¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Relatos y Experiencias

Había tenido una semana de esas que ni entrando a las 4 AM y saliendo a 10 PM había sido suficiente, estaba agotada a más no poder y ya nos habíamos comprometido con un cliente. El viernes mi esposo me llamó desde medio día para salir a almorzar y si quería terminar este trabajo para poderme ir a celebrar tenía que rechazarlo. A los 8 PM se aparecieron MP y mi esposo en mi oficina. Mi jefe salió a saludarlo.

  • Al fin, alguien que la pueda hacer salir de acá --dijo mi jefe--

  • No señor todavía no hemos terminado

  • Exacto, usted ya terminó yo me encargo del resto

  • Jefe pero…

Me dió un abrazo y me miró con cara de papá regañón.

  • Yo me encargo, feliz cumpleaños!

  • Pero falta…

  • Yo me encargo! --su voz ya se aproxima a un regaño--

  • Pero… --frunció su ceño y entendí el mensaje--

Le explique unas cuantas cosas que solo sabía yo hasta ese momento, ya llevaba 5 minutos en esas hasta que cogió mi bolso, me lo coloco en el hombro y gritó mirando a mi esposo.

  • Seguridad!!!! por favor retire a esta demente de mi oficina.

Todos soltaron la carcajada. Mi esposo y MP me tomaron de gancho y me escoltaron hasta sacarme del edificio.

  • ¿Dónde está el carro?

  • Hoy no hay carro, nos vamos a enfarrar hasta caer muertos como lo pediste --dijo MP--

Tomamos un taxi hasta en una calle nada comercial de San Joaquín. Nos detuvimos en el medio de la cuadra y me tenían totalmente desconcertada. Entramos a una de las casa que no parecía nada y un mundo se abría ante mis ojos. Quién pudiera imaginar que había un restaurante lujoso en ese lugar.

Dimos un recorrido guiados por uno de los administradores entre sus cuartos eclécticos y como era para celebrar mi cumpleaños escogí uno en el segundo piso bastante privado y lleno de maniquíes de colores extravagantes.

El chef fue a nuestra mesa, habló en italiano uno minutos con MP, me hizo una reverencia y se fué. Luego llegó un mesero con una botella de vino rose sirvió las copas y MP se levantó a hablarle algo al oído, le dió un billete y él desapareció con una sonrisa.

No más el mesero dió la vuelta y bajó las escaleras se me montó encima y comenzó a besarme, abrió su escote y como no tenía sostén dejó salir sus pechos ante mi. Los chupe con ganas. Mi esposo se acercó a chuparme el lóbulo y meterme la mano en la entrepierna.

  • Vamos a celebrarlo todo el fin de semana

Le tomé la cara le di un beso y la invite a que se las chuparamos juntos. Le metí la mano para agarrarle el miembro y creció hermosamente entre mi mano.

Uno minutos después se escuchó caer unos cubiertos en el primer piso --la seña que MP le había pedido al mesero--. Ella sonrió colocándose de pie, guardó sus senos y nos sentamos como niños buenos.

Una exquisita elección de lonjas de pescado y mariscos, aderezos fuerte y notas de limón. Literalmente se derretía en la lengua y a cada bocado prácticamente estaba a punto de tener un orgasmo.

Cuando terminamos la comida, me trajeron un cupcake con una velita y me cantaron el cumpleaños, nunca va dejar de ser para mi la parte incómoda en la que uno no sabe qué hacer o mirar.  Partir el cupcake por el medio y todo su relleno caía como lava lentamente hasta el plato, probé un poco y no me detuve casi a punto de lamer el plato y no dejar nada de tan exquisito manjar.

Me quedé sin palabras, el lugar es una experiencia completa para todos los sentidos.

Sube el mesero nuevamente

  • Señorita MP (a estas alturas ya ni me extraña que la llamen por el nombre) sus pedidos ya llegaron

Nos ayudó a levantarnos de la mesa, corriendo las sillas hacia atrás para que nos levantamos. De nuevo MP se acercó a su oído y le entregó otro billete.

  • Siempre es un placer atenderla señorita

Se aproximo a las escalas y le tendió la mano para ayudarla a bajar. En la recepción la estaba esperando un chico de Rappi que le entregó una bolsa de tela, se la pasó a mi esposo y por el sonido supuse que eran botellas.

Extrañamente nunca le trajeron la cuenta y afuera ya nos estaba esperando una camioneta negra con vidrio polarizados. Nos montamos y le ví la pantalla de Uber funcionando.

  • Vamos por el parque de Itagüí, por favor --le dijo mi esposo--

MP sacó la primera botella y la abrió dándose un chorro bastante generoso, se me acercó y me lo paso directo de su boca, luego mi esposo me hizo lo mismo. Muertos de la risa por mis muecas, nos dimos unas tandas más directo de la botella y les agradecí por tan espectacular comida. Luego de sentir como colocaron sus manos en mis muslos hasta que se encontraron en mi entrepierna, nos dedicamos a besarnos entre los tres. La noción de tiempo y espacio desaparecieron hasta que una vez cortante y fría nos regresó de golpe.

  • Llegamos

Nos bajamos en una esquina, diagonal a la iglesia  y por esa misma calle subimos caminando, no recuerdo si una o dos cuadras. Al principio pensé que era bar de rock o algo así porque tenía una música hasta agradable,  pero apenas entramos me di cuenta que era un club nudista no muy exclusivo que digamos, pero perfecto para que no nos reconocieran.

El problema más grande fue querer entrar con las botellas, pero MP negocio el descorche de la que estaba destapada y si a la salida estaba abierta otra, íbamos a pagar lo necesario. Insistieron en guardarnos las botellas pero MP se negó rotundamente.

Nos sentamos en una mesa, mi esposo pidió vasos con hielo y para nosotras jugo de naranja. Nos sirvió de la botella y brindamos por mi cumpleaños mientras vimos varios “espectáculos". Mi esposo se acercó al oído:

  • Mira, mira y mira muy bien… cuando estés lista me dices cuál es la que más te gusta.

Vimos unos cuanto bailes más y para ser sincera no había podido encontrar algo que al menos me conformará. Había una grilla deliciosa con el cabello largo casi hasta la cintura, brincona con sonrisa perfecta y ojos delineados extendiendo sus facciones como las de un gato. Bailó delicioso, pero cuando le pregunté su nombre “Trixi” me decepcionó y la dejé seguir su camino. Que ridículos son esos nombres de película gringa.

Finalmente pude ver a una de las chicas medianamente alta, con tatuajes en sus brazos y en la espalda. Tenía un vestido de baño blanco y unas tiras que recorrían su torso en forma de X. Aún no había bailado, pero su caminar y sus movimientos delicados me habían llamado la atención.

  • Ella --le dije a mi esposo--

Se levantó hasta donde se encontraba y a sus espaldas le colocó una mano en la cintura y le habló al oído. Ella dió la vuelta y se vino caminando mirándome directamente a los ojos con una sonrisita malvada.

  • Hola cumpleañera ¿Qué quieres de regalo?

  • Tu nombre

  • ¿Cómo quieres que me llame?

  • No, quiero saber tu nombre

  • Está bien --me tomó de la mano-- mucho gusto, Luisa

Me fue inevitable soltar una carcajada, ella soltó la mano e inmediatamente la recupere para que no se fuera.

  • Si, ella --voltee a mirar a mi esposo--

Me invitó a levantarme y ellos nos siguieron de cerca una especie de “privados” no muy privados, separados por una cortinas de tela.

  • Qué pena no era mi intención reírme, es que conozco una Luisa y ...

Se rió mientras cerraba las cortinas. Ellos se sentaron en unos “muebles” y a mí me invitó a una silla con espaldar.

Mi esposo se levantó por última vez y le dijo al oído que no me tocará, solo me bailara, ella hizo cara extrañada pero asintió.

No me había equivocado, era una cosita deliciosamente sexy y no tenía movimientos postizos, exageradas o planeados. Solo se dejaba llevar por la música y me encantaba.

Los volteaba a mirar y ambos estaban igual de embelesados, solo que MP tenía su mano en la entrepierna de mi esposo y lo agarraba marcando su bulto sobre el pantalón.

Me levanté de la silla, extendí mi mano y ayude a la chica a montarse sobre la mesa de centro. Me hice al lado de ellos y disfrute del show mientras ambas tocabamos su miembro sobre el pantalón.

  • Amor el regalo es para ti, no para mí.

  • Yo sé, pero así quiero disfrutarlo.

Apenas se quitó la parte superior dejó salir una deliciosos senos pequeños y redonditos. Mi esposo sacó un billete de 5 y me lo entregó. Ella se acercó y levantó sus manos apoyándose en el techo. Corrí su tanga y las coloque lentamente, le hice señas para que se acercara pensando que le iba a chupar los senos o algo asi:

  • ¿Ellos pueden? ¿Hacer...

  • Si, pero yo no puedo

  • No hace falta, sigue con lo tuyo

Me senté y le abrí el botón del pantalón, baje su cierre y desesperadamente saque su miembro dándole una cuántas chupadas. Luego tomé a MP de la cabeza y atenta a mis instrucciones de inmediato se inclinó a meterlo en su boca.

Ella siguió bailando, al parecer le excitaba lo que veía y muy pronto el resto de prendas desaparecieron cayendo sobre la mesa. Me acerqué al oído de mi esposo:

  • No me gustan las putas

  • Yo sé

  • ¿Por qué seguimos acá?

  • Porque le puedes pedir que haga lo  que quieras

  • ¿Seguro?

  • Si, por la plata hacen lo que sea

Levantó a MP un momento y sacó de su bolsillo un billete de 50 y mientras me lo entregaba a la pelaita le brillaban los ojos.

Las coloque sobre la mesa y ella se hizo de rodillas.

  • ¿Que quieres? ¿Se lo chupo? --mirando a mi esposo--

  • No, nunca.

  • ¿Entonces como me pudo ganar esto? --tomando el billete y colocándolo junto a su ropa--

Mi esposo se acercó a mí oído

  • Vamos, no te limites, déjalo salir

Se me pasaban mil cosas por la cabeza y hasta me parecía algo denigrante hacer una mujer pasar por algo como eso. Estaba a punto de pedirles que nos fuéramos.

Ella se bajó de la mesa y se inclinó muy cerca de mi, mi esposo levantó su mano para alejarla pues le parecía que se estaba acercando demasiado y ella se detuvo.

Me miró a los ojos agarrándose los senos y con un brillitos de sinceridad en su mirada me dijo:

  • Solo dime qué quieres, yo disfruto complacerte

Me dejé convencer y pensé que tal vez es verdad y hasta le guste lo que hace. Se dió la vuelta apoyando sus manos en la mesa y se dió una palmada en la nalga, volteó a mirarme dándome permiso de hacerlo.

Le di unas cuantas y sus gemidos fingidos me hicieron dar piedra, que pereza cualquier cosa que tenga que ver con sexo cuando realmente no hay placer. Tomé el vodka vivo de mi esposo y le dí un trago.

  • Quiero que te tomes el resto…

Ella se dió la vuelta para recibirlo y cuando lo iba a llevar a su boca la detuve.

  • … no precisamente con la boca

  • Eso te va costar más

Mi esposo sacó otro de 50 y se los tiró para que los recogiera del piso.

  • Tan digna --replicó mi esposo-- eso es lo máximo que voy a pagar… y ahora tiene que ser por el culo

Los recogió rápidamente y se levantó con cara de excitación:

  • Malditos enfermos… qué rico, ya quería algo diferente.

Tomó un trago abundante, se dio la vuelta y se acomodó en cuatro sobre la mesa con el vaso de vodka en medio de sus piernas.

Metía sus dedos en el vaso y luego frotaba su vagina de lado a lado de forma brusca. Sus labios se empezaron a hinchar y sus dedos entraron una y otra vez.

Tomé a MP de la cabeza levantandola para que también pudiera ver, pero ni le importó. Me dió un beso y me pico un ojo.

  • Es para ti

La tomé del cuello y la atraje para darle un beso

  • No pares hasta que se venga

La empujé de nuevo en su miembro y la agarré del pelo marcándole el ritmo salvaje que quería mientras se lo chupaba.

Los gemidos de “Luisa” ahora eran más sinceros, acorde a las señales húmedas que emanaba de su cuerpo.

Tomó uno a uno los hielos del vaso y después de chuparlos los introdujo un su vagina. Jugaba metiendolos y luego colocando la palma de su mano para recibirlos.

Mi esposo ya estaba gimiendo cerró los ojos e inclinó su cabeza hacia atrás. Lo agarre de la cara

  • No no no señor, todavía no

Separe a MP un momento, su boca se despegó, pero con sus  manos apretaba su miembro ahorcandolo para evitar que se viniera. Me sonrió contenta de haber podido aguantarlo, entendió el mensaje y continuó en lo suyo sin estimular demasiado su glande, ni usar los trucos ya conocía para hacerla venir a su voluntad.

Me levanté en el mueble y pase mis piernas por detrás, mi pelvis quedó justo detrás de su cabeza y tomándolo del pelo lo empuje hacia atrás hasta sentir la presión en mi clítoris.

  • No te vienes sin mi permiso. --lo jale fuerte del cabello-- y no pares de mirarla.

Los hielos habían sido moldeados lentamente con su calor interno y su figura había perdido los bordes filosos convirtiéndose en cápsulas elípticas. Ahora salían directo de su vagina a la palma de las manos y los metía en su culo lentamente hasta desaparecerlos. Se introdujo los dedos por delante y por detrás con fuerza, al fin estaba disfrutando de sus gemidos mientras se masturbaba. Agarró las nalgas con ambas manos para abrirse de par en par, lentamente se acercó hasta su agujero y metió sus dedos abriendo su esfínter.

  • Si quieres que me lo tomé --metió uno de sus dedos dando vueltas en su culo-- necesito que me ayudes.

Me encantaba la idea, me baje con premura y tomé el vaso. Después de darle una palmada,  mire a mi esposo y solté un primer chorro desde lo alto, una parte cayó en su interior y otra mojo la mesa. A pesar de tener los dedos ahí su asterisco se cerró y ella apretó las nalgas. Él de nuevo tiró su cabeza hacia atrás.

  • Todavía no!!! --le recalque con voz de mando y MP repitió la maniobra de ahorque--

La muy perra seguía en cuatro mirándome, esperando que la liberará. Le di una palmada en las nalgas:

  • Aún no terminamos.

Sus manos regresaron lentamente hasta que sus dedos encontraron el agujero, dejé caer una espesa saliva desde arriba bien aprovechada por sus dedos que la usaron como lubricante, cuando lo abrió de par en par pude ver en lo profundo de su esfínter, escupiendo a la distancia dentro de el.

MP sin dejar de hacer su trabajo levantó la mirada y disfruto mi último acto. Apoye el vaso en sus caderas y lo voltee usando sus nalgas como canal, liberando todo el líquido de una vez hasta que entró en su trasero inundando su cavidad. Aguanto con sus dedos mientras entraba todo el líquido, pero cuando apretó sus nalgas y cerró su asterisco no fue capaz de soportarlo.

Se paró como un rayo sobre la mesa, apoyó sus manos en el techo y abrió sus piernas.  

Todo el líquido brotaba de su trasero como un manantial, mojando la mesa y sus piernas. Los hielos cayeron uno tras uno destrozándose al tocar el piso.

Mi esposo estaba a punto de explotar y con toda razón después ver todo el espectáculo.

Me acerqué inclinandome hacia él:

  • ¿Te gusta?

  • Si

  • ¿Te gusta que esto salga de mi mente? ¿Cierto?

  • Si me encanta

  • ¿Te quieres venir?

  • Si, por favor

Quité a MP jalandola del pelo y me coloque de rodillas metiéndolo hasta el fondo. De inmediato recibí todo su manjar caliente en mi boca, un chorro potente chocó contra mi paladar y mis papilas gustativas hicieron fiesta lanzando cantidades enormes de saliva. Lo trague todito, aunque a él no le gusta la idea de un beso con sabor a semen me monte sobre él y me apodere de su boca con mi lengua.

Me levanté y lo ayude con mi mano a ponerse de pie, coloque de regreso su miembro entre los pantalones y le dije

  • Listo vámonos. Gracias Luisita

  • ¿Y para dónde vamos?

Solté una carcajada y la mire con desprecio.

  • No corazón. La fiesta que sigue es privada.

Salimos abriendo la cortina de tela para que todos la pudieran ver mientras se vestía, me gustaba la idea pues seguro iba a encontrar algún cliente verdadero que fuera feliz con sus gemidos falsos.

Mientras mi esposo pagaba la cuenta, MP pidió un Uber y afortunadamente estaba cerca porque no quería más estar en ese lugar.

Nos montamos en el carro y MP le indicó tomar  rumbo hacia la estrella.

Continuará...


¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Ingresa a tu cuenta

¿No tienes una cuenta? Crea una AQUÍ