendo de cuenta que yo no iba a clavar mi mirada en su cola, aunque ambos sabíamos muy bien que esa era su intención.

Charlamos un poco sentados en el comedor, hablamos de mi viaje y sus estudios, cosas de la familia y todo eso muy normal, entonces en un cambio de planes y cómo quien no tiene afán de cumplir con su misión rápido, le dije que tenía hambre, que si quería acompañarme a comer algo, ella manifestó un poco de pereza por tener que cambiarse para salir de casa, pero finalmente accedió y me pidió que la esperara mientras buscaba algo que ponerse. Se puso de pie y se dirigió a su habitación en el segundo piso de la casa, yo me que un momento sentado en la sala y noté que no había escuchado la puerta de la habitación cerrarse, y a pesar de que estaba en otro piso, seguía hablándome mientras buscaba que ponerse.

Decidí que iba a subir al segundo piso con la excusa de entrar al baño y seguir hablando con ella, hice notar que subía las escaleras mientras le hablaba y ella como quien no sabía nada estaba parada justo frente a la puerta de su habitación, subiéndose los pantalones de espaldas a la entrada, lo que me permitió ver su hermoso culo y sus cacheteros de encaje que ahora sabía por cuenta propia que eran negros, yo me quede parado un par de segundos observándola como trataba de subirse el pantalón mientras me hablaba y no podia contener las ganas de entrar a la habitación, pero quería hacer más interesantes las cosas y seguí hasta el baño, era obvio que ella sabía que yo la estaba viendo, pero siguió actuando y hablando de forma normal, eso hacía más entretenido el juego.

Salimos a comer pizza, pues era lo más rápido que encontraríamos por el barrio, manteníamos una conversación normal, y después de terminada la cena le pregunté si le gustaría tomarse una cerveza, a lo que ella accedió y nos metimos en un bar, pedimos un par de cervezas y continuábamos con nuestra conversación sin tocar ninguna tema en específico, luego de unas tres cervezas, decidimos que era momento de irnos a la casa, entonces le pregunté si quería que lleváramos algún trago para tomar en casa, ella asintió con la cabeza y entonces le sugerí que compráramos media de ron, ella torció su cabeza e hizo un gesto de no entender por qué el ron y no aguardiente, que hubiera sido lo más normal, yo lo pedí y salimos del bar.

Cuando entramos a su casa me pregunto que por qué había comprado ron y no aguardiente, me reí un poco y le dije que el ron era muy conocido por ser un “abre piernas” ella se rió también mientras me golpeaba el brazo por ese comentario tan “abusivo”.

Ambos subimos a su habitación y nos sentamos en la cama mientras seguíamos hablando, me apresuré a servir las primeras copas de trago, ella se lo tomó e hizo un gesto mientras lo pasaba, entonces me dijo que le daba frío quedarse sentada en la cama y que con todo respeto se iba a alistar para meterse bajo sus cobijas, yo respondí que no tenía ningún problema con eso, así que sin más, empezó a quitarse la chaqueta y desabotonarse el Jean mientras seguíamos conversando, yo sentado en la cama solo la miraba y hacía de cuenta que nada sucedía. Entonces se paró frente a mi con la blusa desabotonada dejando ver su abdomen y parte de sus senos que estaban firmes en su sostén, así como la parte delantera de su cacheteros con su sexy encaje, pues ya tenía abajo también abajo la cremallera del Jean, yo la mire de arriba a abajo y me mordí un poco los labios sin articular palabra, ella se sonrió y me dijo “atrevido por que me mira así” mientras se dio la vuelta y fue a buscar su pijama.

Yo solo la seguía con la mirada, impactado de ver lo sexy y perfecto de su cuerpo, anonadado por poder apreciar esas curvas que dibujaba al caminar por la habitación de un lado a otro y que ahora por fin podía observar con menos ropa que nunca. Ella se deslizó hasta un rincón de la habitación y como si estuviera sola, dándome la espalda se bajo el Jean y me mostró nuevamente su hermosa cola, coronada por esos cacheteros negros en encaje que cada vez me volvían más loco, se agacho a recoger su pantaloneta de la pijama mientras levantaba de forma descarada su cola frente a mis ojos, se puso la pantaloneta y luego dejo caer su blusa al suelo al tiempo que desabrochaba su sostén, el cual también terminó en el suelo, yo contemplaba su espalda e imaginaba sus senos con mucho deseo. Finalmente, se puso la blusa de la pijama, se dio la vuelta como si nada y camino hacia la cama mientras sus senos libres rebotaban ligeramente bajo la blusa y podía notar sus pezones erectos bajo ella.

Sin más, y luego de este sensual desfile frente a mi, se metió bajo las cobijas y me pregunto que por qué me había quedado tan callado mientras me lanzaba una mirada pícara, yo, que sabía jugar muy bien ese juego, le dije que me había quedado pensando en que el color negro de su ropa interior le lucia muy bien, pero que mi opinión personal seguía siendo que el rojo se le vería mejor, ella se sonrojó un poco y sonriendo me pregunto el por qué tan seguro de mis palabras, entonces le dije que podríamos hacer una prueba, ella me miro sin entender bien que pretendía, mientras me levantaba de la cama y salía de la habitación en busca de mi maleta, baje las escaleras y saqué dos paquetes que traía en ella, subí rápidamente y le entregue el primer paquete, ella no estaba segura de que era, entonces le dije “ábrelo y te lo pruebas” mientras ella inspeccionaba con curiosidad la bolsa, deje el otro paquete en el suelo, pues aún no era momento de abrirlo.

Cuando por fin pudo ver lo que contenía el paquete, sus ojos se pusieron brillantes y su carita más roja que nunca, no podía creer que yo en verdad me hubiera atrevido a comprarle un conjunto de ropa interior roja que incluida además del brazier y los cacheteros, un liguero y medias veladas rojas, levantó la mirada y mientras sostenía todo en la mano me dijo “estas loco” y yo le respond: “bueno es solo para salir de la duda, colócatelo y vemos cuál te queda mejor” de inmediato se levanto de la cama y se fue caminando deprisa al baño mientras me decía que la esperara.

Yo me quede un par de minutos sentado en la cama, con más ansias que nunca, entonces la escuché decir desde el baño que le encantaba, pero que tenía mucha pena se salir así, le dije que no se preocupara, que solo era para ver y se lo podría quitar, entonces ella se decidió a salir y caminar lentamente hacia la habitación, pero entro envuelta en la toalla de baño, y me pregunto si estaba listo para verla, a lo que respondí que estaba más listo que nunca, me miro fijamente y dejo caer la toalla al suelo de un solo golpe.

Yo me quede petrificado, por más que había deseado verla usando ese conjunto, no habría podido imaginar lo sexy que se veía usándolo, las palabras ya no me fluían y me dediqué solo a observar, bajo mi pantalón, mi pene quería saltar y ya era obvio que estaba muy húmedo, podía sentir como salían líquidos seminales de mi glande que empezaban a humedecer mi ropa interior.

Entonces ella me mira y me dice que si no voy a decirle nada, a lo que respondo que se veía hermosa, pero que faltaba acomodar un poco el liguero, mientras le hacía un gesto con mis manos extendidas para que se acercara a mi y me permitiera acomodarlo, entonces sin mayor reparo se acercó a mi y yo con mucha calma, empecé a recorrer con mis dedos los bordes de su liguero y sus tangas mientras los “acomodaba” y aprovechaba para sentir su piel, acaricié un poco su cola y su vulva en mi delicado trabajo de perfeccionarla, ella se estremeció un poco y luego me puse de pie e inspeccione sus senos, los cuales tomé con mis manos y acomodé para que lucieran aún más perfectos, entonces le dije “ahora si, estas perfecta” me aparte un poco y le pedí que se dejara tomar una foto, ella se asustó un poco y le dije que seria solamente para que la viera ella y luego la borraríamos, así que accedió y le hice un par de tomas desde diferentes ángulos, ella simplemente posaba para mi.

Terminada la sesión de fotos, serví otros dos tragos y cada uno se los tomó rápido, ella se acostó en la cama y se cubrió con las cobijas, entonces me pregunto si enserio le iba a explicar cómo debía masturbarse para sentir placer, a lo que le dije que obviamente estaría encantado de hacerlo, así que me acosté a su lado y le dije “déjame ver cómo lo haces tú” ella lo pensó un momento y sin dar más vueltas al asunto decidió quitarse la ropa interior, yo trataba de observar así que retire las cobijas y ella protestó por el frío, le dije que no se preocupara pues pronto iba a estar más que calientita.

Entonces pude ver por primera vez su vagina, perfectamente depilada, delicada, rosadita y húmeda, ella empezó a tocarse como mejor podía y yo observaba de cerca. Solo espere un par de segundos antes de decirle que me dejara intentar algo que estaba seguro le iba a gustar, ella retiro su mano y abrió sus piernas para mi, así que me acerqué con cuidado y con mi mano izquierda abrí delicadamente sus labios vaginales, usando los dedos índice y pulgar, dejando al descubierto su hermoso clitoris, y como quien no puede resistir más la tentación, pegue mi boca a el, en un beso muy sensual y apasionado, donde lo chupaba lentamente y lo lamía constantemente con mi lengua, ella solo se retorcía de placer y empezaba a gemir levemente mientras se agarraba de las sábanas y las almohadas, entonces decidí que era hora de subir el nivel un poco, así que con mi mano derecha que hasta ese momento estaba dedicada a acariciar sus senos, empecé a buscar su vagina e introduje mi dedo anular lentamente, ella no podía con el placer que estaba recibiendo y su vagina ya estaba completamente húmeda con sus líquidos, me apresuré a bajar mi lengua y saborear su exquisito sabor, era inigualable, entonces me puse más frenético a besar y lamer su clitoris mientras le metía otro dedo más en su vagina y empezaba a hacer un movimiento como queriendo rascar sus paredes vaginales, justo bajo su clitoris muy cerca al punto G, ella se retorcía en la cama y gemía de forma vehemente, pidiéndome que parara, pero yo tenía que terminar con lo que había empezado y solo aumenté mi ritmo hasta que ella empezó a temblar y a contraer sus piernas de forma involuntaria, en ese momento entendí que había llegado a su orgasmo y me afané a meter mi lengua en su vagina para saborear todos sus fluidos que eran un manjar para mi, mientras la agarraba fuerte de su cintura para evitar que escapara de mi y atraerla más a mi boca.

Finalmente me levante y la observé aún temblando, moviendo sus piernas de un lado a otro y sin aliento, no necesitaba decirme nada, con sus gestos yo entendía todo... unos segundos después recuperó fuerzas y me agradeció por haberle regalado esa experiencia tan deliciosa, entonces mirándome pícaramente, me dijo que era su turno de practicar y aprender a hacer una buena mamada, yo estaba que saltaba de la emoción, por fin cumpliría otra de mis fantasias, ver sus labios sobre mi verga, así que me coloqué de pie en la cama frente a ella y le dije “lo primero que tienes que hacer para impresionar a un hombre es demostrarle que deseas su verga, así que debes empezar por sacarla tú misma” de inmediato se puso de rodillas y empezó a tratar de soltar mi pantalón, entonces le sugerí que mientras lo hacía, tratara de darme miradas lujuriosas desde esa posición, y muy obediente así lo hizo, admito que el placer que me provocaba al verla en esa posición, mirándome con sus gafas aún puestas, mientras trataba de sacar mi pene era enorme.

Por fin logro sacarlo y tomarlo en sus manos, lo miro detenidamente mientras palpitaba en sus manos y observó su humedad que hace rato era incontenible, entonces volteó a verme y al notar mi cara de placer, se cercó lentamente a él y con su lengua empezó a lamer mi glande sin quitarme la mirada, yo solo observaba y me regocijaba en mi placer, por fin la tenia a mi disposición, dándome placer. Ella siguió lamiendo todo mi pene, desde la punta hasta la base, creo que no espero más instrucciones por qué su instintos y mis gestos le decían que lo estaba haciendo muy bien, así que prosiguió, pasándome su legua por todo mi pene al tiempo que empezó a masturbarme lentamente, era delicioso y yo empezaba a gemir de placer, de un momento a otro lo metió en su boca y empezó a succionar como una maestra, podía ver como casi lograba tragarlo todo, al tiempo que su cabeza subía y bajaba con gran rapidez, yo solo atiene a tomarla de la cabeza con una mano, agarrándola de la moña que tenía en el cabello y guiando sus movimientos que cada vez eran más fuertes y decididos, ella quería que yo llegara al orgasmo lo más pronto posible, y pues en mi contra tenía todo el tiempo que estuve de viaje y todas las ganas represadas por tenerla, así que la tarea no iba a ser muy complicada.

Mientras ella succionada ansiosa mi pene, me incliné una poco sobre ella y logré desabrocharle el brassier, entonces fácilmente pude quitárselo y dejar sus hermosos senos expuestos, me excitaba mucho más ver cómo sus pezones estaban erectos y comencé a acariciarlos lentamente, pero esto la excitaba más y con más velocidad empezó a masturbarme y mamarme la verga, así que sin poder hacer mucho más, le dije que estaba a punto de tener mi orgasmo, por lo cual levantó su mirada y me vio directamente a la cara, al tiempo que seguía masturbándome pero manteniendo su boca abierta y la lengua afuera para recibir todo mi semen, al ver su disposición total para darme placer, no pude contenerme más y en medio de un gemido incontrolable deje venir todo mi semen sobre su cara, sus labios, su lengua y finalmente a petición suya sobre sus senos, donde mis últimos chorros de leche caliente la terminaron de bañar, entonces no pude mantenerme más en pie y caí de rodillas en la cama, exhausto por lo que acaba de suceder, al tiempo que ella lamia el semen de sus labios y con sus gafas aún llenas de semen se volvió a agachar en busca de mi verga, la cual seguía erecta y saltando encalambrada, esta sensación fue irresistible para mi y caí tumbado en la cama, donde ella aprovechó luego de mamarmelo por unos instantes para rozar sus senos llenos de semen con mi pene, lo cual hacía que se deslizara con una facilidad increíble, la sensación para mi era única, solo me dediqué a sentirla mientras ella me consentía, finalmente se recostó junto a mi y ambos estuvimos callados por un par de minutos pensando en lo que había acabado de suceder.

Ella me miro y me agradeció por lo que había acabado de suceder, por haberle hecho sentir tanta pasión y lujuria, en ese momento recordé que aún tenía un paquete que no le había entregado, el que estaba en el piso al lado de la cama, así que me levante mientras le decía que tenía algo para ella, tome el paquete y se lo entregue, ella se sorprendió bastante y se apresuró a abrirlo, sin saber que contenía esta caja tan bien sellada y sin marcas externas que le dieran pistas de su contenido. Cuando por fin pudo abrirlo, se quedó con la boca abierta, era un vibrador rosado de goma, con dos puntas que vibraban de forma independiente, no podía dar crédito a sus ojos, solo verlo le parecía una locura, entonces le dije “pruébalo” y como pudo lo encendió y empezó a ponerlo en su vagina, el ritmo del vibrador era único, y la hacía sacudirse, mientras aprendía cómo usarlo, me pregunto el por que traía dos puntas, yo le expliqué que era para usar la segunda punta como estimulador clitorial o anal depende del gusto de la mujer, en ese momento me miro y me dijo “yo jamás me metería esa cosa por la cola” lo cual me hizo reír bastante y finalmente le dije “si supieras el placer que genera el sexo anal, estoy seguro que lo pedirías cada vez que pudieras”. Ella me miro sorprendida sin entender completamente mis palabras.

Verla masturbarse con el vibrador que le había comprado me gustaba mucho, entonces empecé a sentir como mi verga empezaba nuevamente a ponerse rígida, lo cual me alegraba mucho, pues aún tenía trabajo por delante y tenía que aprovechar la noche, así que me acerque a ella y puse mi pene cerca a sus labios, ella lo agarró con la mano y empezó a mamarlo de nuevo hasta que se puso muy duro, en ese momento sabía que estaba listo para una segunda ronda y la agarre de las piernas y la arrastre rápidamente hacia mi, quedando por fin su deliciosa vagina frente a mi, dispuesta a ser penetrada al tiempo que seguía masturbandose con su nuevo juguete. Así que mirándola fijamente acerque mi pene a su vagina y empecé a frotarlo, su humedad era incontenible y podía sentir como el calor de sus jugos calentaba mi pene, así que lentamente empecé a meterlo mientras ella me miraba extasiada y continuaba poniendo el vibrador sobre su clitoris, queriendo sentir más placer del que iba a poder soportar.

Al fin había conseguido algo que solo en mis sueños había logrado, estaba dentro de ella, la mujer que llevaba meses volviéndome loco y que no dejaba de imaginar una y otra vez, disfrute cada instante mientras la penetraba lentamente con mi verga, que estaba más dura que nunca, y que se abría paso por su aún estrecha, húmeda y caliente vagina, tenía que disfrutar de ese momento con todos mis sentidos, pues llegar hasta aquí me había tomado mucho tiempo, esfuerzo y obstáculos, pero en verdad sentia la gloria de hacerla solamente mía, yo la miraba con incredulidad mientras lo metía y ella solo desbordaba placer en su rostro, entonces la tomé de las caderas y empecé a aumentar mi ritmo, demostrándole todo el deseo que había reprimido por meses, su respiración empezó a cortarse y en un momento ya no pudo sostener más el vibrador en su mano y lo dejó caer sobre la cama, ahora solo podía jalar las sábanas y gemir de placer, esto me estaba volviendo loco, asi que continúe embistiéndola cada vez con más fuerza, mientras sostenía muy fuerte sus caderas para evitar que escapara de mi, luego para darme un pequeño descanso, baje el ritmo de mis embestidas y me acerqué a su cuerpo, con el fin de disfrutar de sus delicados senos, empezando por lamer sus rígidos pezones y metiéndolos en mi boca, como un bebe que por fin puede saciar su hambre, le dedique mucho tiempo a acariciar sus senos y mamarlos, sin dejar nunca de penetrarla suavemente y hacer movimientos circulares con mis caderas, finalmente, sin aire, pare y le pedí que se diera la vuelta, quería tenerla en cuatro, con esas hermosas nalgas que me enloquecían solo para mi, ella no tardo en obedecer y rápidamente se giró, levantó su cola lo más que pudo y recostó su cabeza contra la cama, fue así como quedo completamente entregada a mi, aproveché esa posición para empezar a masturbarla con mis manos, al tiempo que pasaba mi lengua por su vagina, entonces como si fuera instinto, sentí el incontrolable deseo de lamer su hermoso culito, que estaba ahí, dispuesto a ser consentido, cuando pase mi lengua por primera vez, la oí sollozar y preguntarme qué estaba haciendo, entonces sonreí pícaramente y le dije que iba a sentir algo muy rico, ella trataba de mirarme, pero cuando empecé a besarle el culito y a pasarle mi lengua sólo pudo clavar de nuevo su cabeza entre las sábanas, ahora estaba completamente entregada a mi y la podía oír gemir lentamente, muriendo de placer.

Luego de deleitarla con mi lengua, me puse en posición para empezar a penetrarla de nuevo, era obvio que estaba mucho más mojada que antes y pude metérsela toda con cierta facilidad, hasta que mis guevas chocaron contra su vagina, a lo cual reaccionó con un gemido, posteriormente seguí penetrandola rápidamente y ella empezó a enloquecer poco a poco, moviendo sus caderas para mi, por lo cual decidí bajar mi ritmo y permitirle moverse, así fui yo quien empezó a disfrutar de sus movimientos, mientras tanto empecé a pasar mis dedos por su ano, al tiempo que los untaba con un poco de saliva, le acariciaba el culito haciendo círculos y ella lo disfrutaba, de un momento a otro mi dedo simplente se metió, sin mayor esfuerzo y ella me miro mordiéndose los labios mientras me decía que siguiera jugando con mis dedos en su culo, yo muy obediente como siempre, empecé a meter lentamente mi dedo pulgar en su culo al tiempo que lo movía haciendo pequeños círculos, ella lo estaba disfrutando bastante, así que seguí moviéndolo y de un momento a otro me pidió que lo metiera más, entonces me vi obligado a cambiar de dedo, está vez use mi dedo anular, el cual empecé a meter y sorprendentemente rápido se abrió paso casi hasta el fondo, seguí metiéndolo y sacándolo rápidamente, simulando un pene y le pregunté si le gustaba estar así de penetrada, a lo que me respondió con el aliento entre cortado que si, la sensación era tan deliciosa que estuve a punto de venirme, pero mis planes no podían terminar ahí.

Decidí sacarle mi pene y rescostarme en la cama boca arriba, apoyándome un poco en el cabecero de la cama, entonces le dije que se montara sobre si y me empezara a cabalgar, ella obedeció y se puso sobre mi, tomando mi pene con su mano y guiándolo hasta su vagina, donde entró sin problema y ella se sacudió nuevamente de placer, entonces aproveche para untar mis dedos con saliva nuevamente y mientras ella empezaba a cabalgarme busque su culito y volví a jugar metiendo mis dedos, que esta vez entraron con mayor facilidad, y mientras ella se retorcía y gemía de placer le dije “mira que dilatado tienes el culito, fácilmente te entraría un pene” ella me miro fijamente y como si estuviera poseída me respondió “ha si? Y por qué no tratas de meterme el tuyo entonces?” Yo estaba delirando de placer no podía creer que también fuera a tener esa dicha en esa misma noche, así que rápidamente le saque mi pene y tomándola del cuello le dije “pues solo no voy a poder, tendrás que ser tú sola quien se lo meta por el culito” a estas alturas la arrechera ya nos tenia transformados en bestias, y ella sin pensarlo dos veces, tomó mi pene y lo puso en su culo, mientras se empezó a sentar lentamente sobre el, yo podía sentir como empezaba a abrir su estrechez en medio de sus gemidos, ella a paso lento pero seguro estaba tragándose todo mi pene y yo no podía hacer nada, más que disfrutar y sentir como parecía que la iba a partir en dos en ese momento.

Finalmente logró meterse completamente mi pene por su culo, y en ese momento la tomé de las caderas y empecé a moverme, sacándolo lentamente y volviéndolo a meter, ella no podía articular palabra y solo pudo agarrarse de mi cuello al tiempo que chillaba de placer, entonces empecé a embestirla cada vez más rápido y ella se agarraba más fuerte de mi cuello mientras me besaba con fiereza los labios, ambos estábamos muy cerca al orgasmo, así que seguí bombeándola con más fuerza y más velocidad hasta que sentí como sus piernas empezaron a temblar y en ese momento estallé en placer y le llene de semen caliente todo su culo. Ninguno de los dos podía moverse, así que solo se dejó caer sobre mi pecho y ambos sin fuerzas tratamos de quedarnos dormidos después de semejante salvajada que habíamos hecho.


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